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Turismo cultural en el Palacio de Altamira

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Si han reservado alguno de los vuelos baratos a Alicante o planean hacerlo, pueden visitar preciosos lugares de la comunidad valenciana, como es el Palacio de Altamira que está en Elche a tan sólo media hora desde Alicante.

El Palacio de Altamira es uno de los monumentos históricos de interés de la zona. Fue residencia de los Condes de Elche entre los siglos XV y XIX, su Torre del Homenaje albergó también a monarcas como Jaime II, Pedro IV o a los Reyes Católicos durante su estancia en la villa y acogió las sesiones del Consejo General de la ciudad hasta el siglo XV.

En su colección se conservan restos arqueológicos hallados en el yacimiento de La Alcudia, del Parque de Elche, algunas piezas pertenecientes a la Edad de Bronce, del Cobre, de la época romana y árabe, junto con una réplica exacta de la Dama de Elche, cuyo original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.

El horario para visitar el Palacio de Altamira es el mismo que el del MAHE o Museo Arqueológico y de Historia de Elche, en el cual se encuentra integrado, con lo que pueden combinar un recorrido cultural muy interesante. La entrada cuesta 3 euros.

Dirección
Diagonal del Palau s/n
03009 Elche-Elx, Alicante-Alacant

Horarios
De 10 a 18. horas; Domingos y festivos de 10 a 15 horas.

De compras en el Mercado de Valencia

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El Edificio del Mercado o Mercat Central de Valencia reúne a más de 400 comerciantes de productos frescos: carnes, verduras, frutas, pescados, frutos secos y es uno de esos lugares donde se puede ver el lado cotidiano de la ciudad, además de visitar un edificio que en sí mismo, posee su interés ya que está considerado como uno de los más bellos de Europa.

De estilo modernista, se empezó a construir en el año 1914 por Francesc Guàrdia i Vial y Alexandre Soler i March, ambos formados en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, discípulos y colaboradores de Domènech i Montaner. La obra la terminaron, en 1928, los arquitectos Enrique Viedma y Ángel Romaní.

El Mercado Central combina el metal, las cúpulas, el vidrio y las columnas, al recuerdo gótico del modernismo. Ocupa una superficie de 8.160 metros cuadrados, dividida en dos zonas. Cuenta con hermosas cúpulas de hierro, cristal y cerámica y entre las veletas que las coronan, destacan la de la cotorra y la del pez.

El gran número de puestos lo sitúan como el mayor centro de Europa dedicado a la especialidad de productos frescos, un buen sitio para hacer sus compras en Valencia, y es además el primer mercado del mundo que ha afrontado el reto de la informatización de las ventas y distribución a domicilio, desde octubre de 1996.

El sótano es de 7.690 metros cuadrados; se dedicó a la subasta del pescado y actualmente lo utilizan para aparcamiento. El Mercado se mantiene gracias al esfuerzo colectivo de los propios vendedores y vendedoras del Mercado, que lo gestionan, animan con actividades y cuidan de su supervivencia desde 1986. Una visita a tener en cuenta cuando tomen vuelos baratos a Valencia.

La alicantina Casa del Acantilado

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Los aficionados a la arquitectura ya tienen un motivo especial para buscar vuelos a Alicante y acercarse hasta Toix Mascarat, a medio camino entre Altea y Calpe. Allí, inverosímilmente colgada de un enorme farallón rocoso y asomada al Mediterráneo, descuella una construcción humana cuyo inmaculado color blanco contrasta con el tono gris de la roca desnuda que parece sostenerla en vilo.

Se trata de una vivienda diseñada por el estudio Fran Silvestre Arquitectos, ganador gracias a ella del Red Dot Award: Product Design 2013, uno de los premios más importantes del sector. Fran silvestre Y María josé Sáez fueron los arquitectos, con la colaboración de Jordi Martínez, Maria Masià, Adrián Mora y José V. Miguel. El interiorismo está firmado por Alfaro Hofmann.

Comúnmente conocida como la Casa del acantilado debido a esa posición vertiginosa, es un inmueble de 242 metros cuadrados que se caracteriza por la sencillez de sus líneas rectas, los grandes ventanales acristalados frente al mar (correspondientes a dormitorios y salón) y una bella piscina en su parte baja con la que el nexo de unión es una escalera. el sótano, por último, acoge un jardín.

El edificio está hecho de hormigón, buen aislante térmico, al que recubre una capa de estuco de cal que le da un aspecto muy mediterráneo. Se estructura en cuatro plantas que se adaptan a la abrupta topografía, casi vertical, mediante anclajes. La plataforma principal tiene acceso desde la calle y el conjunto respeta el peculiar entorno en que se halla.

En suma, una curiosa y afortunada síntesis de tres elementos (aire, tierra y agua) para un lugar que, a buen seguro, se convertirá en una referencia arquitectónica de Alicante.

La valenciana calle de la Paz

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¿Es la calle de la Paz (Valencia) una de las pocas de verdad que hay en España? Eso es lo que dijo el famoso poeta Luis Cernuda en 1937 para alabar el magnífico aspecto que presentaba, con sus lados flanqueados por arquitectura modernista y su racionalista trazo rectilíneo a escuadra y cartabón.

Llamada originalmente Perís y Valero, en honor a su fundador, fue diseñada en 1869 por los arquitectos Sorní y Mercade para unir la plaza de la Reina con los jardines de la Glorieta y el Parterre, contando con una anchura de 16 metros.

Se empezó a construir a finales del siglo XIX como una amplia e iluminada avenida que debía acoger las viviendas de la misma burguesía que la financiaba e impulsaba. Por eso se llenó de casas de rentas en las que una planta se reservaba para el propietario y que estaban decorados al estilo imperante entonces, con azulejos, hierro forjado en las barandillas y rejas, torres y molduras, especialmente en las inmediaciones de la Plaza de la Reina.

Treinta años de trabajo llevó la calle de la Paz, deglutiendo por camino los conventos de Santa Tecla y San Cristóbal, aunque, paradójicamente, hoy en día es un edificio religioso su rincón más amblemático: la iglesia de Santa Catalina Mártir, que, si bien se alza en la Plaza Lope de Vega, su espigada torre constituye un punto especialmente atractivo para los turistas que visitan la ciudad y pasean por la zona gracias a los vuelos baratos a Valencia.

También llaman la atención los cafés tradicionales, como Ideal Room o El Siglo. El primero ya no existe, habiendo sido sustituido por una tienda; situado en el número 19º, fue centro de reunión para la famosa Generación del 27, aquella que agrupó a Lorca, Salinas, Aleixandre, Guillén, Alberti, Alonso, el citado Cernuda… También acogió a multitud de periodistas y corresponsales durante la Guerra Civil. Del otro tampoco queda más recuerdo que el rótulo original con su nombre, hecho de madera.

Otro letrero a mencionar es el que, en el número 42º, indica el lugar donde se instaló temporalmente el gobierno de la República cuando abandonó Madrid ante el avance de las tropas nacionales. Antes fue Casa de Cultura (Casal dels Sabuts, la llamaban; o sea, Casa de los Sabiondos) y, más atrás aún en el tiempo, el Hotel Valencia Palace, actividad esta última que ha recuperado; todavía conserva la fachada, tras una restauración.

Foto: Joanbanjo en Wikimedia

La Plaza Redonda valenciana

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Lo normal en cualquier turista que reserve vuelos baratos a Valencia es que lleve en su agenda la inevitable visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias para ver la fantástica arquitectura concebida por Santiago Calatrava, entrar al Acuario o pasear por aquel entorno de tono blanco y ambiente fururista. Pero la capital levantina tiene también una imagen clásica complementaria: la de su casco urbano tradicional, por el que moverse es una invitación a descubrir mil y un detalles.

Uno de los rincones más peculiares es la Plaza Redonda, un espacio abierto de planta circular que hace las veces de inaudito patio de viviendas al estar situado en el centro interior de una manzana de casas de tres pisos con una curiosa barandilla corrida abarcando todos los balcones. De hecho, es fácil no localizarlo pues no queda a la vista; se puede acceder por la calle de la Sombrerería.

La Plaça Redonda también fue llamada, originalmente, Plaza del Cid o Plaza Nueva, pues no se construyó hasta 1840, por obra de Salvador Escrig. Fue ese año cuando se ubicó allí un mercado, aprovechando los bajos de los edificios. Los diferentes puestos que los formaban, distribuidos en anillos concéntricos tomando como punto de referencia la fuente central, vendían productos alimentarios -sobre todo carne y pescado- pero también enseres domésticos y confecciones textiles para el hogar como manteles, cortinas, encajes, etc.

Algunos de los comercios aún perviven y dedicados a la misma actividad tradicional, si bien otros se han adaptado a los nuevos tiempos y han reconvertido sus negocios en tiendas de recuerdos para los turistas o locales de hostelería, todos ellos muy frecuentados. Los domingos se les suman los vendedorers ambulantes, por lo que ese día lo mismo se puede comprar un pájaro como mascota que adquirir una antigüedad o una obra de arte.

Por supuesto, la plaza ha sido sometida a unas obras de reforma (2012) con las que se ha renovado el pavimento, restaurado tejados y fachadas, e instalado una marquesina de hierro y cristal para proteger a los vendedores de las inlcemencias del tiempo. no obstante, el aspecto general sigue siendo el mismo, de claro sabor tradicional, animado por la gente que se reúne en las terrazas.

Este rincón de la zona de Santa Catalina, en la Ciudad Vieja de Valencia, constituye un ejemplo del atractivo de la urbe al margen de los modernos equipamientos con que ha sido dotada.

Foto: lachicadelfagot en Flickr

La Lonja de Pescado de Alicante

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Las lonjas de pescado han perdido importancia hoy en día respecto a tiempos anteriores pero esa bajada de actividad la han compensado por otra parte, convirtiéndose muchas de ellas en monumentos históricos que atraen el turismo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la Lonja de Alicante, a pesar de no ser tan antigua como otras.

Fue construida a principios del siglo XX, entre 1917 y 1921, siguiendo el diseño del ingeniero Próspero Lafarga, por encargo de la Junta de Obras del Puerto. Se alza en el paseo Almirante Julio Guillén Tato presentando un estilo historicista con elementos ornamentales neoárabes.

Se trata de un edificio de planta en forma de E, con una nave longitudinal atravesada por otras transversales cuyas intersecciones originan dos grandes patios semiinteriores que se abren a la fachada sur y que eran los sitios donde se manipulaba el pescado. La principal característica del complejo es la estructura metálica realizada en hierro fundido y laminado.

La lonja pasó a manos del Ayuntamiento alicantino, que decidió someterla a una serie de reformas de rehabilitación y adaptación para transformarla en una sala de exposiciones municipal. En 1992 empezó este nuevo uso, al que se sumaron otros eventos como mercadillos, festivales, presentaciones literarias, entrega de premios, etc.

Para ello dispone de tres salas diferentes que ofrecen una variada programación sociocultural. Algo que deben tener en cuenta quines reserven vuelos baratos a Alicante y le hagan una visita; no sólo resultará interesante el edificio en sí sino también su contenido.

Los horarios de visita cambian según los meses y dependiendo también del evento que acojan las salas. Así, de enero a junio y de septiembre a diciembre abre de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 22:00 entre martes y viernes; de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 22:00 los sábados; y de 10:00 a 14:00 los domingos ; cierra los lunes. En los meses de verano, julio y agosto, el horario es de 16:00 a 22:00 (entre martes y sábados).

Foto: Urbipedia

El marjal de Rafalell y Vistabella

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Otras regiones son abundantes en bosques, llanuras, praderas, desiertos o cadenas montañosas pero quien tome vuelos baratos a Valencia tiene para descubrir otro tipo de paisaje estrechamente vinculado con el cercano Mediterráneo y muy característico de la costa levantina: el marjal.

Se trata, básicamente, de un humedal, una zona húmeda, baja y pantanosa cercana al mar y caracterizada por estar totalmente cubierta de vegetación. Refugio tradicional de aves y peces, el Hombre ha sabido aprovecharlo como tierras de cultivo para el arroz. El más famoso marjal es, sin duda, la albufera de Valencia, pero hay otros, tanto en esa provincia como en Alicante.

Uno de ellos, o ellas si se usa el valenciano, es el marjal de Rafalell y Vistabella, que se extiende al norte del río Turia. Sus aguas proceden de manantiales subterráneos y riego, conservando acequias y pequeñas lagunas. Es un auténtico ecosistema para vegetación típica de ese medio, como carrizales y juncos, que a su vez sirven de refugio a numerosas aves palustres y limícolas, o peces como la anguila, la lubina, el mújil o el pejerrey.

Además también hay dunas semifijas, con su correspondiente vegetación específica, a la que se suman las especies de ribera introducidas por repoblación en 2007 por la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalidad Valenciana y el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Son chopos, tarais, sauces y olmos, que sirven para establecer los límites entre el marjal y la zona urbana, una forma de proteger ese entorno junto a la limpieza de residuos que se llevó a cabo.

En la Edad Media, el marjal de Rafalell y Vistabella ocupaba un territorio entre el Grao de Valencia y el Grao viejo de Sagunto, tierras exentas de tributos para estimular su aprovechamiento. Con el paso del tiempo, la mayor parte de ellas fueron saneadas e integradas a los sistemas de riego de las acequias y hoy están constituidas por 102,92 hectáreas incluidas, para su protección, en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Generalitat Valenciana, habiéndose librado por poco de su urbanización.

Foto: Altorrijos en Wikimedia

Museo de la Muñeca en Onil

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Tomando alguno de los vuelos baratos a Alicante y desplazándose luego 39 kilómetros al norte, hasta la pequeña localidad de Onil, se descubrirá un rincón que promete una vuelta atrás en el tiempo, hasta la infancia, para disfrutar de buena parte de los juguetes que convirtieron aquellos años en una etapa inolvidable: el Museo de la Muñeca.

Se halla en la Casa de L’Hort, en la Avenida de la Paz número 2. Una ubicación que resulta perfecta e inequíovoca, puesto que el pueblo concentra el 80% de la producción nacional de muñecas y las fábricas jugueteras convierten al sector en un considerable motor de la economía local.

Durante la visita, niños y mayores se encontrarán con un edificio, gestionado por una asociación sin ánimo de lucro, que consta de de varios pisos cada uno de los cuales alberga importantes colecciones con piezas antiguas y modernas desde el siglo XVIII hasta el XX hasta sumar un total de mil doscientas, algunas de ellas debidamente restauradas.

En la primera planta se muestra el proceso de fabricación explicado didácticamente por las muñecas vivientes Catalina, Marieta y Gasita. La planta noble se destina a la exposición permanente, exhibiendo las colecciones de muñecas e incluyendo una representación de las que hacen las empresas actuales de Onil: Muñecas Antonio Juan, Mariquita Pérez, Así, Berjuán, Famosa, Muñecas Falca, Muñecas Berbesa, Rauber, Arias, Muñecas M.Llorens, Nines d´Onil, etc.

También en esa planta se encuentra la Habitación de los Reyes Magos, rincón mágico dónde sus majestades descansan antes de partir en su gran viaje la noche del 5 de enero; por razones obvias, un lugar muy emocionante para los niños.

Por último, la segunda planta se destina a exposiciones temporales y a la Ciudad de Playmóbil, con la que los pequeños se quedan sorprendidos debido a su gran variedad de temas y extensión (tiene más de dos mil piezas).

Las visitas son en grupo y guiadas por dos muñecas vivientes, de lunes a viernes (y domingos) entre las 10:00 y las 13:30, con un horario más amplio los sábados, pues también abre de 18:00 a 21:00. Asimismo, hay visitas concertadas que incluyen acceso a otros sitios de Onil relacionados con la industria juguetera. El precio de la entrada es de 3 euros.

No falta una tienda de recuerdos donde se pueden encontrar muñecas y otros souvenirs que harán a los viajeros y turistas llevarse un recuerdo muy especial de Alicante, sobre todo los más jóvenes.

El Palacio Maisonnave

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Uno de los edificios más antiguos de Alicante que aún tienen uso es el llamado Palacio Maisonnave, que es la sede del Archivo Municipal. Se trata de un edificio del último período romano (siglo VI d.C.)al que posteriormente, en la Edad Media, se le hicieron añadidos cristianos y que fue totalmente reconstruido en el siglo XVIII por encargo de la familia de origen irlandés O’Gorman, aunque luego pasó a manos de otra, los O’Connor.

En 1980 fue comprada por el Ayuntamiento, que la rehabilitó para instalar el archivo local y fue durante esos trabajos, en 1984, cuando se descubrieron esos restos tardorromanos, de carácter funarario, que hoy se pueden contemplar gracias a un acristalamiento protector acompañados de algunos elementos de ambientación falsos (los esqueletos, por ejemplo, cuyos originales están en el Museo Arqueológico).

Por fuera predomina el aspecto formal dieciochesco que correspondía a la entrada de carruajes, con muros de sillería y una fachada con crujías paralelas donde resaltan un pórtico de medio punto con balconada de forja encima, las cornisas, los adornos florales y un blasón. En el interior hay un zaguán y tres plantas que se unen mediante una escalera iluminada con luz natural.

Hay que señalar que la sede del archivo se amplió con un inmueble anexo, una vieja tienda de colchones, donde se han ubicado los depósitos de los fondos con el moderno equipamiento adecuado para ello. El conjunto tiene su entrada por el número 9 de la calle Labradores.

Por cierto, al Archivo municpial, que quienes reserven vuelos baratos a Alicante han de saber que se puede visitar, no sólo acoge la documentación municipal producida en el ejercicio de sus funciones sino también una importante colección histórica, otra gráfica (carteles) y otra fotográfica.

Foto: Urbipedia

La Casa Carbonell

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No está entre los rincones más famosos pero a quien reserve vuelos baratos a Alicante y pase por delante seguro que le entrará curiosidad al ver su espléndida fachada y su imponente aspecto señorial. Hablamos de la Casa Carbonell.

Situado en el número 2 del Paseo de la Explanada, este gran edificio fue encargado por un empresario textil de Alcoy llamado Enrique Carbonell para sus estancias en la ciudad, a donde acudía con frecuencia por considerar beneficioso para su hija el clima local. La leyenda cuenta que en una ocasión en que llegó un tanto desastrado por un accidente durante el trayecto, le denegaron hospedaje en el prestigioso Hotel Palace y, para resarcirse decidió construir su propia mansión haciéndole sombra al establecimiento.

Otra versión habla del menosprecio que le demostró el empreario naviero José Lamaignére, que lo consideraba un nuevo rico porque Carbonell había hecho su fortuna vendiendo paños durante la Primera Guerra Mundial. El caso es que compró el solar del antiguo mercado -886 metros cuadrados en plano- y encargó el diseño al arquitecto Juan Vidal Ramos, el más reputado de Alicante y bajo cuya dirección estuvo listo el palacete en 1925. Por cierto, el Hotel Palace ya cerró.

La Casa Carbonell presenta una ingente fachada modernista de gran simetría y dividida en tres partes que se remata con dos cúpulas y con las esquinas ocupadas por espigados miradores, todo ello decorado al gusto francés de la época. Cada planta tiene cuatro viviendas con comedor, gabinete, sala, tres dormitorios, dormitorio para el servicio, cocina, aseo, servicio, recibimiento y vestíbulo, organizados en torno a patios de luces mediante pasillos de distribución.

La grandiosidad del edificio, sin embargo, le jugó una mala pasada al año de inaugurarse, cuando un hidroavión de correos procedente de Argel se estrelló contra él, quizá al chocar con el pararrayos, aunque no se sabe a ciencia cierta. Murieron los dos tripulantes y varias palomas mensajeras que llevaban; por supuesto, los daños fueron arreglados y, en cualquier caso, la Casa Carbonell ha sido restaurada más de una vez desde entonces.

Foto: Etnacila en Wikimedia