Archivo de la etiqueta: castillos

La Curtea Veche del príncipe Vlad

vuelos a Bucarest

Es casi inevitable recurrir al tópico del conde Drácula cuando coges alguno de los nuevos vuelos baratos a Bucarest, pero si el tema concreto son los castillos, más aún. Aunque la fama se la lleva Bran (donde, por cierto, parece ser que Vlad Tepes, el Drácula histórico, jamás estuvo), en pleno centro de Bucarest puedes encontar un auténtico castillo que sí habitó el famoso Empalador. Hablamos de la Curtea Verche, la Corte Vieja, así llamada porque fue este príncipe el que la estableció en la actual capital rumana.

La Curtea Verche era un palacio que Tepes mandó levantar sobre lo que ya eran ampliaciones de edificios anteriores, de ahí que la superficie total llegara a alcanzar los 25.000 metros cuadrados. Eso en sus buenos tiempos, que duraron hasta el siglo XVII. A partir de ahí una serie de catástrofes naturales (terremotos -es una zona de fuerte actividad sísmica- e inundaciones provocadas por las crecidas del cercano río Dambovita), unidas al abandono por parte de sus dueños, lo redujeron al triste estado en que se encuentra actualmente.

En efecto, hoy en día apenas queda en pie un montón de ruinas de las que resaltar precarias arcadas, salas desnudas bajo tierra y alguna columna. Eso sí, todo presidido por un fotografiadísimo busto del príncipe Vlad. También subsiste la iglesia de la Anunciación que, aunque actualmente está separada, antes formaba parte del complejo; es del siglo XVI y era el lugar donde se coronaba a los mandatarios. El conjunto se ubica en el barrio medieval de Lipscani, que nació y creció en torno a la corte de Vlad y debe su nombre a los abundantes comerciantes germanos que venían de Lepizig (Lipsca, en rumano).

Para viajar a Rumanía, el mejor acceso es a través de alguno de los vuelos baratos que conectan distintas ciudades europeas con Bucarest.

La Alcazaba de Málaga

vuelos a Málaga

La colina Gibralfaro se alza frente al puerto de Málaga y había sido asentamiento romano. En el siglo XI fue el lugar elegido por los musulmanes para erigir una gran fortaleza que se adaptaba estratégicamente a la irregular topografía del terreno. Eran tiempos de guerra, con las huestes cristianas empeñadas en plena Reconquista y los islamistas defendiendo la que ya consideraban su tierra, tras cientos de años viviendo en ella.

La mayor parte de esta alcazaba, término musulmán aún hoy vigente, fue mandada construir por el taifa Badis Ben Habus, aunque la completó Abderramán I. No tuvo empacho en usar para ello los mármoles y estatuas de los restos romanos, dotando al lugar de una belleza insólita para un bastión militar. Claro que en lo más alto e inaccesible estaba el palacio nazarí, hoy denominado los Cuartos de Granada, un lugar lleno de bellos ventanales, aljibes y patios arbolados al que se llegaba sólo tras pasar dos recintos concéntricos amurallados y fuertemente defendidos por treinta torreones y una veintena de puertas fortificadas en recodo.

Detrás está el castilllo de Gibralfaro, que es algo posterior (siglo XIV) pero que terminó incorporado al conjunto mediante La Coracha, una doble fila de zigzagueantes murallas. Este mismo sistema une la fortaleza con el otro lado, donde se encuentran la recia Torre del Homenaje (siglo XIV) y el barrio de viviendas, que puede sorprender al visitante con sus baños, su complejo sistema de alcantarillado y la existencia, insólita en la época, de letrinas.

La Alcazaba malagueña pasó por manos almorávides y almoohades antes de ser conquistada, primero en el año 1065 por Mohamed Ben al-Ahmar, rey nazarí de Granada, y luego por los Reyes Católicos en 1487 tras un duro asedio. Los cristianos reformaron el lugar y para ello usaron lo que quedaba del yacimiento romano. Las piezas que sobrevivieron conviven hoy junto a otras fenicias y musulmanas en el Museo Arqueológico que se hizo al socaire de las rehabilitaciones del siglo XX en el propio recinto: mosaicos, azulejos, objetos de cerámica, etc.

La Alcazaba es una visita turística muy interesante si has tomado un vuelo a Málaga y te cansas del tópico de sol, playa y pescaíto frito.