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El Castillo de Sax

Sax es una pequeña ciudad del interior de Alicante, en la Comunidad de Valencia. Es un destino popular sobretodo en febrero coincidiendo con la fiesta local más importante de los Moros y Cristianos. Sin embargo, es un hermoso lugar con una arquitectura impresionante en un bonito entorno y gente cordial, lo que la hace apetecible para visitar en cualquier momento del año. 

No hay duda de que la pintoresca localidad de Sax es sobretodo conocida por su castillo. El castillo es de origen islámico. Fue conquistado por la Corona de Aragón en 1239 y posteriormente cedido a la Corona de Castilla bajo los términos del Tratado de Almizra. Desde su posición, se domina toda la ciudad. La Torre del Homenaje, cuyas bases se establecen sobre una cueva, y la torre bastión son los elementos que han sobrevivido hasta nuestros días, y están muy bien conservados.

Las torres Castillo de Sax sobresalen encima de la ciudad como se aprecia en la imagen y se pueden ver desde kilometros de distancia. Gran parte del castillo data del siglo 10, aunque la Torre Levante se añadió en el siglo 12. El castillo se mantiene bastante bien, como si hubiera sido construido ayer y si puedes con la empinada subida, las vistas son excelentes. Merece la pena. Además, muchas de las estrechas y empinadas calles han conservado sus estilo morisco.

El castillo se puede visitar gratuitamente y todos los domingos hay visitas guiadas -también gratis- que duran unos 45 minutos a las 10:30 horas. Hay que reservarlas con antelación aquí. El Castillo suele estar abierto de 16 a 21 horas de lunes a viernes. Sax se encuentra en el lado de la A31 hacia el sur en dirección a Murcia. También se puede acceder por la carretera de Alcoy. Desde el aeropuerto queda a 48 kilometros.

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El Castillo Corvin en Rumanía

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La colección de castillos y fortalezas de Rumania es lo que mejor ilustra el rico patrimonio medieval del país. El Castillo de Hunyad, también conocido como Castillo de Corvin está en la región de Hunedoara, en Transilvania, Rumania.

Se cree que es el lugar en el que Vlad III de Valaquia, mejor conocido como Drácula, estuvo preso durante siete años después de haber sido preso en 1462. Hoy en día es un museo y probablemente sea el castillo más impresionante de Transilvania.

El castillo es una reliquia de la dinastía Hunyadi. En el siglo XV, el castillo fue entregado a Juan Hunyadi por parte de Segismundo, rey de Hungría y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El castillo fue restaurado entre 1446-53.

Durante los siglos XIV y XV, Hunedoara fue uno de los principales centros de extracción de hierro y las espadas y lanzas fabricadas aquí durante este período eran famosas en Bucarest y en toda Europa.

El castillo es de dimensiones considerables, mezcla estilos, con altas cubiertas de colores y elementos adornados con piedra labrada. Destacan sus fuertes torres defensivas y su jardín central.

Si van a recorrer diferentes rutas turísticas en la zona central del país, cuando tomen billetes a Bucarest, este conjunto es de gran interés; Se puede visitar todos los días entre las 9 y las 5 de la tarde. Hay descuentos especiales para estudiantes y jubilados.

Str. Castelului nr. 1-3, Hunedoara

El Castillo de Butrón

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El Castillo de Butrón data de mediados del Siglo XI. En el Siglo XII se construyó la torre original aunque posteriormente, este castillo fue transformado tanto que hoy guarda pocas similitudes con su planta original, tiene el encanto de parecer un castillo de esos de cuento y se encuentra en un hermoso valle.

Lo cierto es que este castillo de propiedad particular, sale a subasta el día 21 de octubre de 2014; Por lo que, ante un futuro incierto, si reservan vuelos a Bilbao pueden acercarse a conocerlo ahora, ya que es uno de los símbolos de Bizkaia y ha sido reconocido como Patrimonio Histórico.

Fue construido en la Edad Media por el linaje de Butrón y remodelado por Francisco de Cubas y González-Montes, Marqués de Cubas, a finales del siglo XIX. En el siglo XIX durante la época romántica, se modificó la estructura y crea una imagen de este castillo que está inspirada en los castillos de Baviera.

El Castillo no se puede visitar en su interior actualmente, pero cuenta con los espacios exteriores que sí se pueden ver. En su interior se encuentran varias estancias, una zona de recepción de invitados, la antigua capilla, el salón de la chimenea, un gran espacio diáfano de 200 m2, el patio de armas, el almacén de víveres, un pozo de agua natural, una biblioteca, dos baños y una mazmorra.

El Castillo de Butrón está en Gatika, a unos 18 kilómetros de Bilbao, en la carretera que va a Mungía; por lo que se puede acceder allí con relativa facilidad y se puede ver el exterior de este castillo romántico así como un frondoso bosque de robles que lo rodea y los jardines, que son una delicia para pasear.

El hermoso Castillo Peles y Pelisor de Rumanía

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En su visita al Rumanía van a encontrar imponentes Castillos con una larga y apasionante historia no sólo en Bucarest. Un ejemplo destacado es el Castillo Peles, que está 37 k. de la ciudad de Brasov, en Sinaia o Sináia, en la provincia Prahova.

El Castillo Peles está considerado cómo uno de los más bonitos de Europa. Es una obra maestra de la arquitectura renacentista. Fue construido por encargo del Rey Carol I en 1873 y el otro mas pequeño, el Castillo Pelisor, fue construido por iniciativa del Rey Ferdinand al lado.

Si reservan vuelos baratos a Bucarest, queda a sólo 122 km, y el Castillo de Peles es también uno de los museos más importantes de Rumanía, ya que era el lugar de descanso final para varios monarcas rumanos entre ellos el Rey Carol I, que murió allí en 1914.

El castillo combina madera, piedra, ladrillos y mármol y cuenta con más de 160 habitaciones. El estilo más representativo utilizado es el renacentista alemán, pero posee elementos reconocibles del Renacimiento italiano, gótico, barroco alemán y del estilo rococó francés.

Peles está rodeado por siete maravillosas terrazas decoradas con estatuas obra del artista italiano Romanelli, pozos, jarrones ornamentales… hechos mármol de Carrara. Los arquitectos utilizaron una gran cantidad de madera en su decoración, tanto para el exterior como para el interior del castillo, lo que le confiere una cualidad muy especial para el edificio. Disfrutarán también de un espacio natural muy hermoso.

El Castillo de Játiva

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Una vez más hay que insistir en lo interesante que puede resultar no ceñirse estrictamente a la capital cuando se visita una provincia. Es algo que podrá comprobar quien busque vuelos baratos a Valencia y, tras ver la hermosa ciudad del Turia, se desplace apenas unos 60 kilómetros hasta Játiva.

Aparte de un buen puñado de monumentos religiosos y civiles, es espectacular la visita al formidable Castillo de Xátiva, que se alza encaramado sobre una colina de la sierra Vernissa, dominando la población desde una altitud de 300 metros. De su importancia da fe el hecho de que su silueta forme parte del escudo municipal.

Aunque así suele creerse, los castillos no son exclusivos de la Edad Media y éste tampoco es una excepción. Sus orígenes se remontan a las fortificaciones de pueblos iberos, aún visibles en lo que hoy se denomina Castell Menor. Después, los romanos lo ampliaron y reforzaron con el llamado Castell Mayor, de manera que el conjunto presentaba dos torres que protegían el paso por la Vía Augusta. Los árabes unieron las dos partes mediante una recia muralla, en la que se abre la entrada -la moderna Puerta Ferrisa- a un patio de armas.

Durante la Reconquista, el enclave fue tomado por Jaime I para la Corona de Aragón, que lo usó como prisión de Estado. Luego, con el paso de los siglos, se fue revelando como un importante enclave estratégico para diversos conflictos y avatares de la Historia, desde la revuelta de las Germanías hasta las revoluciones decimonónicas, pasando por la Guerra de Sucesión o la Guerra de la Independencia, si bien en estas últimas ya había perdido importancia ante el poder de la artillería.

El edificio combina elementos arquitectónicos islámicos y góticos pero hay que tener en cuenta que una parte considerable se perdió cuando las tropas napoleónicas intentaron demoler los muros. Por eso en el siglo XX sufrió una reconstrucción parcial de estilo neogótico, especialmente en su parte central. Ello no ha impedido que se lo declarara Monumento Nacional.

La visita empieza tomando el tren turístico desde el aparcamiento y hay una serie de rincones que merecen la pena verse. Es el caso de los jardines andalusíes, las estructuras defensivas, los cañones, la Capilla de la Reina María (en cuyo interior está la tumba de Jaime II, las mazmorras, la Torre con el Balcón de la Reina, etc. Resultan especialmente curiosas las visitas guiadas teatralizadas y no faltan servicios, tienda de regalos y cafetería.

El horario es de 10:00 a 19:00 entre marzo y octubre (ojo, cierra los lunes) y de 10:00 a 18:00 el resto del año. La entrada cuesta 2,40 euros (1,20 para edades entre 10 y 18 años y gratis los menores).

Foto: Lillyallen21 en Wikimedia

El castillo mallorquín de Capdepera

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Mallorca también es tierra de castillos. Puede sonar raro en principio, pero si se tiene en cuenta su azarosa historia de combate continuo con piratas berberiscos y posteriores guerras napoleónicas no lo resulta tanto. El más famoso es el de Bellver, por estar en la capital y porque allí estuvieron prisioneros algunos personajes ilustres como Jovellanos. Pero no es el único y basta desplazarse hasta el noreste insular para comprobarlos visitando el Castillo de Capdepera.

Se trata de una construcción amurallada con orígenes muy antiguos, fechados en el siglo IV, aunque su apariencia actual es fruto de una remodelación posterior sobre una villa musulmana. Y es que el lugar fue fundamental para que el rey Jaime I el Conquistador arrebatara Menorca al Islam, pues necesitando retirar el grueso de sus tropas para tomar Valencia, decidió aparentar que las dejaba en el castillo de Capdepera a base de encender muchas hogueras por las noches.

Por eso, una vez recuperada la isla vecina y derrotados los sarracenos, se firmó el acuerdo de paz tras sus muros permitiendo a las gentes de esa religión quedarse allí como tributarios. Pero, ante la insistencia de los ataques piratas, en el año 1300 Jaime II decidió reunir a todos los habitantes en un recinto amurallado construido en torno a la llamada Torre Miquel Nunis, un lugar estratégico que permitía vigilar el archipiélago por su ubicación en una posición elevada. Hubo que ayudar económicamente a las familias a trasladarse, constituyéndose medio centenar de viviendas.

Las murallas, de planta triangular, acogen dentro una serie de edificios, algunos restaurados por el Ayuntamiento, como la Casa del Gobernador (siglo XVIII), la mencionada torre, la casa de los guardas, la vicaría y la iglesia de San Juan. En el interior de ésta se conserva una talla de Cristo del siglo XVI y otra gótica de la Virgen de la Esperanza, a la que la leyenda atribuye la protección del sitio ante una flota berberisca ocultándolo tras una espesa niebla; por eso uno de los torreones recibe el nombre de Sa Boira, es decir, de la Niebla.

Los turistas que deseen conocer el que es el castillo más grande de la isla, que además está protegido como Bien de Interés Cultural, no tienen más que buscar vuelos baratos a Palma de Mallorca y acercarse hasta Capdepera, un pueblo de algo menos de 12.000 habitantes. La entrada cuesta 3 euros y abre todos los días de 9:00 a 20:00 entre el 15 de marzo y el 15 de octubre, mientras que el resto del año cierra a las 17:00.

Foto: Bluecherry 1408 en Flickr

El castillo de Bran

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Cuando se visita Rumanía gracias a la amplia oferta de vuelos baratos a Bucarest es inevitable -de hecho, casi sería un sacrilegio no hacerlo- realizar una escapada hasta el castillo de Bran. Al fin y al cabo se trata, probablemente, del monumento nacional más iconográfico, aquel que todo el mundo identifica fácilmente con el país a pesar de que lo haga basándose en un error histórico.

Efectivamente, todo el mundo «sabe» que ése es el castillo de Drácula, cuando lo cierto es que no hay nada que lo relacione realmente con ese personaje, ni con el literario ni con el auténtico: el irlandés Bram Stoker, autor de la novela, nunca pisó aquella tierra y tampoco consta que Vlad Tepes, el voivoda valaco en el que se inspiró muy libremente para crear al conde, estuviera una sola vez en el castillo; como mucho, un par de noches y encerrado en un calabozo.

El castillo de Bran es una recia fortaleza que los caballeros teutónicos construyeron en lo alto de un macizo rocoso a su paso por Transilvania, regresando de Tierra Santa, para protegerse de los turcos en 1212. Entonces, aquella era una provincia húngara que servía para controlar Valaquia, un principado tributario, la primera frontera contra el expansionista Imperio Otomano. El edificio resultaría dañado años después por los tártaros, lo que obligó al rey de Hungría a hacerle unas reformas en 1377.

El resultado fue un lugar sobrio, macizo, dominado por una gran torre almenada y los característicos tejados quebrados rumanos, y que se estructura en torno a un patio central donde se halla el pozo. De ahí, mediante estrechas escaleras de caracol, se accede a diversas dependencias como la Sala de la Cancillería, la de Guarnición, la de Música, el dormitorio real… Incluso hay una capilla, así que nada de vampiros.

El castillo es propiedad privada, pues pertenece al descendiente de la familia real, que no encontró comprador en su intento de venta. Así que es explotado turísticamente junto al pequeño museo rural que hay a sus pies y el enorme mercado de artesanía y souvenirs que se ha montado aprovechando su popularidad, un auténtico un parque temático sobre Drácula y el mundo del terror. Una excursión fácil y divertida desde Bucarest.

Las murallas y baluartes de Dalt Vila (Ibiza)

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Los vuelos baratos a Ibiza no sólo suponen playa, sol y fiestas locas en discotecas. También es de gran interés conocer la capital y,sobre todo, el casco viejo conocido como Dalt Vila que, envuelto en un impresionante sistema defensivo a base de murallas y baluartes fortificado, ha sido catalogado como Conjunto Histórico Monumental.

Las murallas presentan las características habituales de la época en que se levantaron, el siglo XVI, cuando la isla estaba amenazada por los piratas berberiscos al servicio del sultán de Turquía, en sustitución de las anteriores medievales (siglo XIII), que resultaban ya insuficientes. Por encargo de Carlos V, el ingeniero italiano Juan Bautista Calvi (autor de las Atarazanas barcelonesas) diseñó un proyecto que pagaron a medias la Corona y el Arzobispado de Valencia y que llevó 31 años terminar, ya durante el reinado de Felipe II. Calvi dotó a Ibiza de un típico sistema de fortificación poligonal (heptagonal para ser exactos) con terraplén, casamatas artilladas y niveles escalonados, todo ello en aras de dificultar un asalto de infantería y facilitar el tiro a los defensores, eliminando los ángulos muertos.

Se utilizó sillar de cantería y se establecieron 7 baluartes (pequeños castillos con guarnición propia) que se comunicaban mediante señales de humo con 14 torres de vigilancia en la costa. Dichos baluartes son: Sant Joan, en la barrio de Sa Marina; Sant Jordi (al sur), situado bajo la Almudaina, con la que se une por una galería subterránea, guarnecía la entrada principal; Sant Jaume, en poniente, el primero realizado por Calvi junto a Sant Jordi (1555-56), tenía la misión de defender el flanco más débil y tiene enfrente la necrópolis de Puig des Molins; Santa Llúcia, en Sa Penya, es uno de los más grandes y sus gruesos muros albergaban el polvorín que, de todas formas, estalló por un rayo en 1746; Sant Pere, en el noroeste presentaba el Portal Nou protegido por cañones y el llamado Caballero de Sant Lluc, un bastión elevado adaptado a los desniveles del terreno; Santa Tecla tenía como misión la vigilancia de los acantilados; finalmente a Sant Bernat, el último construido, se lo conoció como Recinto Fratín porque lo terminó este ingeniero de Felipe II.

Hoy los baluartes ya no tienen necesidad de defender nada y están salpicados de monumentos, jardines, estatuas romanas, mercadillos hippies, plazas que acogen conciertos de jazz y rock e incluso el Museo de Arte Contemporáneo.

El Castillo de Santa Bárbara

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En lo alto del monte Benacantil, a 166 metros de altura, un gigantesco moro vigila la bahía de Alicante desde el cabo de Santa Pola hasta el de las Huertas. Pero no podrás verlo desde el aire cuando tu vuelo se acerque al aeropuerto porque hablamos en broma, claro. En realidad se trata sólo de un macizo rocoso cuyo perfil, visto desde la ciudad -la playa del Postiguet es el mejor lugar- toma la caprichosa forma de un árabe con su turbante, de ahí que reciba el nombre de la Cara del Moro. Sólo es un atarctivo más del conjunto en que se enmarca y que tiene como punto de interés principal el Castillo de Santa Bárbara.

Esta fortaleza se asienta sobre el terreno que antes ocuparon iberos, cartagineses y romanos, y que los musulmanes supieron reaprovechar en el siglo IX como enclave estratégico para edificar una alcazaba. El avance cristiano supuso su conquista en el año 1248 por parte de un Infante de Castilla que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes reyes de la Historia peninsular, Alfonso X el Sabio. Poco duró la posesión castellana porque en menos de cuatro décadas pasó a manos aragonesas cuando Jaime II lo incorporó a su Corona. Un siglo más tarde Pedro el Ceremonioso inició la que sería una larga lista de reformas, las más antiguas de las cuales corresponden a la parte alta; allí se localizaban la torre del homenaje, de la que queda como muestra la Torreta, el Baluarte de los Ingleses, la Casa del Gobernador, la Sala Noble y una explanada denominada Macho del Castillo donde estuvo la alcazaba árabe. Carlos V y su hijo Felipe II también pusieron su granito de arena. Fue el segundo quien dotó al complejo del aspecto que, más o menos, tiene actualmente, mérito de los arquitectos Bautista antonelli y Giacomo Palearo; el grueso de su aportación se puede ver en la zona intermedia del castillo: el Patio de Armas, el Baluarte de la Reina, una ermita…

Desde entonces, pese a que aún se construyó el Revellín del Bon Repos (actualmente usado como aparcamiento en la parte baja), los cambios fueron más de destrucción que de construcción, fruto de los avatares bélicos experimentados por la ciudad. Por ejemplo, los bombardeos de que fue objeto el castillo durante la Guerra de Sucesión de comienzos del siglo XVIII, período en el que los ingleses, aliados del candidato austríaco Carlos de Habsburgo, ocuparon el castillo y sufrieron el cañoneo francés, que defendía a Felipe de Borbón, a la postre vencedor. Pero en 1873 los proyectiles que cayeron sobre los muros de Santa Bárbara no eran extranjeros: procedían de la fragata acorazada Numancia, famosa en su día por ser el primer buque blindado que dio la vuelta al mundo y ahora en manos de los rebeldes cantonalistas de Cartagena, que atacaban Alicante y la costa levantina para intentar imponer su idea de una España federal.

Quizá para evitarle nuevos peligros a la población, se resolvió desarmar al Castillo y así se desmontaron los 87 cañones que lo defendían, aunque hoy se conservan alguno antiguos, dieciochescos. El sitio pasó a ser prisión y cumplió su cometido con creces durante la Guerra Civil, primero para presos nacionales y luego para republicanos; aún pueden verse los graffitis que dejaron algunos de ellos en paredes y puertas. Fue el último uso real que se le dio. El abandono total duró hasta 1963, en que se decidió recuperarlo de cara a lo que se estaba convirtiendo en la principal fuente de divisas del país, el turismo, si bien algunos cineastas lo emplearon como decorado de películas de terror. Muchas de sus dependencias fueron restauradas y se le dotó de dos ascensores subterráneos que remontan la empinada ladera desde la calle Jovellanos. Puedes comprobarlo aprovechando los vuelos baratos a Alicante.

El castillo de Bellver

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Hay demasiados vuelos baratos a Palma de Mallorca como para no haber tomado ya alguno y conocer la isla. Y si no ¿a qué esperas? Aunque la vista de los arribantes actuales no será como la de otros tiempos, cuando los navíos se iban acercando a tierra y en el horizonte empezaba a recortarse el perfil de la ciudad. De éste descollaban dos figuras inmensas y poderosas, una religiosa, otra guerrera: la Seu (catedral) y el castell de Bellver.

El castillo de Bellver se alza majestuoso sobre una arbolada colina costera de 113 metros a unos tres kilómetros de la bahía de Palma, dominándola. De hecho, su nombre es suficientemente expresivo: Bellver, bella vista. Lo mandó construir para residencia de verano Jaime II, cabeza del reino de Mallorca, durante los escasos 73 años que duró ese período de independencia (1276-1349). Su arquitecto fue Pere Salva, el mismo autor del palacio de la Almudaina, que también te recomendamos visitar en la capital insular. Salva le confirió una planta circular con un gran patio central y cuatro torres, una de las cuales es extrañamente exenta y se une al resto del conjunto por un arbotante-pasarela. Este curioso y peculiar diseño -es uno de los pocos castillos europeos de estructura circular y el más antiguo de ellos-, combinado con la refinada arquería que bordea el patio y un estilo gótico catalán que resulta un tanto chocante fuera de su más habitual emplazamiento religioso, le restan al lugar apariencia militar y se la dan residencial; al fin y al cabo para eso fue creado originalmente.

Luego cambiaron las cosas. Tras el reinado de Jaime II, el de su hijo Sancho, en 1343 la Corona de Aragón se apoderó de las Baleares y si bien permitió a sus habitantes conservar sus privilegios, el heredero Jaime III fue desplazado por Pedro IV, desapareciendo el reino autóctono. Luego Jaime intentará recuperarlo sumiendo la isla en una sangrienta guerra pero las Baleares ya estaban irremediablemente en la órbita de Aragón. Paralelamente también el castillo trocó su función, convirtiéndose en prisión hasta el siglo XX. Uno de sus presos más ilustres fue el ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos. Otros huéspedes, voluntarios o forzados, fueron el militar liberal Luis Lacy, fusilado por Fernando VII en el patio, o el catalanista Valentí Almirall.

Si aprovechas los vuelos de bajo coste, tal como recomendábamos al principio, podrás visitar esta peculiar fortaleza sin mayor problema, pues abre todos los días de 8 de la mañana a 8 de la tarde (en verano, de 10:00 a 19:00). Actualmente sus muros acogen el Museo Histórico de la ciudad de Palma, con la importante gliptoteca del cardenal Despuig.