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Callejeando por Roma

Os dejamos unas recomendaciones para disfrutar a tope de la ciudad de Roma. La primera es la Piazza dei Mercanti, un lugar apartado en Trastevere que también podría considerarse una de las calles más mágicas de Roma. Está un poco apartado del Trastevere central, y vas a sentirte como si estuvieses descubriendo con un secreto y caminando por otro lugar. Los edificios son  tradicionales, incluso un poco rústicos, con flores que brotan de las jardineras y hiedras que caen en cascada por las paredes, y la calle se asemeja a la plaza de un pueblo. Es difícil creer que estás en el centro de una ciudad tan grande como Roma.

La segunda idea que os damos es ir a  Via di Santa Sabina que se extiende a lo largo de la cima del Aventino, y está llena de historia y belleza. En un extremo está la Piazza dei Cavalieri di Malta y el ojo de la cerradura secreto, y en el otro extremo hay un jardín de rosas y está el Circus Maximus. La ruta pasa por la iglesias de Sant’Alessio y Santa Sabina, y el Giardino degli Aranci (jardín de naranjos), que es reconocido como el parque más romántico de Roma.

Vamos ahora a descubrir Via Piccolomini, un verdadero secreto romano, fuera de lo común. Esta tranquila calle residencial cerca de Villa Doria Pamphili puede que no parezca nada especial al principio, pero si subes y bajas por la calle en un automóvil o en moto, descubrirás una intrigante ilusión óptica:  La cúpula de San Pedro que es visible al final de la calle, cuanto más se acerca, más lejos parece estar. Merece la pena la experiencia.

Por último, Via Appia Antica también conocida como la Vía Apia, que fue construida en el año 312 aC, y una vez se extendió hasta Brindisi. El autobús 118 te lleva desde el centro de Roma hasta el comienzo de la Vía Apia, que todavía está bordeada por evocativas ruinas romanas, y sitios fascinantes como las Catacumbas de San Sebastiano y la Villa de los Quintili.

Imagen de djedj (CC0)

La encantadora Plaza de los Vosgos de París

La antiguamente llamada Place Royale, rebautizada como Plaza de los Vosgos en 1800, es un lugar lleno de encanto que visitar en la Capital francesa, parte de los distritos 3ª y 4ª. Diseñada por Louis Métezeau, es la “hermana” de la Place Ducale en Charleville-Mezieres. Esta es la plaza más antigua de París, justo antes de la Place Dauphine.

La plaza tiene fama por ser el lugar de residencia de muchas personalidades de personalidades de la política, vida artística o medios de comunicación de París. Es casi cuadrada, con edificios de ladrillo, con las ventanas de plomo. Por un edicto real del siglo XVII, se impone una altura uniforme a todos los edificios, excepto en el lado sur, donde son intencionalmente más altos. Se componen de una planta baja porticada de dos plantas y dos pisos de altura que le aportan un encanto romántico muy especial. 

Los planos son de los arquitectos Jacques Androuet du Cerceau y Claude Chastillon. Iniciada en 1605, el trabajo fue terminado en 1612, dos años después de la muerte del buen rey Enrique. Este lugar fue inaugurado por el rey Luis XIII y Ana de Austria. 

El centro de la plaza de los Vosgos está ahora forrado con hileras de árboles y en el centro hay cuatro fuentes diseñadas por Jean-Pierre Cortot.  Entre los famosos que vivieron allí destacan en el  n.º 1 Madame de Sévigné, en el n.º 6 Victor Hugo, en el n.º 7 Maximilien de Béthune, duque de Sully, ministro de Enrique IV. En el n.º 8 el poeta Théophile Gautier y el escritor Alphonse Daudet. En el n.º 21, el Cardenal Richelieu de 1615 a 1627. Cerca hay muchos cafés y restaurantes.

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