Archivo de la etiqueta: barrios

Covent Garden

vuelos baratos a Londres

Los cinéfilos y quienes hayan viajado a Londres aprovechando los vuelos de bajo coste seguramente sabrán reconocer esta escena: el profesor Higgins sale del Royal Theatre de Londres con un amigo y, dando un paseo, se encuentra una florista llamada Eliza Doolittle a la que pondrá bajo su cuidado para demostrar que la puede convertir en una dama de la alta sociedad. El profesor era Rex Harrison, la chica Audrey Hepburn y la película My Fair lady. Y el lugar, Covent Garden.

Covent Garden era el antiguo mercado de flores, verduras y frutas de la ciudad desde el siglo XVI, aunque originalmente correspondía a los jardines conventuales -de ahí el nombre- de la Abadía de Westminster, propietaria del distrito que lleva su nombre y que se unía por el sur a la City a través del Strand, un auténtico barrio de palacios. La Reforma Anglicana de tiempos de Enrique VIII abolió los monasterios y la finca pasó a manos del conde de Bedford, cuyo cuarto descendiente lo cedió para mercado.

Si antes el lugar cobraba vida sobre todo de noche, ahora son de día las horas de apogeo. Ello se debe a su reconversión en 1980 a zona turística, atrayendo a miles de visitantes con sus terrazas, cafés, pubs (el Lamb and Flag es de 1623), tiendas de souvenirs y artistas callejeros. Porque, aparte de los acróbatas, mimos, payasos y malabaristas que actúan en la Piazza, se pueden encontrar los productos más variados, desde cometas a juguetes tradicionales pasando por bisutería, teteras, frutas exóticas, láminas, libros, mapas, ropa y artesanía en general, especialmente en las calles Neal y Neal’s Yard. Bajo las cubiertas de hierro y cristal o sus inmediaciones se puede encontrar casi de todo.

Pero el interés de Covent Garden no reside sólo en los centros comerciales (Central Market, Jubilee Market). También en los alrededores, donde hay que destacar la presencia poderosa del mencionado Royal Theatre -museo incluido-, la Royal Opera House -sede la importante temporada operística y reconstruida ya varias veces por los incendios- y el Saint Martin’s Theatre -donde se representó durante décadas la obra más longeva de las carteleras, La ratonera de Agatha Christie-. Flota en el aire la interpretación y por eso la iglesia de Saint Paul es conocida también como Actor’s Church, albergando monumentos en memoria de ilustres intérpretes ingleses como Charles Chaplin, Vivien Leigh o el dramaturgo Noel Coward.

Se completa el entorno con dos curiosidades: el London Transport Museum, un recorrido por la historia del Metro y los autobuses londinenses con vehículos supervivientes de otras épocas, y la comisaría de la calle Bow, ya cerrada pero que en el siglo XVIII albergó a los Bow Streets Runners, los primeros policías de la ciudad.

Los viajeros que reserven vuelos baratos a Londres tienen en Covent Garden un lugar que apuntar en la agenda. Una sugerencia: al caer la tarde está bastante más tranquilo.

El Rockefeller Center de Nueva York

Nueva York sigue siendo destino preferente para cientos de miles de turistas europeos y españoles que aprovechan los billetes de avión baratos disponibles a la megaciudad estadounidense. Allí se puede encontrar uno una ciudad dentro de otra prácticamente, como ocurre con el Rockefeller Center y sus inmediaciones, por otra parte uno de los lugares más visitados.

Efectivamente, se extiende desde la calle 48 al final de la 51 y de la Quinta Avenida hasta más allá de la Sexta, si bien el núcleo más importante sea la Sunken, también llamada Lower Plaza, justo en medio de Manhattan; una fila de banderas preside la cascada y la estatua dorada de Prometeo, obra de Paul Manship, a la sombra del rascacielos General Electric Building, sede art déco de esa empresa pero con un restaurante muy chic en la azotea. Esta plaza es la famosa pista de hielo que sale en todas las películas presidida por un gran árbol de Navidad pero que en verano se convierte en terraza para los cafés.

A su lado se alza el International Building, cuya entrada guarda otra escultura mitológica, el Atlas fabricado con 1.800 kilos de broce por Lee Lawrie. Nadie ha de extrañarse porque aquí hay arte por todos lados: el vestíbulo del Equitable Center, sede del Whitney Museum, se decora con el Mural with blue brushstroke, de Roy Liechtenstein; el hall del Associated Press Building muestra un bajorrelieve del japonés Isamu Noguchi; el Lyceum Theatre presenta el mismo entrañable aspecto que en su fecha de inauguración, 1903 (el productor veía el escenario desde un ventanuco de su apartamento adjunto); incluso una zapatería como la de Miller Building ostenta cuatro estatuas de actrices. Algo más al norte queda el MOMA.

Otros lugares de interés pueden ser los Channel Gardens, plaza para hacer un alto en alguna de sus terrazas, y Diamond Row, una manzana en West 47º donde uno puede quedarse boquiabierto ante los escaparates repletos de piedras preciosas. Por último, hay que acercarse al Radio City Music Hall, abierto en 1932, en plena depresión económica, a pesar de lo cual sorprende el lujo de sus mármoles, bronces y terciopelos. Es un grandioso teatro de 6.200 localidades con un escenario, decorados y telón fastuosos, que sirvió para representar las revistas de la compañía The Rockettes y estrenar películas. Pese a su enorme aforo, entró en crisis con la llegada de la TV y sólo se salvó de la demolición gracias a la opinión pública y su catalogación como monumento protegido. Hoy vuelve a estar en activo.

La zona en general se edificó como un lugar que aglutinara viviendas, centros de trabajo, espacios de ocio y compras… Lo dicho, una ciudad más pequeña diseñada bajo premisas racionales (dirigidas en persona por el multimillonario John D. Rockefeller), que la dotan de calles rectas en cuadrícula, numerosas plazoletas, edificios no tan altos como en otras partes, etc. Uno de las visitas inexcusables, en suma, tras reservar alguno de los vuelos baratos a Nueva York.

El bonaerense barrio de San Telmo

vuelos baratos a Buenos Aires

Pocas ciudades pueden dividirse por barrios de una forma tan clara como ocurre con Buenos Aires. Los que la conocen gracias a los cada vez más numerosos billetes de avión pueden atestigüarlo. Y si se habla de barrios es inevitable citar San Telmo, uno de los más frecuentados porque queda muy cerca del Centro, al sur, y posee algunos puntos de especial interés turístico.

Aún con el paso del tiempo San Telmo conserva un aire señorial que evoca el siglo XIX, cuando lo habitaba la burguesía acomodada. Las mejores familias vivían en bellas mansiones de las que aún se conservan algunas, no todas en buen estado. Pero entonces surgió lo imprevisible: un brote de cólera y fiebre amarilla que provocó al traslado general hacia el norte de la ciudad, a la zona de La Recoleta. De pronto San Telmo languideció. Muchos palacetes se reconvirtieron en casas comunales donde cada habitación era un apartamento para los más desfavorecidos.

Hasta los años cincuenta del siglo XX el barrio aún resistió, decadente como un noble venido a menos, pero llegó el progreso piqueta en mano y aquellas casonas señoriales que se mantenían en pie representando su orgulloso pasado fueron cayendo una tras otra. En los años setenta apareció, in extremis, la salvación. Comerciantes, hosteleros y anticuarios se habían ido instalando en el barrio y se dieron cuenta de la pérdida cultural, histórica y patrimonial que significaba aquella demolición implacable. Gracias a su presión se dictaron leyes protectoras y se procedió a la restauración de lo que quedaba en pie. Así es como hoy se puede pasear por calles empedradas admirando la arquitectura colonial, contemplando las antigüedades de numerosos escaparates, descansando en espacios abiertos como el Parque Lezama o la Plaza Dorrego, y disfrutando depubs o clubes de tango, aunque este baile no es característico de la zona.

De los edificios religiosos hay que destacar tres iglesias que contrastan entre sí: Nuestra Señora de Belén, hospital de sangre durante las invasiones inglesas decimonónicas; la Ortodoxa Rusa, con su inconfundible estilo moscovita; y la Dinamarquesa, luterana y neogótica. De los civiles es muy popular la Casa Mínima, llamada así porque su fachada mide sólo 2,10 metros de ancho (lo justo para la puerta y un balcón encima); perteneció a un esclavo liberado. También dos mansiones restauradas, de época colonial: El Zanjón y el Pasaje de la Defensa. Otras son sede de museos como el Histórico Nacional o el de Arte Moderno, que ocupa un antiguo almacén de tabaco. Otros museos de interés son el del del Cine, el del Traje y el Penitenciario. Un último apunte para monumentos: el Canto al trabajo, la Confraternidad (en el hipotético lugar en que Pedro de Mendoza desembarcó en 1536) y el dedicado a las víctimas de la guerra sucia. También hay un Soldado Desconocido, rodeado de cañones y tanques, con un agujero en el pecho en memoria de los caídos en las Malvinas.

Que cada uno elija su razón para ver San Telmo y luego busque entre los vuelos baratos a Buenos Aires.

TriBeCa y el SoHo

vuelos baratos a Nueva York

Nueva York puede considerarse uno de los templos de la arquitectura moderna. Seguro que muchos de quienes reservan algún vuelo barato para visitar la ciudad se sentirán fascinados (o abrumados, como le pasó a Lorca) por tanto rascacielos. Pero hay zonas que tienen una altura más moderada y siguen siendo tan interesantes arquitectónicamente como para haber sido declaradas Distrito Histórico en 1973. Se trata del medio centenar de edificios construidos en hierro colado, que se hallan aglutinados en cinco manzanas del SoHo.

El SoHo es un barrio de Manhattan cuya ubicación geográfica ha originado su nombre, con esa costumbre típicamente neoyorquina de sintetizar las primeras sílabas de cada palabra para ahorrar tiempo: South of Houston (sur de la calle Houston). Lo mismo ocurre con su vecino TriBeCa, que es una continuación también hacia el sur y que significa Triangle below Canal Street (Triángulo bajo Canal Street, que es la calle que los separa). TriBeCa era una zona de almacenes cárnicos y textiles hasta que empezaron a instalarse conocidos artistas como Mariah Carey, Heather Graham o Robert de Niro, quien además tiene allí sus estudios cinematógraficos y en 2002 fundó el Tribeca Film Festival. También vivía JFK antes de ser presidente.

Algo similar había ocurrido antes con el SoHo. En el primer tercio del siglo XIX, pasó de ser área residencial de la clase media a zona industrial, perdiendo la cuarta parte de sus habitantes. Pero, poco a poco, las fábricas fueron cerrando y sólo la llegada de artistas huyendo del encarecimiento de Greenwich Village, su barrio por autonomasia, salvó al lugar de ser demolido para hacer una autopista que uniera Nueva Jersey con Long Island. Los recién llegados ocuparon las viejas naves vacías, dando origen a esos espacios diáfanos de altos techos y sin tabiques llamados lofts.

Era al final de los años sesenta y brotaron estudios, galerías de arte, talleres de grabación… Su éxito fue su condena: llegaron los especuladores inmobiliarios y el barrio se puso por las nubes, forzando a los nuevos artistas a establecerse en TriBeCa mientras el SoHo quedaba para yuppies, brokers y boutiques de alto standing; esto, extrapolado a todo el país, es lo que se llamó efecto SoHo.

Sin embargo perduraron las construcciones de hierro, con las típicas escaleras de incendios de sus fachadas, en el SoHo Cast Iron District (Distrito del Hierro Colado). Empezaron a hacerse cada vez más frecuentes poco antes de la Guerra de Secesión por su facilidad de construcción (ensamblando piezas prefabricadas) y resistencia al fuego (aún estaban en la memoria los graves incendios de 1835 y 1845). El más bello ejemplo de esa técnica es el Haughwout Building (1857), que combina su aspecto clásico del exterior con el innovador del interior: allí está el que fue primer ascensor de la compañía Otis, movido a vapor. Pero hay otros, como el Singer Building (sede de la empresa de máquinas de coser), los de Green Street, West Broadway, Spring street, etc.

Desde 1890 el acero, más apropiado para los rascacielos, fue sustituyendo al hierro colado pero el SoHo conserva la mayor cantidad de construcciones del mundo en esta técnica. Reservar vuelos baratos a Nueva York implica darse una vuelta por estos barrios antaño tan bohemios y hoy impregnados de aureola fashion.

El Marais parisino

vuelos baratos a París

Si has aprovechado alguno de los vuelos baratos a París y paseas por el Marais, en la orilla norte del Sena, descubrirás un barrio muy diferente al original del siglo XIV, cuando creció al calor de su cercanía con la Corte del Louvre. Y, sin embargo, en cierto modo, es un reflejo actual de la privilegiada zona en que se convertiría tres centurias después; si entonces la nobleza erigió allí sus hotels, es decir, sus suntuosos palacetes, hoy es un lugar de alto standing con toques chic que ha atraído al colectivo gay para asentar su residencia.

Empecemos por el principio. Y al principio, como indica su propio nombre, el Marais (marisma) era un territorio pantanoso que no adquirió relevancia hasta el reinado de Carlos V. Luego vivió momentos de gloria con las residencias aristocráticas de las que aún se pueden ver algunos buenos y bellos ejemplos. Son los casos del renacentista Hotel Sully o del Hotel de Lamoignon, aunque los más destacados han sido reconvertidos en museos: así, el renacentista Hotel Carnavalet y el Hotel le Peletier de St. Fargeau ilustran conjuntamente la Historia de la ciudad desde época romana hasta la actualidad, mostrando, entre otras originales piezas, una maqueta de La Bastilla fabricada con la piedra original o la última carta de Robespierre, aún con restos de sangre; el Hotel Liberal Bruand es un museo de cerraduras (!); el Hotel Salé acoge el Museo Picasso, la más importante colección sobre el artista; y, ya en el número 6 de la preciosa Place des Vosgues, donde antaño se celebraban justas y torneos, puedes visitar la casa de Victor Hugo, autor de Los Miserables y Nuestra Señora de París.

Y eso que el Marais superó una etapa de cierto abandono en el siglo XIX. Pero fue redescubierto y restaurado, declarándose como patrimonio protegido la práctica totalidad del barrio. En torno a sus calles principales, como la rue des Rosiers que acogía a la población judía de París, brotaron galerías de arte y boutiques de moda, restaurantes de varios tenedores y tiendas de antigüedades. También museos, como hemos mencionado, aunque nos falta reseñar otros igual de interesantes: el Museo Cognacq-Jay, de pinturas y muebles dieciochescos, y el Museo Kwok-On, dedicado al arte del teatro oriental. Un último atractivo es el cementerio de Pere-Lachaise, cuyas tumbas famosas visitan los turistas exactamente igual que si de un museo se tratara: aquí están enterrados pintores impresionistas, mariscales de Napoleón, escritores inmortales -valga la ironía- y cantantes malditos.

¿No te animas a pasear por este entorno acomodado y tranquilo? Desde luego, no será por falta de ofertas de vuelos.

Puerto Madero, Buenos Aires

vuelos baratos a Buenos Aires

Si has adquirido billete en alguno de los vuelos baratos a Buenos Aires te conviene ir repasando este blog para hacerte una idea de lo que vas a ver cuando llegues. Hoy vamos a ver uno de los barrios más caros de la capital argentina: Puerto Madero.

En la segunda mitad del siglo XIX fue haciéndose patente que el puerto de Buenos Aires resultaba insuficiente para absorber la cada vez mayor cantidad de navíos que arribaban trayendo mercancías e inmigrantes. Además, el escaso calado del muelle obligaba a los buques a fondear alejados de la orilla, teniendo que realizarse la descarga en lanchas. De ahí que, de entre varias ideas presentadas, se decidiera aceptar la de Eduardo Madero, un comerciante local que llevaba abogando por la construcción de un nuevo puerto desde 1882. Su tenacidad terminó inmortalizando su nombre.

Madero presentó el proyecto más avanzado técnicamente, con un sistema de diques, puentes y esclusas. Las obras comenzaron en 1887 y terminaron diez años después… cuando ya se había generalizado en los navíos de la época un tamaño tan grande que el proyecto quedaba obsoleto para su misma inauguración. Esto obligó a asumir uno de los proyectos desechados anteriormente, el del ingeniero Luis Huergo, que consistía en hacer un nuevo puerto en otro lugar.

Puerto Madero moría al poco de nacer, convirtiéndose durante décadas en una zona degradada, con un estado de abandono en el que sólo las ratas se hallaban a gusto y sin que ninguna de las propuestas para su rehabiltación se concretara. Finalmente, la creación de la Corporación Antiguo Puerto Madero en noviembre de 1989 -¡casi un siglo después!- permitió acometer la recuperación de aquellas 170 hectáreas con una inversión de mil millones de dólares: se abrieron avenidas y calles bien pavimentadas y con nombres de famosas mujeres, se hicieron parques y plazas, se erigieron monumentos y se restauró el patrimonio histórico industrial.

La nueva imagen del barrio atrajo residentes -alrededor de 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado- y comerciantes, configurando así su nuevo aspecto moderno y cosmopolita: rascacielos acristalados para oficinas, hoteles de lujo, restaurantes, facultades universitarias, grandes complejos cinematográficos… Las dársenas se llenaron de yates a vela, entre ellos la fragata Presidente Sarmiento (antiguo buque escuela de la Marina reconvertido en museo) e incluso arquitectos de prestigio aportaron su arte, como muestra el Puente de la Mujer, obra de Santiago Calatrava.

Es uno de los lugares de visita obligada cuando adquieras billete en alguno de esos vuelos económicos de los que hablábamos al principio.

Boston y la Revolución Americana

george

No es difícil encontrar por Internet vuelos a Boston, una de las ciudades más antiguas de EEUU. Fundada en 1630 por peregrinos puritanos, su verdadera entrada en la Historia la hizo en 1776 al servir de escenario a algunos de los primeros brotes independientistas contra el dominio británico. Hoy, esos barrios por los que soldados y patriotas anduvieron a tiros (Back Bay, Charlestown, Beacon Hill… ), componen un destino turístico en sí mismos. Muchos conservan sus edificios victorianos y góticos, alumbrados por viejos faroles de gas.

Una de las cosas más interesantes de este lugar es la facilidad con que se han montado las visitas a los viajeros, cuatro trayectos diseñados para recorrer a pie desde el centro urbano hacia fuera siguiendo, en cierta forma, la planta estrellada del metro. El recorrido más clásico por la ciudad se llama Freedom Trail y te lleva a conocer las raíces de la Revolución -aún se conmemora con la Ceremonia del té– desde el Parque Boston Common (el más antiguo de América) hasta el Bunker Hill, pasando por la vieja Casa de Reuniones o el domicilio de uno de los héroes revolucionarios, Paul Revere.

Otro recorrido, el Black Heritage, sitúa al viajero en el siglo XIX y sus luchas contra la esclavitud. Aquí pueden verse casas empleadas para ocultar esclavos huidos o para celebrar reuniones abolicionistas; también el domicilio familiar del militar Robert Gould Shaw, coronel del primer regimiento que empleó soldados negros, el 54º de Massachussets, y cuya vida se llevó al cine en la película Tiempos de gloria.

El tercero es el Women’s Heritage: como su propio nombre indica, va siguiendo los logros llevados a cabo por varias mujeres famosas.

Por último, el Harborwalk se centra en la historia portuaria. Además, en el muelle de Charlestown está fondeada la fragata USS Constitution, botada en 1798 y hoy convertida en fascinante museo naval.