La catedral católica de Westminster

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Cuando uno reserva vuelos a Londres y lee en alguna guía información sobre la catedral, invariablemente va ligada al nombre de St. Paul o San Pablo, gran templo barroco cuya gigantesca cúpula descuella por encima del skyline urbano. Sin embargo hay otra, la de Westminster, que no suele aparecer tanto en las guías.

Y ojo, no debe confundirse con la abadía homónima, que es anglicana y sí formará parte segura de la visita. Hablamos de la catedral católica, que está dedicada a la Preciosísima Sangre de Cristo y se alza en el 42º de la calle Francis, en Victoria.

Es la mayor iglesia católica de Inglaterra, a pesar de que su aspecto resulte un tanto peculiar y parezca más un edificio bizantino, debido a los dos colores que la caracterizan exteriormente (ladrillo rojo y piedra blanca alternados). Sede del arzobispo del país y de Gales, es relativamente reciente, ya que las primeras colectas para financiarla no se iniciaron hasta el último cuarto del siglo XIX.

Los trabajos se comenzaron en 1895, sobre el solar donde antes estaba una prisión y siguiendo el diseño del arquitecto John Francis Bentley. Fue terminada en 1903 pero, al agotarse los fondos, la decoración interior quedó inconclusa y no sólo no se pudo consagrar hasta 1910 sino que hoy en día aún está pendiente rematar ese interior como estaba planeado.

Como decíamos antes, el estilo es neobizantino, con una nave de gran anchura y un altar mayor que puede verse desde cualquier punto al estar más elevado y protegido por un baldaquino de mármol de Carrara hábilmente iluminado. Encima, un enorme crucifijo dorado; alrdedor, esculturas de figuras sagradas y la cátedra arzobispal. Once capillas, un coro integrado y un Vía Crucis del escultor Eric Gill completan la visita. Pero exteriormente aún quedaría resaltar la espigada torre del campanario, que mide 87 metros de altura y está dedicada a San Eduardo.

En conjunto, un rincón de Londres que puede pasar desapercibido sobre el papel pero no si se pasea por su entorno. Y otra cosa: dada la espléndida acústica que posee, esta catedral suele acoger conciertos y, de hecho, su coro es de los mejores del mundo, dirigido por destacados maestros musicales.

Foto: Tony Hisgett en Wikimedia