La valenciana calle de la Paz

vuelos baratos a Valencia

¿Es la calle de la Paz (Valencia) una de las pocas de verdad que hay en España? Eso es lo que dijo el famoso poeta Luis Cernuda en 1937 para alabar el magnífico aspecto que presentaba, con sus lados flanqueados por arquitectura modernista y su racionalista trazo rectilíneo a escuadra y cartabón.

Llamada originalmente Perís y Valero, en honor a su fundador, fue diseñada en 1869 por los arquitectos Sorní y Mercade para unir la plaza de la Reina con los jardines de la Glorieta y el Parterre, contando con una anchura de 16 metros.

Se empezó a construir a finales del siglo XIX como una amplia e iluminada avenida que debía acoger las viviendas de la misma burguesía que la financiaba e impulsaba. Por eso se llenó de casas de rentas en las que una planta se reservaba para el propietario y que estaban decorados al estilo imperante entonces, con azulejos, hierro forjado en las barandillas y rejas, torres y molduras, especialmente en las inmediaciones de la Plaza de la Reina.

Treinta años de trabajo llevó la calle de la Paz, deglutiendo por camino los conventos de Santa Tecla y San Cristóbal, aunque, paradójicamente, hoy en día es un edificio religioso su rincón más amblemático: la iglesia de Santa Catalina Mártir, que, si bien se alza en la Plaza Lope de Vega, su espigada torre constituye un punto especialmente atractivo para los turistas que visitan la ciudad y pasean por la zona gracias a los vuelos baratos a Valencia.

También llaman la atención los cafés tradicionales, como Ideal Room o El Siglo. El primero ya no existe, habiendo sido sustituido por una tienda; situado en el número 19º, fue centro de reunión para la famosa Generación del 27, aquella que agrupó a Lorca, Salinas, Aleixandre, Guillén, Alberti, Alonso, el citado Cernuda… También acogió a multitud de periodistas y corresponsales durante la Guerra Civil. Del otro tampoco queda más recuerdo que el rótulo original con su nombre, hecho de madera.

Otro letrero a mencionar es el que, en el número 42º, indica el lugar donde se instaló temporalmente el gobierno de la República cuando abandonó Madrid ante el avance de las tropas nacionales. Antes fue Casa de Cultura (Casal dels Sabuts, la llamaban; o sea, Casa de los Sabiondos) y, más atrás aún en el tiempo, el Hotel Valencia Palace, actividad esta última que ha recuperado; todavía conserva la fachada, tras una restauración.

Foto: Joanbanjo en Wikimedia