Marble Arch

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Todo aquel que coja vuelos baratos a Londres y aterrice en el aeropuerto de Stanstead para después llegar a la ciudad en uno de los autobuses de línea, es muy probable que tenga su parada en una intersección de calles estratégicamente situada entre Oxford Street, Park Lane, Bayswater Road, Edgware Road y Hyde Park a la que se conoce como Marble Arch por un vistoso monumento que en ella se alza.

El prestigioso arquiteco John Nash, autor de Regent’s Park y el Royal Pavillion de Brighton además de reorganizar racionalmente el urbanismo de Londres, fue el encargado de diseñarlo en 1828, inspirándose para ello en el arco de romano de Constantino.

Pero la historia de Marble Arch tiene un punto entre divertido y ridículo: aunque estaba pensado para constituir la entrada principal al Palacio de Buckhingham en el Mall, resultó ser demasiado estrecho para permitir el paso holgado de carruajes y además parece ser que el intenso color blanco que destilaba el mármol de Carrara contrastaba en exceso con el resto del edificio.

De esa forma, Marble Arch terminó desgajado del palacio y reubicado en su emplazamiento actual, muy cerca del célebre Speaker’s Corner y de Tyburn, donde se levantaba el cadalso para los ahorcamientos públicos entre los años 1196 y 1783.

Ese traslado se llevó a cabo en 1851, mientras se terminaba de construir la parte este de Buckingham Palace. Lo curioso es que poco más de un siglo después, en 1953, Isabel II fue coronada Reina de Inglaterra y su carroza pasó bajo el vano central del arco sin problemas. Para que nadie más pase, está cerrado, al igual que los dos laterlaes, bastante más pequeños, con verjas de hierro. Y eso que durante un tiempo se ubicó dentro del arco un puesto de policía.

A pesar de su llamativo tono blanco, Marble Arch no luce en todo el esplendor concebido inicialmente porque parte de las esculturas que debían decorarlo nunca se le incorporaron, debido a las dificultades económicas en que se encontró Nash, por otra; las figuras terminaron adornando la fachada de la National Gallery.

Foto: R. Sones en Wikimedia