El mercadillo ibicenco de Es Canar

campodefresasmutante.blogspost.com_

Ahora que llega el verano y los vuelos baratos a Ibiza empiezan a trasladar turistas en masa a la isla balear, ésta se despereza de su ligero sueño invernal para zambullirse, un año más, en la locura estival de las fiestas, las discotecas, las jornadas de sol y playa, etc. Una de las actividades que también recobran el pulso es la de los mercadillos hippies. En un post anterior hablamos del más famoso, el de Las Dalias; hoy toca otro igualmente destacado, el de Es Canar.

El Mercado de Es Canar es de los que continúan acreditando aquella clara vocación hippie que caracterizó al lugar hace unas décadas, algo de lo que no se ha separado en sus más de treinta años de existencia. Desde luego, a su éxito ayuda notablemente el precioso entorno: Es Canar es una de las playas más alabadas de Ibiza en general y de Santa Eulária de Riu en particular, una localidad situada en la costa este de la isla donde las arenas blancas y las aguas azules sirven de reclamo.

Es típico que el entorno marino de Santa Eulária esté salpicado de embarcaciones y deportes náuticos completando la oferta turística de tierra, con hoteles, restaurantes y terrazas. Pero de todo esto sigue destacándose el mercadillo de Punta Arabí, que es el más grande del territorio insular y que en verano recibe una masiva asistencia de público y curiosos. Hasta los hoteles organizan excursiones.

El mercadillo, que abre sólo los miércoles entre abril y octubre, es un lugar pintoresco en el que encontrar casi toda la gama de productos que los artesanos hippies, empeñados en mantener su identidad décadas después, pueden hacer brotar de su imaginación: bisutería, ropa, calzado, adornos, piercings, tatuajes, obras de arte traídas de países lejanos, jabones, velas, marroquinería, juguetes, etc.

Son unos 400 puestos y tenderetes al aire libreque se instalan entre pinos en el mismo lugar donde en los años setenta sólo había un bar de curioso nombre, El Hobbit, y para el que poder instalar hoy puesto hay una larga lista de espera. Visitar todos sus rincones puede llevar bastante tiempo, así que quizá fuera buena idea reservar una jornada entera para ello; se puede comer allí mismo porque hay muchos puestos de comida variada (pizzería, grill, burguer, chiringuitos, bares) e incluso cuenta con una guardería.

Otros servicios son: baños públicos, cabinas telefónicas, cajeros automáticos y 3 parkings de pago. Abre desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde y si uno se cansa, para recuperar fuerzas tiene la carpa La Chumbera, donde sentarse a escuchar algún concierto, o la playa a 300 metros.

Foto: campodefresasmutante