El Palacio Longoria

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Más de uno que reserve vuelos baratos a Madrid y visite turísticamente la ciudad se sorprenderá de descubrir que también en la capital se pueden encontrar -aunque pocos- edificios de estilo modernista, pero es que aunque su cara más conocida fue la catalana (y en particular la de Gaudí), en realidad se trató de un estilo casi universal que desarrolló sus propias características en cada sitio.

En el caso madrileño, uno de sus mejores representaciones es el Palacio Longoria, precisamente obra de un arquitecto barcelonés, José Grases Riera, predecesor y luego compañero del citado Gaudí, que dejó en Madrid unos cuantos espléndidos ejemplos más no sólo de arquitectura pura sino también de mausoleos y grandes monumentos (Cánovas del Castillo, Alfonso XII…).

El Palacio Longoria, diseñado para la familia homónima, se construyó entre 1902 y 1903 y contiene muchos elementos decorativos neobarrocos. Se alza en la calle Fernando VI, en el barrio de Chueca, haciendo esquina con un torreón circular caracterizado por la balconada que rodea su perímetro y que contrasta con el resto de cuerpos, de líneas rectas.

Una valla de hierro forjado lo separa de la vía pública y permite contemplar con más ángulo la recargada ornamentación neorrococó de las fachadas, plena de motivos vegetales, guirnaldas, medallones, óculos ovalados en la buhardilla y un espectacular balcón central con dos columnas.

El interior es igual de magnífico, con una entrada para carruajes por el torreón y una escalera de dos brazos con barandilla de hierro y bronce en caja redonda e iluminada desde lo alto por una gran cúpula de vidrieras de Maumejean sostenida por columnas. También hay un patio ajardinado al que se abren miradores adornados con columnas en forma de palmera.

El financiero Javier Fernández Longoria vivió poco allí pues en 1912 vendió el palacete a la Compañía Dental Española, que en 1946 lo traspasó a la SGAE (Sociedad General de Autores), del que todavía es sede, habiéndolo rehabilitado hace 5 años. Hoy está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Foto: Luis García en Wikimedia