Can Marçá

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Tomando algunos de los vuelos baratos a Ibiza y desplazándose hasta el norte de la isla, a una veintena de kilómetros de la capital Eivissa, se llega a Port de Sant Miquel. Allí, en el interior de un acantilado, se encuentra Can Marçá, una impresionante y bella gruta natural que tiene más de cien mil años de antigüedad, habiéndose convertido en un atractivo turístico para la zona.

Ubicada en un entorno espléndido, con vistas incomparables a la bahía y las islas Murada y Ferradura enfrente, su interior ha sido moldeado por la paciente acción de la naturaleza (fallas telúricas), siglo tras siglo, milenio tras milenio, hasta convertirse en un auténtico museo de formas y sombras que el visitante puede descubrir en un recorrido de cuarenta minutos: estalactitas y estalagmitas, columnas gigantes, rocas de caprichosos perfiles, bóvedas macizas, lagos subterráneos de intenso color verde…

Por supuesto, todo ello debidamente reforzado con un hábil sistema de iluminación que incluye un espectáculo de luz y sonido que, entre otras cosas, imita el sonido de una cascada de agua reproduciendo la que en su día discurría entre las rocas. De hecho, los geólogos han intentado devolver a la gruta un aspecto lo más parecido posible al original. Uno de ellos, el belga Jean Pierre Van der Abeelle, fue el verdadero impulsor de su aprovechamiento y estudio.

En realidad fueron los contrabandistas de Ibiza los primeros que descubrieron y utilizaron la cueva para esconder sus mercancías, izándolas desde una abertura situada a una decena de metros de altura. Hoy en día todavía se puede distinguir las marcas negras y rojas que señalaban la entrada y salida de la misma. Pero ya en tiempos remotos era utilizada por animales como refugio, pues se han encontrado huesos fósiles de especies prehistóricas que hoy se conservan en el Museo de Historia Natural

A Can Marçá se llega por un camino excavado en la roca. La entrada se halla en una cota situada a unos doce metros sobre el nivel del mar y una vez allí se inicia la visita. El lugar está acondicionado desde los años ochenta y el itinerario se hace con guía (en varios idiomas). La temperatura dentro es de 20º y la entrada cuesta diez euros (seis para niños de cuatro a doce años). El horario es de 10:00 a 13:30 y de 14:30 a 20:00 entre mayo y octubre con visitas cada media hora; entre noviembre abril abre de 11:00 a 17:30 y el ritmo es cada cuarenta y cinco minutos.