Albert Memorial

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Uno de los rincones más curiosos de Londres está a la entrada de los Jardines de Kensington, justo enfrente del Royal Albert Hall, con el que comparte nombre. Se trata del Albert Memorial , un monumento erigido en honor al príncipe consorte de la reina Victoria, Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, al que su todopoderosa viuda se refirió durante décadas como Dear Albert y que falleció joven, con sólo 42 años de edad, de tifus.

Es una especie de singular templete de estilo neogótico diseñado por sir Gilbert Scott para un concurso ad hoc en el que la propia reina eligió al ganador desechando otros proyectos en forma de obelisco. Un imponente conjunto de 58 metros de altura lleno de dorados y materiales nobles.

Bajo un baldaquino terminado en una aguja rodeada de escaleras y decorado con mosaicos se halla la gran estatua del personaje, hecha por John Henry Foley en bronce dorado. Mide 4 metros y le representa sentado, sujetando con la derecha el catálogo de la Exposición Universal de 1851 (por el impulso personal que le dio) mientras que el brazo izquierdo descansa en una postura muy habitual en él (se dice que la propia Victoria lo indicó así).

El conjunto descansa sobre un pedestal recargado de relieves de mármol que representan a 178 personalidades mundiales de las artes y las ciencias de toda la Historia: los músicos y los poetas en la parte sur, los pintores en la este, los escultores en la oeste y los arquitectos al norte. Todos ellos masculinos, por cierto y tallados por Henry Hugh Armstead y John Birnie Philip.

En las esquinas de ese zócalo se ven 4 grupos escultóricos que simbolizan la Agricultura, el Comercio, la Arquitectura y la Industria. Las esculturas continúan en la escalinata: los 5 continentes. Estas alusiones y alegorías que cubren el monumento de arriba a abajo pretendían subrayar el interés por la cultura del príncipe Albert, un reconocido mecenas.

Pese a no ser un edificio, el Albert Memorial tardó mucho en terminarse, una década nada menos, y resultó muy costoso: 120.000 libras. Sin embargo, y tras unas obras de restauración que le devolvieron su espléndido aspecto original (la estatua se pintó de negro durante la II Guerra Mundial para que el brillo no atrajera a los bombarderos alemanes y siguió así hasta los años noventa), el monumento es hoy un atractivo más para los turistas que buscan vuelos baratos a Londres. Sobre todo en primavera, cuando queda rodeado del colorido de las flores.

Foto: Mike Peel en Wikimedia