Santa María della Concezione

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Si hay una cosa que permiten ver los vuelos baratos a Roma es iglesias. Lógicamente, la capital del cristianismo ha ido acumulando en su casco urbano templos de todos los tamaños y tipos, de múltiples estilos y con variados atractivos, sean artísticos o de otra naturaleza, como para que cualquier visitante vea satisfecha su curiosidad.

La de Santa María della Conzione (Nuestra Señora de la Concepción) está situada en una de las calles más glamourosas de la ciudad, Vía Véneto, zona lanzada a la fama por la película de Fellini La dolce vita. Entre hoteles de varias estrellas, boutiques de lujo y cafés donde se citaban las estrellas del celuloide, se puede hacer un alto para entrar en esta pequeña iglesia de una sola nave con capillas laterales erigida entre 1626 y 1631 siguiendo un diseño del arquitecto pontificio Michelle di Bergamo.

Michelle era fraile capuchino (de ahí que sólo haya una nave, pues es tradición de ellos), orden que se había trasladado allí desde San Buenaventura del Quirinal y en la que también militaba el cardenal Antonio Barberini. Éste era hermano del papa Urbano VIII, que fue quien encargó la construcción para enterrar al primer santo capuchino, Felice da Cantalice. También yacen allí Barberini y el príncipe Alessandro Sobieski, entre otras tumbas que recubren el pavimento.

Al tratarse del templo del monasterio -es lo único que queda junto a un cementerio-, el aspecto exterior del edificio era y es bastante sencillo, de estilo típicamente renacentista y destacando únicamente por la escalinata de acceso. Pero lo que realmente atrae a los curiosos está bajo tierra: la cripta. Al igual que ocurrió en otros sitios, ésta se fue llenando con 4.000 frailes fallecidos a lo largo de los siglos hasta que en 1870 hubo que reordenar el osario para dejar sitio.

Entonces se procedió a colocar los huesos de forma artística para recordar la inevitabilidad de la muerte y la subordinación del cuerpo a la superioridad del alma, de ahí el lema inscrito a la entrada: Noi eravamo quello che voi siete, e quello che noi siamo voi sarete (Nosotros éramos lo que tú eres ahora, y lo que nosotros somos ahora, tú serás).

La cripta está dividida en cincos espacios unidos por un pasillo de más de 50 metros. Todos ellos presentan sus paredes recubiertas de calaveras a las que se añaden otras osamentas humanas (vértebras, fémures, costillas…) colocadas representando motivos geométricos o escenas. Para rematar tan impresionante visión hay varios cuerpos momificados de frailes, con sus hábitos aún puestos, y sobrias cruces sobre tumbas en el suelo, directamente sobre la tierra.

Este insólito y poco conocido rincón de Roma abre de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00 salvo los jueves, que cierra. La entrada es gratuita, aunque se pide una colaboración voluntaria que, lamentablemente, no da derecho a hacer fotos.

Foto: National Geographic