Archivos mensuales: enero 2012

Teatro de la Maestranza

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Los vuelos baratos a Sevilla no sólo descubrirán al visitante las callejuelas de los barrios típicos, los palacetes, las hermosas plazas o cualquiera de las bellezas tradicionales de la capital andaluza. Algunos de sus atractivos son mucho más jóvenes, casi recientes se podría decir, como todas las edificaciones nacidas con ocasión de la Exposición Universal de 1992.

Y un buen ejemplo de ello es el Teatro de la Maestranza, hoy convertido en el primer centro artístico de la ciudad. Fue construido en 1991 según el diseño de los arquitectos Aurelio del Pozo y Luis Marín, que debían dotar a Sevilla de un espacio para representaciones musicales acorde al magno evento que se avecinaba para el año siguiente. Su proyecto aunaba funcionalidad y estética, aprovechando el solar que hasta entonces ocupaba el cuartel de la Real Maestranza de Artillería que le da nombre; de ese edificio se decidió conservar la fachada.

Tal como estaba previsto, la inauguración fue un soberbio espectáculo en el que intervinieron algunas de las figuras más destacadas del bel canto, como Plácido Domingo, José Carreras, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Teresa Berganza o Pedro Lavirgen, entre otros. Lo hicieron en un complejo cilíndrico de 20.000 metros cúbicos realzados por una cúpula de 47,20 metros, ante los 1.800 espectadores que abarrotaban el aforo.

Una acústica envidiable que permite representar obras de géneros diversos (ópera, zarzuela, conciertos, ballet, flamenco…) y el uso de tecnología puntera son lógicos en un lugar que había de servir de sede de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y a la temporada de ópera de la ciudad. Pero, además, el Teatro de la Maestranza dispone de otras salas complementarias para exposiciones temporales, por ejemplo, o teatro experimental, así como una para representaciones de óperas de cámara, más pequeñas. Además ha incorporado a su recinto los antiguos jardines de la Caridad, donde se alza la estatua de Miguel Mañara.

Foto: secciondeactividades.blogspot.com

La rúa do Vilar en Santiago de Compostela

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Uno de los encantos de la visita a Santiago de Compostela es pasear por su casco antiguo, con la catedral como eje radial, lleno de calles y callejones con toscos suelos de piedra contemplando la belleza sobria y maciza de sus edificios. Y una de ellas, de las más bonitas y auténticas, de las que conservan el sabor añejo, es la calle de Villar o, como dicen allí, Rúa do Vilar.

El porqué del nombre no está del todo claro aunque sí hay coincidencia es el origen es geográfico: unos dicen que se debe al vilar o aldea primitiva que se alzaba allí antes de construir la ciudad; otros hablaban del vallis milvorum, el valle de los milanos, donde se ubicaba la anterior. El caso es que ahora se trata sólo de una calle. Bastante pintoresca, eso sí.

Ello se debe a los negocios tradicionales que acogía, alguno de los cuales aún sobrevive aunque otros han ido cayendo ante el paso implacable de los tiempos y las modas: librerías centenarias, joyerías, pastelerías, una sombrerería, un cine… Ayudaba mucho al comercio el hecho de toda la calle tuviera soportales, algo muy útil en un lugar como Galicia, donde abundan las lluvias. Lamentablemente, en 1780 el arquitecto municipal Miguel Ferro Caaveiro ordenó su supresión de los proyectos constructores para permitir el ensanchamiento de la rúa. Aún así no se eliminaron todos y actualmente conserva todos los del lado oeste (números pares) y algunos tramos del lado este (números impares).

Algunas de las casas que salpican el paseo por Vilar son de gran interés. Está la del Deán (números 1-3), obra barroca diseñada por Clemente Fernández Sarela y terminada en 1753 que hoy se dedica a Oficina de Acogida al Peregrino; enfrente, el Palacio de Monroy, firmado por Gutiérrez de la Peña con un estilo italianizante; en el número 35 se alza el Casino Ateneo de Caballeros, poco antes de la Oficina de Turismo; sigue, en el 59, el Pazo Baamonde y después el callejón de Entrerrúas, que une con la Rúa Nova; y al final se sale a la Plaza del Toral, presidida por el Palacio de los marqueses de Bendaña, que también se debe a Fernández Sarela y es la sede del Museo-Fundación Eugenio Granell.

Los soportales también tienen interesantes elementos decorativos: los capiteles. A la altura del número 15 hay uno del siglo XVI en estilo románico tardío, muy popular porque su curioso motivo mitológico (una sirena con cabeza de ave es montada por un ser humano) sirve para gastar inocentadas. Tres portales más allá hay otro, aunque más reciente: tallado en 1933 por Ventura Caulonga por encargo de la tienda de al lado; el tema es una mezcla de Historia y religión. Todo ello parece estar invitando a buscar vuelos baratos a Santiago de Compostela y verlo de cerca.

Foto: yearofthedragon en Wikipedia

El castillo de Bran

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Cuando se visita Rumanía gracias a la amplia oferta de vuelos baratos a Bucarest es inevitable -de hecho, casi sería un sacrilegio no hacerlo- realizar una escapada hasta el castillo de Bran. Al fin y al cabo se trata, probablemente, del monumento nacional más iconográfico, aquel que todo el mundo identifica fácilmente con el país a pesar de que lo haga basándose en un error histórico.

Efectivamente, todo el mundo “sabe” que ése es el castillo de Drácula, cuando lo cierto es que no hay nada que lo relacione realmente con ese personaje, ni con el literario ni con el auténtico: el irlandés Bram Stoker, autor de la novela, nunca pisó aquella tierra y tampoco consta que Vlad Tepes, el voivoda valaco en el que se inspiró muy libremente para crear al conde, estuviera una sola vez en el castillo; como mucho, un par de noches y encerrado en un calabozo.

El castillo de Bran es una recia fortaleza que los caballeros teutónicos construyeron en lo alto de un macizo rocoso a su paso por Transilvania, regresando de Tierra Santa, para protegerse de los turcos en 1212. Entonces, aquella era una provincia húngara que servía para controlar Valaquia, un principado tributario, la primera frontera contra el expansionista Imperio Otomano. El edificio resultaría dañado años después por los tártaros, lo que obligó al rey de Hungría a hacerle unas reformas en 1377.

El resultado fue un lugar sobrio, macizo, dominado por una gran torre almenada y los característicos tejados quebrados rumanos, y que se estructura en torno a un patio central donde se halla el pozo. De ahí, mediante estrechas escaleras de caracol, se accede a diversas dependencias como la Sala de la Cancillería, la de Guarnición, la de Música, el dormitorio real… Incluso hay una capilla, así que nada de vampiros.

El castillo es propiedad privada, pues pertenece al descendiente de la familia real, que no encontró comprador en su intento de venta. Así que es explotado turísticamente junto al pequeño museo rural que hay a sus pies y el enorme mercado de artesanía y souvenirs que se ha montado aprovechando su popularidad, un auténtico un parque temático sobre Drácula y el mundo del terror. Una excursión fácil y divertida desde Bucarest.

La cueva ibicenca de Es Culleram

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Una de las características de Ibiza es su antigua relación histórica con la civilización púnica. Aunque la isla ya estaba habitada en la Prehistoria, fenicios y cartagineses se establecieron en ella como expansión desde la costa del sur peninsular y fundaron asentamientos y santuarios desde el siglo VII a. C. Uno de los más curiosos es la Cova des Cuieram, en Sant Joan de Labritja.

Se trata de una gruta que probablemente fue utilizada en tiempos prehistóricos como vivienda pero que después sirvió como templo natural en honor de deidades púnicas. De ellas hay que destacar a Tanit, diosa del amor y la fertilidad cuya presencia queda sobradamente representada por el más de medio millar de estatuillas de terracota policromada, marfil o bronce que se han encontrado en su interior. Junto a ellas, cenizas y restos óseos animales revelan que se realizaban sacrificios en su honor.

Las figuras empezaron a aparecer en 1909, lo que llevó a realizar campañas arqueológicas a lo largo de los años siguientes. En una de ellas (1914-17) se dinamitaron unas paredes interiores artificiales en busca de presuntos tesoros, lo que alteró la disposición de la caverna al destruir las estalagmitas y estalactitas que delimitaban la sala principal. En otra (1923) se hizo un importante descubrimiento: una placa de bronce con dos inscripciones grabadas, la primera en honor de Melkart y la segunda dedicada a Tanit.

Quien tenga interés en visitar la Cueva de Culleram, previa reserva de vuelos baratos a Ibiza claro, debe saber que está aproximadamente a un kilómetro de la Cala San Vicente, por la carretera que la une con la iglesia parroquial. Viajando en coche se puede tomar el desvío hacia el parking (está indicado) y hacer el resto del camino a pie (un cuarto de hora) o bien dejar el vehículo en la misma cuneta y subir andando. El sitio abre de 9:30 a 13:30.

Foto: illesbalears

Casa-Museo Sorolla

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Los vuelos baratos a Madrid abren al turista un auténtico privilegio: pocos lugares del mundo pueden presumir de tener tal cantidad de museos, especialmente pinacotecas, y de tan gran calidad. No se trata únicamente del Prado, Thyssen y Reina Sofía. Uno puede llegar a la capital y buscar otros más modestos y, sin embargo, quedar deslumbrado. El Museo Sorolla es de ésos.

Lo es porque presenta una importantísima colección artística reunida a lo largo de los años por el famoso pintor y su hijo, no sólo con sus cuadros sino con muchas piezas de diferente naturaleza y edad, hasta alcanzar las 1.200 piezas que hoy se pueden ver (y que incluyen objetos personales suyos). En un entorno inmejorable además, puesto que la sede de la institución es la propia casa del maestro.

Sorolla vivió y triunfó a caballo entre los siglos XIX y XX. A su muerte, en 1923, su viuda legó al Estado todos sus bienes para crear una fundación. La idea -y el testamento- fue aceptada y al año siguiente se inauguraba un museo en el que había sido su hogar. Un sitio muy bonito, por cierto, de estilo clásico, que se encuentra en el Paseo del general Martínez Campos 37, antaño Paseo del Obelisco, de Madrid.

La primera planta del edificio tenía dos funciones: la social (salón, comedor, recibidor) y la profesional (tres habitaciones habilitadas por Sorolla como talleres). La segunda, según el modelo de la época, era doméstica, íntima (dormitorios, aseos). En ambas se distribuyen hoy los lienzos y otras obras, compartiendo espacio con los muebles originales. Fuera había -hay- tres jardines que combinaban elementos decorativos andaluces e italianos.

La colección está compuesta por pinturas (la mayoría suyas pero también de genios como Ribera, Fortuny o Sargent, por ejemplo), esculturas (Rodin, Pedro de Mena, Benlliure), cerámica (de diversas regiones) y piezas arqueológicas (obras romanas y árabes, además de varias tallas medievales de vírgenes). Este rico patrimonio pertenece al Estado desde 1973.

El museo abre todos los días de 9:30 a 20:00 salvo los domingos, que lo hace de 10:00 a 15:00, y lo lunes, que cierra. La entrada cuesta 2,40 euros, aunque los domingos es gratuita.

La Casa Fuerte de Agaete

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Lo que se ve en la foto no parece un lugar que deslumbre precisamente por su belleza. Parece sólo un edificio en estado de ruina y, en realidad algo de eso hay. Pero es que se trata de una construcción del año 1481, la primera que levantaron los conquistadores castellanos en esa parte de Gran Canaria, por lo que es indudable su interés para los aficionados a la Historia que se acerquen allí. Recibe el nombre de Casa Fuerte.

También se la llama Casa Roma, no porque tenga algo que ver con los césares sino porque la palabra roma hacía referencia localmente a un lugar elevado. Y esa ventajosa posición vigilante le confiere su carácter militar. Era una especie de bastión que mandó erigir el capitán general de las tropas, Pedro de Vera, para ayudar al capitán Alonso Fernández de Lugo en el sometimiento de los belicosos indígenas de la región.

Se levantó sobre los restos de construcciones arquitectónicas aborígenes precedentes y, una vez terminadas las hostilidades, sirvió como residencia al primer alcalde local, el propio Fernández de Lugo; también allí estuvo depositada la imagen de la Virgen de las Nieves, patrona de la isla. Luego perdió su interés estratégico y pasó a ser un ingenio azucarero hasta el siglo XVI, en que la masiva producción americana lo hundió y no volvió a tener actividad, llegando hasta el siglo XX prácticamente en ruinas.

Consiste en 160 metros cuadrados en los que se repartían 6 pequeños edificios de piedra con techo de mimbre que, por supuesto, ya no se conserva a pesar de que el conjunto se declaró Bien de Interés Cultural en 1991. Quien desee verlo deberá buscar alguno de los vuelos baratos a Gran Canaria y desplazarse al norte de la isla, entre Agaete y Puerto de las Nieves; habrá que darse prisa porque el estado del sitio no invita al optimismo.

Foto: bienmesabe.org

El Museo Taurino de Alicante

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Cada uno tiene sus propios motivos para buscar vuelos baratos a Alicante. Pero si, además de viajar por vacaciones se es aficionado a la tauromaquia, casi seguro que el turista se acercará hasta la Plaza de España 7-8, que es donde está la Plaza de Toros local. Y, en ella, se ubica el Museo Taurino.

Fue creado en 2001 con el objetivo de aglutinar a toda la afición y los profesionales de la provincia, por lo que se centra, sobre todo, en las figuras nacidas o crecidas en Alicante. Está situado en la primera planta y ocupa 357 metros cuadrados en los que hay una sala principal para exponer las piezas de la colección permanente, otra para exposiciones temporales y conferencias, una de audiovisuales y una biblioteca especializada con 700 volúmenes.

Accediendo por la puerta principal, sobre la que cuelga la cabeza disecada del toro Cidrón, se puede empezar a ver las piezas. Primero, con atención especial a los matadores alicantinos históricos, como Vicente Blau el Tino, Francisco Antón Pacorro y Vicente Fernández el Caracol, sin olvidar otros como el Templaíto o el Clásico. Luego, a contemporáneos como José María Manzanares o Luis Francisco Esplá. De todos hay trajes de luces, capotes, etc.

Si hay toreros no puede faltar su complemento, el toro, y en las paredes se suceden las cabezas de astados, una de ellas la del legendario Medioncillo, que fue indultado. Pero también se pueden ver pinturas temáticas, un conjunto escultórico de bronce realizado por el artista Nacho Martín y que sirvió de modelo para el monumento que decora el exterior de la plaza, y textos taurinos de algunos de los mejores escritores y poetas de habla hispana: Lorca, Alberti, los Machado, Azorín, Gerardo Diego, Miguel Hernández, Rubén Darío, José Bergamín…

El Museo Taurino abre de martes a viernes en horario de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00; los sábados, sólo por las mañanas, de 10:30 a 13:30, y los domingos cierra.

Foto: Ayuntamiento de Alicante

Iglesia de los Santos Juanes

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La Real Parroquia de los Santos Juanes probablemente sea uno de los lugares más curiosos de Valencia, bien fijándose en su azarosa historia, bien en su peculiar aspecto exterior. Está ubicada frente a la Lonja de la Seda, junto al Mercado Central, de ahí que reciba también el nombre de Iglesia de los Santos Juanes del Mercado. La distinción de Real le fue concedida en 1858, tras una visita de la reina Isabel II.

Se alza sobre el solar que antaño ocupara la mezquita de la ciudad musulmana, fuera del casco urbano. Al caer la urbe en manos cristianas y levantarse una muralla que englobaba el lugar se decidió construir un templo cristiano en su lugar, lo que se llevó a cabo en el año 1240. Tenía una gran nave única, con bóveda de crucería y capillas entre los contrafuertes.

Lamentablemente, aquí es donde empiezan los golpes de la Historia, siempre en forma de fuego: sucesivos incendios en 1311, 1362 y 1592 obligaron a realizar importantes reformas en las que se conservaron algunos elementos de su estilo original, el gótico, pero añadiéndole otros más modernos, barrocos. La nave y los nervios de su bóveda siguen tal como eran, aunque esta última fue pintada por Antonio Palomino en tiempos de Carlos II; en cambio, el enorme rosetón quedó cegado y hoy recibe el nombre de Ojo de San Juan.

Las obras definitivas terminaron en 1702. Del barroco es la cabecera, que tenía un espectacular retablo con miles de figuras talladas. Lamentablemente esta obra de arte no se conserva porque las llamas aún asolaron la iglesia una vez más, en esta ocasión en 1936. Por suerte, el templo logró sobrevivir una vez más y en 1947 fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional. Así que hay motivo para hacerle una visita al reservar alguno de los vuelos baratos a Valencia.