Amsterdam: Museo Histórico Judío

vuelos baratos a Amsterdam

Una parte importante de la Historia holandesa que deben tener en cuenta quienes viajen al país aprovechando los vuelos baratos a Amsterdam es la de los judíos. La ciudad recibió miles de ellos, tanto los ricos sefardíes expulsados de Portugal en el siglo XVII como los humildes askenazis procedentes de Alemania, que se fueron aglutinando en el barrio de Waterlooplein hasta formar una población de más de cien mil personas. El Museo Histórico Judío trata de mantener viva su memoria y su trágico pasado.

La sinagoga portuguesa, la más grande del mundo, construida en 1675 por Elías Bouman tomando como modelo el Templo de Salomón (del que sólo queda el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén), es el centro principal en torno al cual se levantaron otras cuatro sinagogas germanas y que hoy forman el Joods Historisch Museum comunicándose a través de galerías de acero y cristal. Están en la calle Jonas Daniël Meijerplein.

Sin embargo el primer museo, de 1932, se ubicó en una sala -después una planta entera- de la medieval Casa Weigh, en Nieuwmarkt, formando parte del Museo Histórico de la ciudad. Se trasladó a su sede actual en 1987 para aprovechar las sinagogas, vacías y sin uso desde la Segunda Guerra Mundial porque los nazis, tras invadir los Países Bajos, comenzaron la deportación de su población judía a los campos de Sobibor y Auschwitz, exterminando a la mayoría -sólo sobrevivieron 6.000- pese que los ciudadanos de Amsterdam declararon una huelga general para impedirlo.

De hecho, el grueso de sus fondos procede de masivas donaciones particulares tras la guerra. Libros, fotos, diarios, obras religiosas… En total hay 11.000 piezas datadas entre 1600 y 1900 más 43.000 documentos, una parte de lo cual se exhibe junto a una mediateca, la recreación de un hogar judío contemporáneo interactivo (la llamada Casa de los Hollander) y una cafetería; kosher, por supuesto. Por su parte, la sinagoga portuguesa fue restaurada para devolverle el aspecto que tenía en 1822, obteniendo en 1989 el Premio Cónsul europeo de arquitectura. Unas excavaciones llevadas a cabo 2006 sacaron a la luz una vieja sala de baños rituales elaborada en azulejo junto con el horno de ladrillo para calentar el agua.

El complejo abre de 11:00 a 17:00, pudiéndose visitar las antiguas salas de estudios, la Grote Sjoel (de 1671), la Nueva (de 1752), la Superior (de 1671, que era mercado de carne) y la Tercera (de 1700). La entrada cuesta 7,50 euros, aunque los estudiantes pagan 4,50 y los niños 3 (menores de de 13 años, gratis). Se puede llagar en Metro a través de las líneas 51, 53 y 54 con parada en Waterlooplein.

Foto: Wikimedia