Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, en Santa Cruz de Tenerife

vuelos baratos a Tenerife

Decir Nuestra Señora de la Concepción en Tenerife es poco ilustrativo. Las localidades de Santa Cruz, La Laguna y La Orotava, por ejemplo, tienen iglesias con ese nombre. Pero es la primera la que popularmente se conoce como Catedral, aunque realmente no lo sea al no estar consagrada como tal. Resulta curioso que este templo, quizá el más importante de la capital isleña, esté edificado sobre la ermita primigenia que levantaron los conquistadores del Adelantado Alonso Fernández de Lugo tras desembarcar en 1494 en la playa de Añaza para tomar posesión del territorio guanche.

Aquella construcción de adobe, ladrillo y techo de paja no podía mantenerse mucho tiempo y en 1498 se procedió a levantar otra a la que se dotó de planta de cruz latina con cinco naves que había de albergar, como reliquia, la llamada Cruz de los Conquistadores que el Adelantado llevaba al llegar junto al pendón de Castilla. Se guarda en el altar mayor (por cierto, magnífica obra de José Luján Pérez) dentro de una urna de plata y cristal. Es lo más destacado junto a una Vírgen de la Consolación gótica, traída también de la Península, y las banderas que la escuadra de Nelson perdió en su fallido intento de tomar la ciudad.

El resto de la iglesia experimentó notables cambios con el paso del tiempo que la cambiaron parcialmente el aspecto, pasando del renacentista al barroco-toscano con toque colonial insular en el siglo XVIII. El interior es muy rico, si bien lo más destacado, o al menos lo más característico visualmente, es la gran torre de cuatro cuerpos encalados rematada por un campanario octogonal; es la más alta de Santa Cruz.

Por lo demás, quien reserve alguno de los vuelos baratos a Tenerife y se acerque hasta la Plaza de la Iglesia donde se ubica, podrá comprobar como curiosidad que antaño los ciudadanos eran enterrados en su interior, como demuestran los hallazgos arqueológicos en los que han aparecido crucifijos , pipas y otros enseres. Sin embargo, con el tiempo, sólo quedaría sitio para los notables locales.

Foto: hispanismo.org