El barranco de Guayadeque

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Los visitantes habituales de Gran Canaria ya saben que el paisaje de la isla se puede dividir en dos, costa e interior, estando este último caracterizado por abruptos barrancos en cuyas profundidades se dan ecosistemas únicos y suelen aparecer restos arqueológicos de antiguos poblamientos. Uno de los más interesantes es el barranco de Guayadeque, que une la localidad costera de Agüimes con la de Ingenio mediante una sinuosa carretera de siete kilómetros que salva un desnivel de 900 metros, desde los 400 iniciales hasta los 1.300 de la cima.

El nombre es guanche y significa lugar de las aguas que fluyen porque las corrientes que manan por las laderas abastecen a los pueblos vecinos. Esa abundancia de agua en una isla tan habitualmente seca permite tapizar las tierras de la zona con una capa de verde vegetación si no muy tupida sí extraordinariamente rica, pues se pueden contabilizar hasta 80 especies autóctonas además de los clásicos cactos, palmeras, aloe vera y pinos. Incluso en verano, cuando predomina la aridez, los almendros en flor le dan un toque de color. También es el hábitat del lagarto canarión, uno de los reptiles de su especie más grandes que existen. Por eso el barranco ha sido declarado Monumento Natural.

Pero no todo el interés está en la naturaleza: a veces también en su utilización. En eso los guanches no dejaron pasar la oportunidad y aprovecharon las numerosas grutas naturales, de difícil acceso, como santuarios religiosos, almacenes y viviendas. Pero, sobre todo, como hipogeos para sepultar a sus muertos, de manera que allí se fue creando una importante necrópolis prehistórica. Los guanches momificaban a sus difuntos y los envolvían en pieles de animales, como se puede apreciar en muchas de las momias que hoy se exponen en el Museo Canario de Las Palmas, donde terminaron después de que los habitantes de los pueblos vecinos las encontraran en el siglo XIX.

Una cuestión más práctica que científica, pues en la actualidad las cuevas no sólo son sitios para estudiar el pasado: en una continuación de aquellas costumbres ancestrales, muchas de ellas han sido reutilizadas para vivir o para celebrar cultos, pues en una incluso se instaló una capilla. Cuevas Muchas, Risco del Canario, Risco Vicentico, Risco del Negro… son algunos nombres que pueden servir de referencia al turista interesado. Y como no todo tiene que ser ciencia y cultura, informar de que algunas cavernas acogen bares y restaurantes en los que lo que procede es probar las delicias locales, como el vino autóctono o las aceitunas de Temisas con salsa de mojo verde, hecha a base de cilantro. Téngase en cuenta a la hora de reservar vuelos baratos a Gran Canaria.

Foto: wikimedia