Las Cuevas del Drach

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Una de las principales atracciones de toda Mallorca la constituyen sus grutas naturales. Habiendo hablado ya de las de Artá, toca hoy echarles un vistazo a las del Drach, situadas en el municipio de Manacor, a medio kilómetro de un pequeño puerto pesquero, ahora más deportivo y turístico, llamado Porto Cristo.

Las Coves del Drach son un conjunto de 2,4 kilómetros de longitud y 25 de profundidad -hay que bajar 250 escalones- de origen cárstico y formado por tres cuevas conectadas entre sí: el Baño de Diana, el Teatro de las Hadas y la Ciudad Encantada. Aunque ya existían noticias documentales de ellas desde el siglo XIV, formalmente fueron descubiertas en 1878 por un suceso fortuito, cuando tres personas se perdieron en su interior durante más de un día. 18 años después el espeleólogo francés Edouard Alfres Martel las exploró científicamente por encargo del archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena, encontrando un gran lago subterráneo de 115 metros de longitud por 30 de ancho que hoy lleva su apellido.

Puede decirse que el sistema del Drach empezó a explotarse turísticamente en una fecha tan temprana como 1935. Ese año el ingeniero Carlos Buigas instaló un juego de iluminación que aún forma parte del espectáculo actual combinado con el concierto que ofrece en el lago Martel una orquesta de cámara desde tras barcas; durante 10 minutos interpretan piezas de Chopin, Offenbach, Caballero y Martini para un público que asiste desde un graderío instalado frente al agua. A su término la gente puede elegir entre salir por un puente o también en un bote. Antes habrán podido contemplar las magníficas formaciones de estalactitas y estalagmitas, formadas desde el Mioceno, en un recorrido en el que no se admiten fotos y cuya entrada cuesta 11,50 euros (gratis los niños menores de 8 años). Merece la pena destacar dos figuras acentuadas por el juego de luces: el Monje y el Cactus.

En el interior hay una temperatura media de 20 grados y una humedad del 80%, aunque la masiva afluencia puede dar la sensación de más calor -cosas de los vuelos baratos a Mallorca-. Por eso las plazas de entrada son limitadas. No obstante, una excursión hasta allí permite ver también otras cosas, y no hablamos sólo de los pavos reales que pasean por las inmediaciones sino del Serral dels Falcons, un torreón defensivo de 1575 para prevenir ataques berberiscos, o de las cercanas Cuevas del Hams.