Plaza de toros de la Real Maestranza


shutterstock 1834355 Plaza de toros de la Real Maestranza

Para los aficionados taurinos coger vuelos baratos a Sevilla implica casi seguro una visita a la plaza de toros, para muchos el templo sagrado de la tauromaquia por su importancia y su belleza. Lleva el nombre de la Real Maestranza, una corporación nobiliaria local de carácter benéfico y social dedicada a fomentar el arte ecuestre, la tauromaquia y el mecenazgo de cultura y arte.

En 1730 el rey Felipe V concedió el privilegio de celebrar corridas de toros y la real Maestranza construyó una plaza en el barrio del Arenal. Entonces el espectáculo taurino tenía características diferentes a las actuales: no existía una reglamentación tan estricta, los cosos se solían dividir en dos para celebrar eventos simultáneos distintos, cualquier plaza urbana se acondicionaba para la corrida, etc. Por eso la primera plaza sevillana fue rectangular y de madera, aunque tres años después se cambió la forma por otra circular, más segura. En 1749 se le empezaron a adosar diversas dependencias que le confirieron el aspecto amorfo que aún presenta hoy en día: allí había cuadras, corrales, la sede de la real Maestranza, su capilla, la de los toreros, un desolladero, caballerizas, almacenes…

Fue en el año 1761 cuando se decidió acometer la construcción de un edificio de piedra aprovechando el mismo solar. Siguiendo diseños de Francisco Sánchez de Aragón y Vicente San Martín las obras avanzaron por ochavas (de cuatro en cuatro arcos) hasta concluir los 116 balcones asimétricos que presenta ahora, aunque en realidad los trabajos terminarían bastante más tarde, en 1880. Antes, en 1765, se erigió la fachada que da al Paseo de Colón y donde está la Puerta del Príncipe, de Pedro Roldán, que se trajo desde la capilla de los Caballeros Maestrantes del desaparecido convento de Regina Angelorum, al igual que el retablo que puede verse en la capilla de la Real Maestranza. Ésta es la salida para los diestros triunfantes. Justo encima se halla el Palco del Príncipe, destinado exclusivamente a la Familia Real: cubierto con una bóveda de media naranja sostenida por cuatro arcos y rematada por un grupo escultórico del portugués Cayetano de Acosta.

Bajo el graderío, a la altura de los tendidos 10 y 12, se inauguró en 1989 un Museo Taurino estructurado en cuatro salas. La primera exhibe los fondos más antiguos del siglo XVIII, como un cartel de seda de 1740, dibujos de juegos caballerescos y uniformes de timbaleros, lanceros y desjarretadores. La segunda corresponde al siglo XIX y está formada básicamente por pinturas de tema taurino. La tercera entra en el siglo XX y la época gloriosa de Belmonte y Joselito el Gallo, con cuadros y bronces. La cuarta es la de las piezas más modernas, entre ellas cabezas de toros, trajes de luces, pinturas, etc.

La plaza de toros de Sevilla abre todo el año excepto en Viernes Santo y Navidad. La entrada, que incluye un recorrido guiado por el museo y las gradas -las originales, de ladrillo y sin respaldo-, cuesta 6 euros (4 en tarifa reducida y 2,50 para niños). Dinero y tiempo bien invertidos aún cuando no se sea aficionado. Antes hay que reservar algún vuelo.

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