La catedral de San Pablo, en Londres


shutterstock 28172401 La catedral de San Pablo, en Londres

Tomar vuelos baratos a Londres implica necesariamente hacer una visita a la Catedral de San Pablo. Que cada cual elija su razón: subir a la segunda cúpula del mundo por tamaño, rendir respeto a los famoso personajes de la Historia que yacen en su cripta, pisar el mismo suelo que Carlos y Diana el día de su boda, admirar el único templo catedralicio diseñado y construido por un solo arquitecto, o todo a la vez y más.

El concepto de suelo sagrado cobra en Saint Paul una acepción especial porque allí se levantaron sucesivamente diversas edificaciones destinadas al culto. Algunas eran paganas, como el dolmen primigenio y el posterior templo de Diana; otras del paleocristianismo, como la iglesia de madera -la primera de Inglaterra- erigida por San Mellitus en el año 604. Luego llegó el Old St. Paul, la descomunal catedral gótica del normando Guillermo II, que cayó en decadencia a partir de 1534, convertida en simple mercado por el Acta de Supremacía de Enrique VIII. El arquitecto Iñigo Jones la restauró por orden de Carlos I aportando la actual fachada clasicista en 1633 pero Cromwell ejecutó al rey y transformó el templo en un cuartel. El Gran Incendio de Londres en 1666 le dio la puntilla.

Fue entonces cuando Christopher Wren recibió el encargo de rehacerla. El proyecto inicial de 1672, cuya maqueta puede verse en la cripta actual, fue rechazado por considerarse demasiado grande y caro. Teniendo en cuenta el resultado final, ya de por sí espectacular, cabe imaginarse cómo hubiera sido. De hecho tardó 35 años en quedar concluida, si es que se puede considerar así, pues en 1707 Wren todavía le añadió unas torres no previstas inicialmente para poder instalar relojes. Incluso en tiempos modernos se siguen incorporando elementos decorativos, como la escultura Madre e hijo del artista Henry Moore.

La planta es de cruz latina, con tres naves atravesadas por un crucero donde está el altar. Sobre él se alza la majestuosa cúpula de 110 metros de alto por 30 de diámetro. Una escalera de 530 peldaños lleva hasta la Whispering Gallery, galería de los susurros, cuya acústica permite oir hablar en voz baja desde el otro lado. Encima, por el exterior, está la Galería de Piedra, abierta a una excelente panorámica de Londres. Y más arriba aún la Galería Dorada, coronada por una linterna de 850 toneladas de peso. La parte interior de la cúpula está pintada con frescos sobre la vida de San Pablo, decoración que se completa con la sillería y enrejado del coro y el trabajo labrado del órgano, que en su día tocaron Häendel y Mendelssohn.

Uno de los espacios que merecen atención especial es la cripta. En ella yacen ilustres personajes como el almirante Nelson, el duque de Wellington, Lawrence de Arabia, el doctor Fleming, la enfermera Florence Nightingale, el pintor William Turner, el poeta William Blake y el propio autor del entorno, Christopher Wren, cuyo epitafio dice acertadamente: “Lector, si buscas mi monumento sólo has de mirar a tu alrededor”.

La catedral de San Pablo sobrevivió a los bombardeos alemanes con pocos daños, lo que engrandeció su leyenda; una leyenda que engrosó la reina Victoria celebrando su jubileo tras sus muros, igual que su biznieta Isabel II. ¿No es todo lo narrado razón suficiente para acudir al buscador de vuelos?

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