Tafira, al noroeste de Gran Canaria

vuelos baratos a Las Palmas de Gran Canaria

Para mucha gente verano y vuelos baratos a Gran Canaria son sinónimos. La isla hierve de turistas en julio y agosto, principalmente británicos y españoles, mientras que los de otras nacionalidades se reparten el resto del año. Es probable, sin embargo, que muchos de ellos se concentren en las zonas oficialmente turísticas y no conozcan los rincones de la isla, lo cual es una lástima porque se pueden encontrar lugares preciosos que podrían servir como alternativa, siquiera por un día, del monolítico concepto de sol y playa.

Tafira
podría ser uno de ellos. Se trata de un pueblo residencial colgado de las verdes colinas de la zona nororiental, muy cerca de Las Palmas pero más hacia el interior. Se desarrolló urbanísticamente en los años sesenta, cuando las clases altas canarias de la capital y los extranjeros adinerados empezaron a construir chalés y viviendas unifamiliares de diferentes estilos -casas árabes, influencias Bauhaus- pero manteniendo un característico aire colonial.

No obstante el pueblo ya estaba habitado anteriormente, por supuesto, aunque ese ambiente algo elitista ya existía. Prueba de ello son los elegantes hoteles que se construyeron a principios del siglo XX, como el archipopular Los Frailes, un antiguo monasterio rehabilitado por ingleses tras cuyos muros Franco y otros militares planificaron su alzamiento de 1936. Pese a ser sometido a una reforma en los años ochenta, terminó abandonado y ahora parece una mansión fantasmal. Otro punto importante está en Tafira Baja -hay dos barrios Alto y Bajo-: el campus principal de la Universidad de Las Palmas, erigido en 1989 en estilo neoclásico.

Pero quien haga uso de los vuelos baratos y visite Tafira tiene casi la obligación de conocer sus dos grandes atractivos. Uno es el Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, fundado en 1952 por el sueco Eric Sventenius pese a llevar el nombre de un ilustre escritor local. Lo constituyen plantas de todo el archipiélago canario, además de Azores, Madeira y Cabo Verde, en hábitats naturales reproducidos en las terrazas de una colina: pinos, palmeras, brezo, cactus… El otro cerca de La Atalaya, es la Caldera de Bandama, el cráter de un pequeño volcán (570 metros de altura y un kilómetro de ancho) cuya cota más alta es un magnífico mirador. Merecerá la pena hablar de él más detalladamente en otra ocasión. De todas formas este paisaje se completa con más estructuras volcánicas como las chimeneas de Jinamar, o con abruptos barrancos. Entre éstos pueden nombrarse Las Goteras y el Barranco de Guayadeque, que conserva cuevas del siglo XV, algunas con luz eléctrica.