Muchos de los que llegan a Amsterdam a través de los vuelos low cost se asombran de la escasez de edificios monumentales que hay en la ciudad, por eso suelen citar De Waag como el más bonito o recordable. Y lo cierto es que con ese aspecto de pequeño castillo centroeuropeo, se trata de la construcción laica más antigua de la capital, que ha pasado por diversos usos: desde los públicos a los mundanos, pasando por los culturales, los infames y los turísticos.
Originariamente estaba integrado en la muralla medieval, que pasaba por aquel punto, formando una de las puertas de Amsterdam, la de San Antonio, construida en 1488. Sin embargo, en el siglo XVII el desarrollo urbano obligó a derribar los muros y desecar los fosos defensivos que los rodeaban, levantándose en el terreno ganado un Mercado Nuevo, el Niewmarkt, que hoy es una de las plazas más importantes de la capital: terrazas, cafés, restaurantes orientales, puestos de venta de quesos, etc. La antigua puerta urbana fue reformada entonces, añadiéndosele ese curioso techo, para ser De Waag, traducible por Báscula, Balanza o Peso. En Holanda los mercados siempre contaban con una sede para controlar y pesar las mercancías e imponer tasas y tributos sobre ellas; la de la cercana ciudad de Alkmaar, por ejemplo, aún funciona, ofreciendo a los turistas una pintoresca ceremonia de pesaje de los quesos locales. Las básculas servían incluso para determinar la culpabilidad o inocencia de las acusadas de brujería: al parecer en su peso estaba la clave.
En De Waag se instalaron también algunos gremios, como los albañiles, los pintores y los cirujanos. Cada uno tenía su propia entrada, identificable hoy en día gracias a las piedras de la fachada, y sus dependencias exclusivas. La buhardilla quedó para los cirujanos, que cobraban una entrada por asistir a las disecciones humanas y esto es lo que Rembrandt muestra en su pintura La lección de anatomía del doctor Tulp. Por cierto, la sala donde llevaban a cabo esas lecciones aún se conserva, aunque sólo es visitable ocasionalmente.
En 1795 los gremios fueron disueltos y el edificio comenzó su rosario de usos diversos: cuartel de bomberos, museo, prisión nazi durante la ocupación alemana… Actualmente es sede de una sociedad cultural y acoge un popular restaurante llamado In De Waag, muy apropiado para cenas románticas -aunque no para bolsillos modestos- porque de noche se ilumina con cientos de velas. Una alternativa es entrar por la tarde a tomarse una cerveza, mucho más asequible, dado que no cierra. En cualquier caso merece la pena acercarse a este lugar al que se llega a través del Barrio Rojo… y tras reservar alguno de los vuelos baratos a Amsterdam, por supuesto.
