Covent Garden


shutterstock 46397338 Covent Garden

Los cinéfilos y quienes hayan viajado a Londres aprovechando los vuelos de bajo coste seguramente sabrán reconocer esta escena: el profesor Higgins sale del Royal Theatre de Londres con un amigo y, dando un paseo, se encuentra una florista llamada Eliza Doolittle a la que pondrá bajo su cuidado para demostrar que la puede convertir en una dama de la alta sociedad. El profesor era Rex Harrison, la chica Audrey Hepburn y la película My Fair lady. Y el lugar, Covent Garden.

Covent Garden era el antiguo mercado de flores, verduras y frutas de la ciudad desde el siglo XVI, aunque originalmente correspondía a los jardines conventuales -de ahí el nombre- de la Abadía de Westminster, propietaria del distrito que lleva su nombre y que se unía por el sur a la City a través del Strand, un auténtico barrio de palacios. La Reforma Anglicana de tiempos de Enrique VIII abolió los monasterios y la finca pasó a manos del conde de Bedford, cuyo cuarto descendiente lo cedió para mercado.

Si antes el lugar cobraba vida sobre todo de noche, ahora son de día las horas de apogeo. Ello se debe a su reconversión en 1980 a zona turística, atrayendo a miles de visitantes con sus terrazas, cafés, pubs (el Lamb and Flag es de 1623), tiendas de souvenirs y artistas callejeros. Porque, aparte de los acróbatas, mimos, payasos y malabaristas que actúan en la Piazza, se pueden encontrar los productos más variados, desde cometas a juguetes tradicionales pasando por bisutería, teteras, frutas exóticas, láminas, libros, mapas, ropa y artesanía en general, especialmente en las calles Neal y Neal’s Yard. Bajo las cubiertas de hierro y cristal o sus inmediaciones se puede encontrar casi de todo.

Pero el interés de Covent Garden no reside sólo en los centros comerciales (Central Market, Jubilee Market). También en los alrededores, donde hay que destacar la presencia poderosa del mencionado Royal Theatre -museo incluido-, la Royal Opera House -sede la importante temporada operística y reconstruida ya varias veces por los incendios- y el Saint Martin’s Theatre -donde se representó durante décadas la obra más longeva de las carteleras, La ratonera de Agatha Christie-. Flota en el aire la interpretación y por eso la iglesia de Saint Paul es conocida también como Actor’s Church, albergando monumentos en memoria de ilustres intérpretes ingleses como Charles Chaplin, Vivien Leigh o el dramaturgo Noel Coward.

Se completa el entorno con dos curiosidades: el London Transport Museum, un recorrido por la historia del Metro y los autobuses londinenses con vehículos supervivientes de otras épocas, y la comisaría de la calle Bow, ya cerrada pero que en el siglo XVIII albergó a los Bow Streets Runners, los primeros policías de la ciudad.

Los viajeros que reserven vuelos baratos a Londres tienen en Covent Garden un lugar que apuntar en la agenda. Una sugerencia: al caer la tarde está bastante más tranquilo.

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