Es posible que muchos pasajeros de los vuelos baratos a Nueva York que en su visita turística por la ciudad se encaminan a visitar el Cuartel General de la ONU desconozcan que al entrar en el recinto ya no están en territorio estadounidense pero es así: esas siete hectáreas son consideradas jurídicamente territorio internacional y no están sometidas a las leyes de EEUU; incluso tienen su propio sistema postal, sellos incluidos. Es evidente el porqué: allí trabajan los representantes de más de 150 países con un estatus similar al de los diplomáticos.
La sede de Naciones Unidas está formada por cuatro edificios. El más conocido es la torre acristalada de la Secretaría; también es el más antiguo, erigido en 1950. Luego está está el Conference Building, el más bajo del recinto pero que acoge las salas de reunión del Consejo de Seguridad y el Económico y Social, con sus características mesas redondas, y el de Tutela. Sigue el auditorio de la Asamblea General, el órgano donde se reúnen cada seis meses todos los Estados miembros y frente a cuya fachada ondean todas sus banderas. Y termina con el Dag Hammarskjöld Library, la biblioteca.
Por la parte de atrás, la silueta del complejo se perfila sobre el East River para formar la imagen más emblemática del Lower Midtown y, en los alrededores, los jardines están salpicados por populares monumentos, entre ellos la estatua de bronce del ruso Eugeny vuchetich Convirtamos las espadas en arados, la de la Paz donada por la extinta Yugoslavia, el revólver con el cañón anudado cedido por Luxemburgo, el bronce dorado de Henry Moore, etc. Mención aparte merece la Campana de la Paz, fabricada con monedas fundidas de 60 naciones.
El equipo de arquitectos que diseñó el conjunto estaba formado por maestros internacionales como el norteamericano Wallace Harrison -que era el jefe-, el francés Le Corbusier, el sueco Sven Markelius y el brasileño Óscar Niemmeyer entre otros, aunque alguno terminó retirándose antes de acabar. El lugar no fue elegido al azar precisamente: el multimillonario John D. Rockefeller Jr. compró r 8,5 millones de dólares los terrenos degradados donde antaño había un matadero y algunas fábricas, cediéndoselos a la ONU que, fundada en 1945, buscaba un lugar para establecer su sede. Luego la organización obtuvo un crédito sin intereses de 67 millones de dólares y hoy ocupa ese Espacio extraterritorial en medio de Nueva York que enuncia el Derecho Internacional.
Las entradas se compran en el vestíbulo del edificio de la Asamblea General y los itinerarios son en grupos guiados. Una visita muy interesante para conocer el lugar donde se toman algunas de las decisiones más importantes de la política global. Hay que tenerlo en cuenta al reservar los billetes de avión baratos.
