Hospital de los Venerables, Sevilla


hospital de los venerables sacerdotes 2883 jpg 600x 500x374 Hospital de los Venerables, Sevilla

Uno de los barrios que hay que visitar obligatoriamente al hacer uso de los vuelos baratos a Sevilla es el de Santa Cruz. Deambular medio perdido por el laberinto de callejuelas de suelos empedrados, fachadas blancas y balcones floridos llevará seguramente a desembocar en la Plaza de los Venerables, un pequeño respiro abierto donde se puede entrar a ver uno de los lugares más recomendables de la capital andaluza, el Hospital de Venerables Sacerdotes.

En 1627 la Hermandad del Silencio decidió acondicionar una casa para acoger a los curas ancianos, enfermos o impedidos que no tuvieran medios para mantenerse por sí mismos. Apoyada la idea por personalidades relevantes, entre ellas los Reyes, en 1673 se empezaron las obras de lo que había de ser el Hospital según el diseño de Juan Domínguez, aunque sería Leonardo Figueroa quien terminaría el trabajo 24 años más tarde. Se trata de un edificio con un precioso patio típicamente sevillano, escalonado con gradas circulares y una fuente en medio a un nivel más bajo para aprovechar el agua al máximo. Si la decoración es a base de azulejos, en la galería porticada que lo circunda resalta el contraste entre el rosa oscuro de las muros y el blanco de las molduras y columnas. Una escalera con bóveda elípitica adornada con yeserías barrocas lleva hasta el segundo piso, donde se hallan el refectorio y la sala de cabildos, hoy Biblioteca y Gabinete de Estampas respectivamente. También la enfermería de invierno (la de verano es abajo y se usa como sala de exposiciones), que se comunica con el coro de la iglesia.

Ésta, dedicada a San Fernando, tiene una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón, lunetas y arcos fajones, pintada al fresco por Valdés Leal y su hijo Lucas. Del primero destaca también el espectacular techo de la sacristía, que imita una cúpula en perspectiva realizada con la técnica denominada trampantojo. Otros artistas que colaboraron son los escultores Martínez Montañés y Pedro Roldán, cuyas tallas enriquecen el retablo pese a que es posterior, de 1889. Murillo había pintado una Inmaculada pero actualmente está en El Prado.

En 1840, carente de fondos para continuar su labor, el Hospital fue reconvertido en fábrica de tejidos, aunque ocho años después se le devolvieron sus bienes y los huéspedes, que se habían tenido que trasladar al Hospital de la Caridad, pudieron regresar. Desde entonces y hasta 1970 continuó funcionando hasta que en 1987 la Fundación FOCUS-Abengoa (Fondo Cultural de Sevilla) acometió su restauración. La terminó en 1991, instalando allí su sede y custodiando el valioso archivo que incluye legajos de 1503.

La del Hospital de los Venerables es una visita agradable y no muy larga. Se hace el recorrido si el estorbo de las masas de turistas y con audioguía. Fácil y rápido; como buscar billetes baratos.

,

Los Comentarios están cerrados