Museo Nacional Cotroceni


bucarest palaciocotroceni5web 500x337 Museo Nacional Cotroceni

Una de las visitas de referencia cuando se reservan vuelos a Bucarest es la del Museo Nacional Cotroceni. Aunque es decimonónico en realidad está construido sobre el lugar donde Serba Cantacuzino fundó un monasterio entre 1679 y 1682 que, a la vez, le servía de real residencia. De hecho, algunos de los príncipes rumanos más importantes como Constantin Brncoveanu, Ion Cuza o Carol I vivieron en él siglo tras siglo.

Los avatares del tiempo, en forma de incendios y terremotos, obligaron a someterlo a periódicos arreglos (1718, 1787, 1802) hasta que en 1893 Carol encargó al arquitecto francés Paul Gottereau una reforma mucho más profunda. Para ello se procedió a demoler otros palacios aledaños que había en la zona de Cotroceni y eliminar el aspecto religioso del edificio -así se perdió la iglesia, aunque se salvó el iconostasio, hoy expuesto en el Museo Nacional de Arte-, dejándolo como residencia oficial del príncipe heredero Ferdinand. Los planos de Gotttereau eran básicamente de estilo neoclásico, si bien añadían algunos elementos decorativos eclécticos. Aún así otro arquitecto, Grigore Cerchez, aportaría importantes remodelaciones en los períodos 1913-1915 y 1925-1926.

El palacio funcionó como tal hasta 1947. Luego la implantación del régimen comunista terminó con la monarquía y determinó la reconversión de muchos edificios para otros usos. Fue el caso del Cotroceni, que pasó a ser sede de los Pioneros (Juventudes Comunistas) hasta 1957. Luego, en 1977, el último gran seismo que sufrió Bucarest obligó a acometer nuevos trabajos de restauración que convirtieron el palacio en un restaurante, añadiéndole un ala. Entre 1985 y 1991 todo quedó por fin terminado y se reabrió como museo y sede de representación de la Presidencia de la República.

Al entrar hay un gran vestíbulo con una espectacular escalera y galerías neobarrocas. Los viejos tiempos cantacuzinos pueden contemplarse en la planta baja y el sótano: son la dependencias domésticas, cocina, celdas etc. Entre ellas figuran una vieja Biblia del siglo XVII y vestuario de la época. En el primer piso destacan la librería del rey Fernando, el salón de caza renacentista, el salón de las Flores (antaño denominado de Oro), el comedor y la sala de recepciones ceremoniales. Por último, en el piso superior se hallan los aposentos, como el dormitorio Tudor de la Reina, el salón noruego y otras habitaciones de diversos estilos, desde el Imperio al Luis XIV pasando por el Rococó, el Luis XV o el Segundo Imperio.

Este museo-palacio resulta especialmente interesante para descubrir los contrastes coyunturales de la historia rumana: de la monarquía tradicional a la república socialista y finalmente la democracia actual. Hay que recordarlo y ponerlo en la lista al acudir al buscador de vuelos.

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