Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía


shutterstock 30187909 Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En lo que se refiere a pinacotecas Madrid no tiene parangón con ninguna otra ciudad del mundo, tanto por la cantidad como por la calidad. El llamado Triángulo de los museos tiene tres vértices que son palabras mayores: El Prado, el Thyssen y el Reina Sofía. Entre los tres atraen cientos de miles de visitantes al año y hay quien busca billetes de avión baratos a la capital con la finalidad exclusiva de visitar alguno de ellos.

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha sido definido alguna vez como El Prado del siglo XX. Fue inaugurado en 1992 aprovechando como sede el viejo hospital de San Carlos, un edificio del siglo XVIII erigido por los arquitectos José de Hermosilla y Francesco Sabatini por orden del rey Carlos III y que fue reformado para exponer obras de arte contemporáneo en sus 42.000 metros cuadrados, incorporándosele unas modernas torres de cristal en la fachada por las que circulan ascensores. En 2005 se terminó una ampliación dirigida por el francés Jean Nouvel.

La colección permanente, unas 16.200 piezas de todo tipo (pintura, dibujo, escultura, fotografía, vídeo y montajes futuristas), se expone en las plantas 2ª -desde donde se inicia la visita- y 4ª, que están abiertas a un gran patio ajardinado. Son piezas realizadas en el siglo XX, con la Segunda Guerra mundial como referencia para separar cada uno de los pisos. En el segundo se hallan las vanguardias artísticas, incluyendo autores españoles como Casas, Nonell, Sorolla, Buñuel, Rusiñol, Camarasa, Solana (Tertulia del Café Pombo), Zuloaga, Gris (Violines y guitarras)y los tres grandes, Miró (Retratos, Hombre con pipa), Dalí (El gran masturbador) y Picasso (Las señoritas de Avignon, Las Meninas, Mujer en azul).

Mención aparte merece el Guernica, el cuadro más emblemático del museo, que el artista malagueño pintó para la Exposición Universal de París en 1937 por encargo del gobierno de la República, en plena Guerra Civil. Trasladado al MOMA de Nueva York al finalizar la contienda, volvió a España en 1981 con el restablecimiento de la democracia, tal como había dejado indicado el autor, instalándose en el Casón del Buen Retiro hasta que se inauguró el Reina Sofía.

La otra mitad del siglo XX se expone en la cuarta planta, ordenada por movimientos: abstracción, pop-art, minimalismo… Aquí tienen su hueco nombres españoles como Gargallo, Tápies, Chillida, Oteiza, Saura, Arroyo, Gordillo, Ouka Lele o Antonio López y extranjeros como Le Corbusier, Calder, Lichtenstein, Moore, Bacon y otros que sumar a Braque, Magritte, etc.

El Reina Sofía es un lujo para todos los españoles, que pueden visitarlo con relativa facilidad gracias a la abundancia de vuelos baratos a Madrid.

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