El Cementerio Inglés de Málaga


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Los turistas que hagan uso de los vuelos baratos a Málaga quizá se sorprendan si se les recomienda visitar un camposanto, y más si está destinado a albergar extranjeros, pero lo cierto es que el Cementerio Inglés es un lugar tan bonito, curioso y enigmático que merece la pena dar una vuelta entre sus sepulturas.

Esta necrópolis nació para solucionar un sangrante problema en lo referente a las inhumaciones de ciudadanos británicos en suelo andaluz. El rechazo local a enterrar a los anglicanos y protestantes junto a los católicos provocaba situaciones vergonzosas, como el tener que tuvieran que sepultar a sus muertos bajo la arena de las playas, de noche, apenas iluminados por una antorcha y con la presencia de dos guardias. Obviamente, las mareas solían terminar sacando los cuerpos a la superficie, dejándolos a merced de carroñeros y dando un espectáculo desagradable. Por eso, y dado que Londres tampoco se ocupaba de ello, un antiguo marino llamado William Mark, residente en Andalucía, decidió solicitar al gobernador de Málaga un espacio para los muertos de su país. Era el año 1830 y se le concedió un terreno que pronto fue conocido como Cañada de los Ingleses, en lo que hoy es la Avenida de Pries.

El que se convirtió en primer cementerio anglicano de España no admitió sólo ingleses. Hoy es posible encontrar en las lápidas los nombres de muchos, sí, como el propio Mark, el médico Joseph Noble, el colaborador del general Torrijos en 1831 Robert Boyd (del que hay un monumento pues se desconoce cuál es su tumba) o el famoso hispanista Gerald Brenan; pero también está la esposa norteamericana de este último, la poetisa Gamel Wolsey, el poeta español Jorge Guillén y las víctimas del hundimiento de la fragata-escuela germana Gneisenau en 1900 (los malacitanos rescataron a otros muchos, por lo que Alemania costeó las obras del actual Puente de los Alemanes). En ese mismo sentido, también descansan allí los restos de pilotos británicos derribados durante la Segunda Guerra Mundial.

Al recinto se entra por una verja flanqueada por dos leones de mármol. Se trata de un lugar concebido al estilo anglosajón, romántico, abundante en neogótico, clasicismo y modernismo, lleno de plantas, algunas exóticas, y organizado en bancales de cara al mar. La capilla, primera anglicana que se erigió en España, presenta un estilo dórico y está dedicada a San Jorge. El lugar, parcialmente restaurado gracias a los esfuerzos del ex-cónsul Bruce McIntyre, que ha creado una fundación para financiarlo, tiene un aura de misterio que ha dado origen a algunas leyendas. La más conocida es la de que el último enterrado se convierte en el guardián de los demás hasta la llegada del siguiente, lo cual tiene algo de paradójico porque el último fue un español, el guarda precisamente, y se ha decretado que ya no habrá más sepelios. No falta quien asegura haber visto extrañas apariciones y luces nocturnas; quizá por eso hay un Ghost Tour a altas horas. Para asistir hay que mirar primero las ofertas de vuelos, claro.

Foto: es.wikipedia.org

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