Una de las críticas que suelen hacer quienes realizan vuelos baratos a Bucarest es la escasez de museos en una capital europea como ésa. Siendo así es indudable que uno de los más importantes de todo el país es el Museo Nacional de Historia, ubicado en la calle Victoriei 12 en un edificio monumental que está considerado de los destacados de la ciudad en cuanto a presencia y belleza.
El edificio en cuestión fue construido en 1894 -se terminó en 1900- en estilo neoclásico y que originalmente era la sede de la oficina central de correos. Pasó a tener su uso actual en 1971, estructurándose en dos plantas más un sótano con varias salas en las que se exponen colecciones nacionales de todos los períodos históricos de Rumanía. Empieza por la Prehistoria, de la que, aparte del utillaje paleolítico, hay cerámica Cucuteni y dos esculturas muy famosas correspondientes al Neolítico: el Pensador de Hamangia y la Mujer sentada. Ambas -se presentan en pareja- fueron catalogadas por la UNESCO en el puesto quinto de una lista de los diez objetos más importantes de la Historia cultural de la Humanidad; tanto así que en el año 2000 la NASA incluyó dos réplicas en la sonda Voyager IV como representación de nuestra cultura. También son importantes por su valor no sólo cultural sino económico, los tesoros gumenitas y tracios, en oro, ya en la Edad del Hierro.
La Historia Antigua es fundamental por dos culturas, la dacia y la romana. Como es sabido, ésta conquistó el territorio y llevó a acabo un proceso de culturización del que ha sobrevivido la raiz del idioma actual, el único de la zona que procede del latín. De esos tiempos son algunas piezas de los tesoros de Surcea y del Bucureçti-Herastrau, así como un busto de Trajano.
Las Edades Media y Moderna se sitúan en Rumanía entre los siglos VII y XIX ,pues se considera que en 1821, con la revolución de Tudor Vladimirescu, empieza la Historia Contemporánea. De este período se pueden contemplar varias colecciones de sellos, monedas, cerámicas y, sobre todo, retratos. Entre estos últimos figuran los de Vlad Tepes, el famoso Drácula, su abuelo Mircea el Viejo y otras figuras más del pasado rumano, aunque algunos son copias.
Precisamente una de las piezas más curiosas del museo es la réplica de la Columna Trajana de Roma, que está en la planta inferior. La encargó el Estado en 1939 porque narra las guerras llevadas a cabo por el emperador Trajano en el siglo II d. C. contra los dacios, es decir, contra el pueblo que habitaba lo que hoy es -más o menos- Rumanía. Esta copia, sin embargo, no llegó a Bucarest hasta 1967, primero porque tardó cuatro años en terminarse y, segundo, por culpa de la Segunda Guerra mundial y la posterior tensión entre Europa occidental y del Este.
A Bucarest hay ahora buenas ofertas de viajes por parte de las aerolíneas de vuelos low cost, dada la abundante inmigración de habitantes de ese país hacia España.
