La Casa de Pilatos


DSCN5673 500x374 La Casa de Pilatos

Quienes aprovechan los vuelos baratos a Sevilla para visitar la Casa de Pilatos no sólo no salen decepcionados sino que suelen recomendarlo vivamente. Este palacio, típicamente andaluz y considerado uno de los más bellos de la ciudad, pertenece actualmente a los duques de Medinaceli, cuya fundación lo gestiona.

La construcción del edificio data del siglo XV por iniciativa de Pedro Enríquez de Quiñones, Adelantado Mayor de Andalucía, y tiene alrededor una curiosa historia, mezcla de leyenda y realidad. Aún estaba sin terminar cuando su hijo y sucesor, el primer marqués de Tarifa, realizó una peregrinación a Jerusalén en 1519 durante la cual habría descubierto que la distancia entre las presuntas ruinas del pretorio de Poncio Pilatos y el Gólgota era la misma que la existente entre su palacio de Sevilla y un templete situado enfrente vulgarmente conocido como Cruz del Campo. Asombrado por la coincidencia decidió crear al año siguiente un Vía Crucis, dícese que origen de la Semana Santa local, cuya primera estación, la correspondiente a la comparecencia de Cristo ante Pilatos, estaba en la capilla de la casa. La imaginación popular hizo el resto, atribuyendo el estilo del palacete a una copia del original romano. Por cierto, tanta gente llegó a congregarse con el paso de los años que en 1529 hubo que sacar extramuros el comienzo de la procesión, la cual sigue realizándose hoy en día.

El nombre le quedó ya para siempre. Se trata de una preciosa residencia a la que se accede a través de un portal renacentista, hecho en Italia, reamtado por una crestería gótica procedente en realidad de otra mansión de la familia. Se llega entonces al patio principal, que sigue el modelo andaluz con fuente central y un perímetro con arcadas en cuyo friso superior se engarzan bustos de emperadores romanos. En cada una de las cuatro esquinas hay grandes estatuas de diosas clásicas, una de ellas atribuida a la escuela de Fidias; una constante de la Casa de Pilatos es la abundancia de bustos y esculturas traidas directamente de Roma.

Desde uno de los corredores parte la bonita escalera que lleva a la segunda planta, con zócalos de azulejos mudéjares y techumbre de madera -en proceso de restauración- sobre trompas mozárabes. Este piso superior, para entrar al cual hay que pagar aparte, era la zona residencial durante el siglo XIX. Decorada con suelos de madera, grandes tapices y mobiliario de la época, destaca su colección pictórica en la que figuran obras de Goya, Lucas Jordán, Francisco Pacheco y Giusseppe Reco entre otros.

Deben destacarse además los jardines. Son dos, uno grande, claramente renacentista, que linda con el vecino convento de San Leandro, y otro pequeño con un estanque, un pabellón y rejas platerescas.

Si alguien quiere más razones para aprovechar los vuelos de bajo coste y acercarse, puede jugar a reconocer sus estancias viendo previamente alguna de las películas que se rodaron tras sus muros: Lawrence de Arabia, 1492 La conquista del Paraíso o El reino de los cielos.

Foto: Jorge

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