Nueva York puede considerarse uno de los templos de la arquitectura moderna. Seguro que muchos de quienes reservan algún vuelo barato para visitar la ciudad se sentirán fascinados (o abrumados, como le pasó a Lorca) por tanto rascacielos. Pero hay zonas que tienen una altura más moderada y siguen siendo tan interesantes arquitectónicamente como para haber sido declaradas Distrito Histórico en 1973. Se trata del medio centenar de edificios construidos en hierro colado, que se hallan aglutinados en cinco manzanas del SoHo.
El SoHo es un barrio de Manhattan cuya ubicación geográfica ha originado su nombre, con esa costumbre típicamente neoyorquina de sintetizar las primeras sílabas de cada palabra para ahorrar tiempo: South of Houston (sur de la calle Houston). Lo mismo ocurre con su vecino TriBeCa, que es una continuación también hacia el sur y que significa Triangle below Canal Street (Triángulo bajo Canal Street, que es la calle que los separa). TriBeCa era una zona de almacenes cárnicos y textiles hasta que empezaron a instalarse conocidos artistas como Mariah Carey, Heather Graham o Robert de Niro, quien además tiene allí sus estudios cinematógraficos y en 2002 fundó el Tribeca Film Festival. También vivía JFK antes de ser presidente.
Algo similar había ocurrido antes con el SoHo. En el primer tercio del siglo XIX, pasó de ser área residencial de la clase media a zona industrial, perdiendo la cuarta parte de sus habitantes. Pero, poco a poco, las fábricas fueron cerrando y sólo la llegada de artistas huyendo del encarecimiento de Greenwich Village, su barrio por autonomasia, salvó al lugar de ser demolido para hacer una autopista que uniera Nueva Jersey con Long Island. Los recién llegados ocuparon las viejas naves vacías, dando origen a esos espacios diáfanos de altos techos y sin tabiques llamados lofts.
Era al final de los años sesenta y brotaron estudios, galerías de arte, talleres de grabación… Su éxito fue su condena: llegaron los especuladores inmobiliarios y el barrio se puso por las nubes, forzando a los nuevos artistas a establecerse en TriBeCa mientras el SoHo quedaba para yuppies, brokers y boutiques de alto standing; esto, extrapolado a todo el país, es lo que se llamó efecto SoHo.
Sin embargo perduraron las construcciones de hierro, con las típicas escaleras de incendios de sus fachadas, en el SoHo Cast Iron District (Distrito del Hierro Colado). Empezaron a hacerse cada vez más frecuentes poco antes de la Guerra de Secesión por su facilidad de construcción (ensamblando piezas prefabricadas) y resistencia al fuego (aún estaban en la memoria los graves incendios de 1835 y 1845). El más bello ejemplo de esa técnica es el Haughwout Building (1857), que combina su aspecto clásico del exterior con el innovador del interior: allí está el que fue primer ascensor de la compañía Otis, movido a vapor. Pero hay otros, como el Singer Building (sede de la empresa de máquinas de coser), los de Green Street, West Broadway, Spring street, etc.
Desde 1890 el acero, más apropiado para los rascacielos, fue sustituyendo al hierro colado pero el SoHo conserva la mayor cantidad de construcciones del mundo en esta técnica. Reservar vuelos baratos a Nueva York implica darse una vuelta por estos barrios antaño tan bohemios y hoy impregnados de aureola fashion.
