Aprovechando alguno de los vuelos baratos a Londres se puede visitar uno de los lugares más enigmáticos de la ciudad: Temple Church, la iglesia que los caballeros templarios construyeron en lo que hoy es el barrio de Holborn y que popularizó la novela El código Da Vinci.
Entre los siglos XII y XIII toda la zona pertenecía a la Orden, aunque tras su expulsión el recinto se convirtió en sede del Derecho británico cuyos letrados, dice la tradición, para conseguir su título no sólo debían aprobar los exámenes sino también ingresar en una de las Inns of Court y cenar veinticuatro veces en ella. Las Inns of Court son cuatro exquisitas escuelas profesionales de abogacía, Middle Temple, Inner Temple, y las no muy lejanas Lincoln’s Inn y Gray’s Inn; cada una con su propio complejo de edificios y jardines a los que se llega de forma un tanto enrevesada: desde Fleets Street hay que cruzar bajo un arco que da paso a una zona peatonal, laberinto de callejuelas solitarias alumbradas por faroles de gas en las que se puede uno encontrar con algún juez de toga roja y peluca. En el entorno predomina el neogótico victoriano, ya que la mayor parte fue destruido por los bombardeos alemanes. Así se perdió la valiosa biblioteca, por ejemplo, aunque a cambio se salvaron los dos King’s Bench Walks.
Finalmente se sale a una angosta plaza en la que una columna coronada por la estatua de un caballo con dos jinetes muestra que se ha llegado a destino: compartir cabalgadura era un símbolo de pobreza para los templarios. Y, en efecto, detrás puede verse el edificio típicamente circular de la iglesia parroquial que erigieron los caballeros. Nada más entrar destacan las tumbas de algunas de ellos, señaladas con esculturas acostadas sobre las lápidas, en el suelo. La iglesia tiene un cuerpo longitudinal añadido posteriormente por Enrique III, que deseaba ser enterrado allí. Pese a que la entrada es gratuita no suele haber gente, quizá por su difícil localización, por sus peculiares horarios de apertura o, simplemente, porque Londres tiene muchos atractivos más populares para el turismo masivo que ha llevado los vuelos de bajo coste.
No obstante también se pueden visitar algún Inn of Court para completar la excursión. Especialmente recomendable es el Lincoln’s Inn, donde estudiaron Tomás Moro, Disraeli, Gladstone y Margaret Thatcher entre otros. En su Old Hall se pueden ver unos de los techos de madera más ricos de la ciudad o el Museo de John Soane, arquitecto y coleccionista de hace dos siglos que surtió de pinturas a varios centros británicos y aún conservó obras de Turner, Canaletto o Hogarth, por ejemplo, además del sarcófago del faraón Seti.
