Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados (Valencia)

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El patrón de Valencia es San Vicente pero la patrona es Nuestra Señora de los Desamparados, hecho que no deja de ser curioso si se tiene en cuenta que originalmente, como su propio nombre indica, lo era de los locos, los disminuidos psíquicos, los reos de muerte… Hoy sin embargo, quien haga uso de los vuelos baratos y llegue a la ciudad del Turia se encontrará con que es una figura muy querida por los valencianos, y su iglesia preferida por muchos a la Catedral.

Una catedral de la que es difícilmente separable, pues comparten espacio una junto a otra en la Plaza de la Virgen; incluso están unidas por un arco bajo el que hay dos ventanucos enrejados para ver a la patrona cuando está cerrado el templo. Y embelleciendo el entorno, la Fuente de la Acequia. Un entorno que en su día correspondió al foro romano -actualmente llamado La Almoina-, del que algunas lápidas sobreviven en la misma fachada de la basílica formando parte de la pared.

La talla, gótica aunque la leyenda diga que los autores fueron ángeles (las ricas vestiduras que porta son posteriores), pertenecía a la Cofradía de los Inocentes, que se ocupaban de dar sepultura a los ajusticiados. Como debían poner la figura sobre los ataúdes, yacente, se la hizo con la cabeza ligeramente adelantada, para apoyarla en un cojín. Al dejarla luego como estatua vertical se la ve inclinada hacia delante, por lo que los valencianos la llaman cariñosamente la Geperudeta (la jorobadita). El nombre definitivo -el verdadero, no el mote- se lo concedió Fernando el Católico en 1493.

En el siglo XVII la visita de Felipe IV y la curación del virrey Oropesa de la peste, atribuida a la intercesión de la Virgen, decidió a construirle una iglesia digan en lugar de la humilde capilla donde se la veneraba. Diego Martínez Ponce de Urrana diseñó un lugar de planta oval por su simbolismo mariano, en sobrio estilo renacentista del que el mejor ejemplo es la fachada: articulada por pilastras compuestas, tiene arquitrabe, friso y cornisa, como los templos clásicos. Más tarde se le añadieron un Camarín barroco con planta de cruz griega y una segunda cúpula superpuesta a la anterior, más una rica decoración interior mediante restablos y bóvedas pintadas al fresco por el pintor de cámara de Carlos II, Antonio Palomino.

En 1872 la iglesia fue consagrada como basílica, lo que originó más planes de engrandecimiento. Salvo las vidrieras colocadas en los años veinte, nunca se pudieron poner en práctica porque aparecieron restos romanos (el foro) que los retrasaron y luego estalló la Guerra Civil durante la cual, por cierto, se perdieron la mayor parte de los frescos por un incendio. No obstante, la Basílica de Nuestra señora de los Desamparados es Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1981 y se estudia la forma de ampliar su superficie respetando el legado arqueológico.

Reservar plaza en alguno de los vuelos baratos a Valencia debe llevar implícito una visita a este recoleto sitio tan representativo de la ciudad y sus tradiciones: no debe olvidarse que los valencianos hacen una ofrenda floral a la Virgen durante las Fallas.