El peñón de Ifach

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Quien tenga pensado reservar alguno de los vuelos baratos a Alicante debe considerar la posibilidad de hacer una escapada hasta la población de Calpe para ver el singularísimo peñon de Ifach, gigantesco afloramiento rocoso que parece brotar del mar para dar carácter a los alrededores. Y, por supuesto, es recomendable subir hasta lo alto, pues si bien el trayecto dura un par de horas el esfuerzo no es excesivo.

El peñón, con sus 47 hectáreas de superficie y 332 metros de altura, procede de un desgajamiento de la cercana Sierra de Oltá, desde la que se fue deslizando hacia la costa hasta quedar unido a tierra sólo por un estrecho istmo de detritos que separan las playas del lado norte (Levante y La Fossa) de las del sur (Cantal Roig y Arenal-Bol). Las numerosas especies que lo habitan, tanto vegetales (tres centenares) como animales, de las que destacan las 80 de aves (cormoranes, gaviotas, vencejos, cernícalos, alcatraces y halcones) y las marinas (langostas, crustáceos, moluscos, corales, esponjas…) han llevado a convertirlo en Parque Natural (1987), instalándose allí un Aula de la Naturaleza y una sala de exposiciones.

Esta gran roca calcárea, que es vértice geodésico, estuvo habitada desde muy antiguo. En su base se han encontrado restos de un poblado íbero cuya cronología se sitúa entre los siglos IV-III a. C. En tiempos de dominación romana la población prefirió asentarse en la falda y en la Edad Media se poblaron las laderas, pues aún hay restos de una muralla árabe y torreones de vigilancia. En realidad el mismo peñón servía para vigilar el horizonte en prevención de la llegada de piratas berberiscos (en un día claro se pueden otear los montes de Ibiza), al igual que era una referencia para los marinos (y para las aves migratorias).

Durante un tiempo los escaladores encontraron un filón en las paredes cortadas a pico que dan al Mediterráneo, actividad que hoy no puede llevarse a cabo para proteger las anidaciones de las aves. En 1918 el propietario (entonces era terreno privado) abrió un túnel de 30 metros para acceder a la vertiente marina. Hoy ese paso forma parte del itinerario antes mencionado que parte del Aula y que tiene un desnivel suave que permite la subida a todos los públicos.

En suma, una agradable excursión para la cual hay amplios horarios de mañana y tarde, incluidos fines de semana, que se puede completar luego (o antes) visitando Calpe. Sólo hay que teclear Alicante en la casilla correspondiente del buscador de vuelos.