La Trinity Church de Nueva York

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Esa iglesia que se ve en la foto empequeñecida, casi aplastada, por la imponente mole de los rascacielos vecinos es la Trinity Church de Nueva York. Iglesia de la Trinidad, para entendernos, que pese a la apariencia no es católica sino protestante. Visitarla aprovechando las ofertas de vuelos a la ciudad norteamericana resulta doblemente interesante porque se halla situada en la plaza del mismo nombre, en el cruce entre Wall Street y Broadway, con lo que eso conlleva de historia reciente.

Primero hay que remontarse a 1696, cuando el gobernador Benjamin Fletcher compró unos terrenos para ceder a la comunidad anglicana local con cargo a Inglaterra. Más concretamente a Su Graciosa Majestad William III de Orange… y, cuenta la leyenda, a las humildes aportaciones de otro William, Kidd, el famoso pirata, se supone que con dinero español. La iglesia episcopal que se erigió al año siguiente quedó destruida en un incendio provocado por, ironías del destino, el bombardeo británico de la ciudad en 1776, ya en plena Guerra de Independencia. Conseguida la emancipación se levantó un segundo edificio que fue demolido en 1839 y, siguiendo el diseño neogótico del arquitecto Richard Upjohn, hubo un tercero y definitivo -el actual- en 1846.

El interior no tiene mayor trascendencia (tres naves con una gran vidriera sobre el altar mayor) salvo las puertas de cobre que imitan las del Paraíso que hizo Ghiberti para el Baptisterio de Florencia en el Quatroccento, pero por fuera está construido en rara piedra marrón y alza su torre casi hasta los 86 metros, altura que fue el skyline de la ciudad de los rascacielos hasta la llegada de éstos. En el siglo XX las moles de hormigón, acero y cristal arrinconaron la iglesia tapándola con sus sombras: el Irving Trust, el Marine Midland Bank y el Trinity Building son los acosadores, por mucho que a este último se lo dotara de un estilo también neogótico para que no desentonase.

Alrededor hay un jardín con un pequeño cementerio en el que está enterrado, entre otras personalidades neoyorquinas, Robert Fulton, el inventor que aplicó la máquina de vapor a la navegación. Aunque aún se entierra a gente en él, el césped sirve sobre todo para que los brokers de la Bolsa descansen a mediodía y coman sobre la hierba. El 11 de septiembre de 2001 un árbol de este bosquecillo fue derribado por la onda expansiva del atentado contra las Torres Gemelas; milagrosamente, su copa cayó sobre la capilla de Saint Peter y la protegió contra la caida de escombros. Desde entonces allí puede verse una gran escultura en forma de raíces rojas del artista Steve Tobin.

La Trinity Church debería formar parte del programa de visitas al contratar vuelos baratos a Nueva York, la reina Isabel II ha pasado por allí alguna vez. Además la entrada es libre (también al pequeño museo) y, si son las 12:45 de un martes, es posible asistir a un concierto bajo su techo.

Foto: www.commons.wikimedia.org