Al hablar del Museo de Cera de Madame Tussaud hay que aclarar que hablamos de Londres, pues el éxito de éste ha permitido abrir otras sedes en Ámsterdam, Las Vegas y Hong Kong. Un espectáculo que atrae cada año a más de dos millones y medio de visitantes, lo que le convierte en uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. No extraña así que se multipliquen los vuelos de bajo coste con dicho destino.
Y, sin embargo, Marie Grosholz, verdadero nombre de madame Tussaud, era francesa. Nacida en Estrasburgo, para más señas, en el siglo XVIII. Marie aprendió a modelar la cera con un médico llamado Phillippe Curtius que usaba estas esculturas para sus clases de anatomía, aun que todo cambió para ella cuando vio una figura que representaba a madam du Barry, amante del rey Luis XV. Una vez que Marie dominó la técnica se lanzó a explotarla comercialmente. Sus primeras obras fueron retratos de Voltaire y Rousseau, logrando éxito suficiente como para abrir una galería e incluso realizar una muestra en el Palacio Real de Luis XVI. Pero hablar de este monarca equivale a decir revolución y, si antes Marie representaba imágenes del régimen como el duque de Orlèans, la sombra de la guillotina la obligó a plasmar en cera a los personajes que representaban esos tiempos jacobinos, como Robespierre o Marat; bien es cierto que ayudaba a los persegudos por el Terror fabricándoles máscaras. Hasta que la presión debió de hacerse demasiado agobiante y, en 1802, optó por trasladarse a Inglaterra con treinta y cinco de sus maniquíes.
Si tenía éxito en París en su nueva tierra no fue menos. Marie, ya convertida en madame Tussaud, falleció en 1850 pero su museo se convirtió en un clásico. Aún se ve su retrato a la entrada -de cera, por supuesto- pero ahora son otros personajes los que atraen la atención. A la entrada, por ejemplo, hay una enorme sala de celebrities con las que los visitantes pueden hacerse fotos sin cortapisa alguna: Brad Pitt (de momento con Angelina), Morgan Freeman, Leonardo di Caprio, Madonna, Beckham y señora, Los Beatles, Beyoncé, Amy Winehouse, un Hulk de cinco metros de altura… También genuinos ingleses de última hornada como Bond, James Bond-Daniel Craig, o Harry Potter. Incluso una Jennifer López que se ruboriza cuando se le susurra algo al oído.
Pasando por las diferentes salas encontramos políticos (Hitler, Churchill, Blair, Castro…), militares (Napoleón, Nelson, Wellington, Moshe Dayán), deportistas (Mohammed Alí, Fernando Alonso), artistas (Van Gogh, Picasso, Warhol), etc. Una de estas salas es la famosa Cámara de los Horrores, la única en la que no se permiten fotos porque hay alguna otra sorpresa que no desvelaremos. Otra atracción es un recorrido en trenecito por el Espíritu de Londres, un rápido vistazo a sus cuatrocientos años de historia. Por último hay que mencionar, si se adquiere billete para ello, el Madame Tussaud’s Experience, que combina lo descrito con el viaje espacial interactivo por el London Planetarium adjunto.
A quien compre vuelos baratos a Londres para pasar unos días le recomendamos visitar este museo, sito en Marylebone Road, aún cuando requiere dos horas de cola (salvo que se reserve) y el precio es elevado, en torno a 22,50 libras; para abaratarlo se pueden coger entradas familiares -si es el caso- o combinadas para ver también el London Eye.
