
Una de las visitas que debes hacer si aprovechas los vuelos baratos a Jerez es al Palacio del Tiempo. Se trata de un museo que contiene una de las colecciones de relojes antiguos más importantes de Europa y, por tanto, del mundo: 302 piezas fabricadas entre los siglos XVIII y XX con la excepcional particularidad de que todas ellas se hallan en perfecto funcionamiento.
Para contemplarlos debes acudir al antiguo palacio de La Atalaya, un edificio neoclásico-victoriano rodeado de bellos jardines por los que deambulan pavos reales. Ésta fue la sede elegida en 1973 para el Museo de Relojes de Jerez de la Frontera, institución que inició su andadura con una exposición de piezas procedentes del Convento de los Capuchinos; los monjes las habían recibido en herencia de la condesa de Gavia. Eran 152 artilugios que pronto vieron engrosado su número con otros 74 de la colección Pedro León y, luego, con otro centenar más.
Están expuestos por nacionalidades en el ala derecha del palacete, que fue objeto de una serie de obras de revestimiento y adecuación para ello. En 2002, siguiendo las últimas técnicas museísticas, se añadieron una serie de gadgets como hologramas, juegos de luz y sonido, etc. Un conservador se ocupa de que todos los relojes estén sincronizados y funcionando, cuidados que permiten un momento mágico a las doce del mediodía, cuando todos ellos suenan a la vez.
El más antiguo es italiano -el único de esta nacionalidad-, un reloj-chimenea de 1670 fabricado en ébano incrustado de piedras preciosas. Los materiales nobles son una constante, predominando bronce, mármol de Carrara, lapislázuli, cristal, marfil y maderas de alta calidad. Los relojes de bolsillo, en cambio, suelen ser de oro o plata, a menudo ornamentados con perlas y esmaltes. La temática es variada: desde la mitología clásica a las escenas costumbristas, pasando por motivos orientales u homenajes a grandes personalidades. Algunos poseen características realmente originales, caso de los relojes-esqueleto (es decir, los que tienen su maquinaria a la vista) o los autómatas, aquellos cuyo movimiento que no se reduce sólo a las manecillas sino que se extiende a las figuras de su decoración.
La colección, que pertenece actualmente a la Fundación Andrés Ribera, puede verse por 6 euros en una visita de tres cuartos de hora. El precio incluye también la entrada al centro de interpretación del típico vino local porque éste, denominado el Misterio de Jerez, también se ubica en el palacio de La Atalaya. Tarifas acordes, pues a las de los vuelos económicos que te llevan a hacer este viaje.
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