Central Park


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Si aprovechas la oferta de vuelos low cost para acercarte a la ciudad de los rascacielos es obligada una visita obligada a la Milla de los Museos, a la que dedicamos un post en nuestro blog hermano Vuelos Ahora. Pero es que no se puede ver esta zona de la Gran Manzana y dejar pasar su pulmón aledaño, Central Park.

Más de uno se sorprenderá de saber que la voracidad inmobiliaria ya existía a principios del siglo XIX. En 1811, mientras Napoleón mandaba en Europa, una comisión municipal de Nueva York preveía edificar la isla de Manhattan casi en su totalidad argumentando que no había ríos para crear espacios abiertos. Afortunadamente, un puñado de ciudadanos concienciados, entre los que se hallaban el escritor Washington Irving y el director del diario Evening Post, exigieron un parque. Así fue cómo en 1853 se adquirió una lengua de 4.000 metros de longitud por 800 de ancho y un total de 3,41 kilómetros cuadrados entre la Octava y la Quinta avenidas y se desahució a los casi dos millares de residentes, negros libres e inmigrantes alemanes e irlandeses que habitaban en una serie de poblados miserables.

A lo largo de 16 años, hasta su finalización en 1873, pantanos y ciénagas fueron desecados, millones de toneladas de tierra asentaron el terreno y los diseñadores que ganaron el concurso convocado, Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, lo llenaron de puentes, senderos, lagos artificiales y otros ornamentos. Lamentablemente nadie previó las labores de mantenimiento y el parque fue decayendo poco a poco, con árboles muertos que no se retiraban, césped que crecía sin cortar y aguas cada vez más sucias. La Gran Depresión del 29 devolvió al lugar su uso original, con miles de familias arruinadas montando chabolas en el recinto hasta formar una auténtica ciudad lumpen dentro de la otra.

En 1934, al calor de la recuperación económica dictada por el New Deal, Central Park recobró su lustre e incluso fue dotado de instalaciones deportivas, convirtiéndose en uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. Sólo durante los años setenta volvió a sufrir una degradación focalizando el vandalismo de las bandas de delincuentes típicas de la época. Luego se acometió un plan de seguridad y desde entonces es uno de los parques más seguros del mundo, donde se reúnen millones de turistas, los artistas dan espectáculos al aire libre (conciertos, teatro) y los deportistas disponen de un excepcional escenario para entrenar.

En Central Park puedes encontrar tres lagos. El mayor, llamado Reservoir, es navegable en barcas -tiene 12 metros de profundidad- y está circundado por una pista para correr; de los otros cabe destacar el Lake (así a secas), que en invierno se congela y permite practicar patinaje sobre hielo. También dispone de grandes praderas para descansar al sol, como la Great Lawn y una serie de equipaciones arquitectónicas de las que merecen citarse el castillo de Belvedere (victoriano, de 1865, usado como observatorio meteorológico), el Dairy (centro para visitantes), el Ramble (un sector boscoso perfecto para la ornitología) y el Wildlife Conservation Center (mini-zoo).

Ya sabes, aprovecha alguno de los vuelos baratos a Nueva York y disfruta de uno de los símbolos de la ciudad fotografiándote junto a monumentos como la estatua de bronce en la que Alicia, el Sombrerero loco y el conejo toman el té, la Aguja de Cleopatra (un auténtico obelisco egipcio) o el Strawberry Fields, erigido en memoria de John Lennon frente al edificio Dakota, donde fue asesinado el popular ex-Beatle.

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