Puerto Madero, Buenos Aires


shutterstock 10942312 Puerto Madero, Buenos Aires

Si has adquirido billete en alguno de los vuelos baratos a Buenos Aires te conviene ir repasando este blog para hacerte una idea de lo que vas a ver cuando llegues. Hoy vamos a ver uno de los barrios más caros de la capital argentina: Puerto Madero.

En la segunda mitad del siglo XIX fue haciéndose patente que el puerto de Buenos Aires resultaba insuficiente para absorber la cada vez mayor cantidad de navíos que arribaban trayendo mercancías e inmigrantes. Además, el escaso calado del muelle obligaba a los buques a fondear alejados de la orilla, teniendo que realizarse la descarga en lanchas. De ahí que, de entre varias ideas presentadas, se decidiera aceptar la de Eduardo Madero, un comerciante local que llevaba abogando por la construcción de un nuevo puerto desde 1882. Su tenacidad terminó inmortalizando su nombre.

Madero presentó el proyecto más avanzado técnicamente, con un sistema de diques, puentes y esclusas. Las obras comenzaron en 1887 y terminaron diez años después… cuando ya se había generalizado en los navíos de la época un tamaño tan grande que el proyecto quedaba obsoleto para su misma inauguración. Esto obligó a asumir uno de los proyectos desechados anteriormente, el del ingeniero Luis Huergo, que consistía en hacer un nuevo puerto en otro lugar.

Puerto Madero moría al poco de nacer, convirtiéndose durante décadas en una zona degradada, con un estado de abandono en el que sólo las ratas se hallaban a gusto y sin que ninguna de las propuestas para su rehabiltación se concretara. Finalmente, la creación de la Corporación Antiguo Puerto Madero en noviembre de 1989 -¡casi un siglo después!- permitió acometer la recuperación de aquellas 170 hectáreas con una inversión de mil millones de dólares: se abrieron avenidas y calles bien pavimentadas y con nombres de famosas mujeres, se hicieron parques y plazas, se erigieron monumentos y se restauró el patrimonio histórico industrial.

La nueva imagen del barrio atrajo residentes -alrededor de 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado- y comerciantes, configurando así su nuevo aspecto moderno y cosmopolita: rascacielos acristalados para oficinas, hoteles de lujo, restaurantes, facultades universitarias, grandes complejos cinematográficos… Las dársenas se llenaron de yates a vela, entre ellos la fragata Presidente Sarmiento (antiguo buque escuela de la Marina reconvertido en museo) e incluso arquitectos de prestigio aportaron su arte, como muestra el Puente de la Mujer, obra de Santiago Calatrava.

Es uno de los lugares de visita obligada cuando adquieras billete en alguno de esos vuelos económicos de los que hablábamos al principio.

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