Agaete, al norte de Gran Canaria


dedo2 500x375 Agaete, al norte de Gran Canaria

Cuando la flota castellana llegó a Canarias en el siglo XV para apropiarse de las islas, uno de los puntos clave de esa conquista fue la localidad de Agaete, al norte de Gran Canaria. Toponímicamente era para los aborígenes guanches la banda de Poniente, el lugar donde nacía y se ponía el sol. En su costa desembarcaron las tropas de Juan Rejón y Pedro de Vera en el año 1481 apresando al Guanarteme de Gáldar (el rey local) y levantando un fortín sobre las construcciones existentes. Desde luego, una forma muy distinta de llegar a la isla a la actual, en la que tienes a tu disposición una buena oferta de vuelos baratos a Gran Canaria.

Agaete no es un lugar prioritario para el turismo de la isla, al menos no tanto como Maspalomas, Playa del Inglés o Mogán, y precisamente por eso tiene un encanto especial. Es cierto que sus playas, una decena, no son tan acogedoras como las del sur, pues están dominadas por las fuertes mareas atlánticas y abruptos acantilados. Pero también lo es que a cambio encontrarás parques naturales de origen volcánico como el de Tamadaba, valles cubiertos de pinos donde realizar turismo rural y pequeños pueblos de acusado aroma marinero en los que saben especialmente bien las típicas parrilladas de pescado.

Y está el Dedo de Dios, por supuesto. Se trata de una formación de roca basáltica al pie de un acantilado de 300.000 años de edad, a la que la erosión marina dotó de una caprichosa forma apuntada hacia arriba. “Si vas a Agaete, míralo y vete”, se decía. Lamentablemente, en 2005 una tormenta destruyó los 20 metros superiores dándole un nuevo significado a su nombre tradicional, Roque Partido. Dado que se había tratado de un fenómeno natural, tras algunos estudios se decidió no reconstruirlo y dedicar todos los esfuerzos a proteger lo que queda.

Agaete, a 30 kilómetros de la capital, es un lugar visitado especialmente por el Dedo y por el ferry a Tenerife que sale del Puerto de las Nieves. Pero los interesados en la cultura guanche tienen motivos también para acercarse: allí pueden visitarse una necrópolis tumular de 645 tumbas que ha sido declarada Monumento Histórico Artístico y el mencionado bastión erigido en 1481, llamado la Casa Fuerte y distinguido como Bien de Interés Cultural. También son destacables el templo de la Concepción (a partir de la cual creció el pueblo en 1515), la ermita de las Nieves (posee un tríptico flamenco del siglo XVI) o la curiosa iglesia de San Sebastián, que se halla fuera del pueblo porque está dedicada al santo de la Peste.

Si has elegido entre los vuelos de bajo coste puedes terminar la visita en alguno de los museos locales, como el Etnográfico de La Culatilla (donde, entre aperos de labranza, telares y mobiliario decimónonico te mostrarán el proceso de tostar y moler el café, una de las plantaciones habituales junto con la fruta) o el de La Rama (que ilustra todo lo referente a la fiesta de la Bajada de la Rama, que es de Interés Turístico Nacional).

Foto: esperantia.com

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