El Museo de la Aldea en Bucarest


biserica muzeul satului 500x377 El Museo de la Aldea en Bucarest

Si tomas uno de los vuelos baratos a Bucarest y pasas por la carretera Kiseleff, en la zona norte, junto al parque Herastrau, te sorprenderá ver un apacible pueblecito campesino en plena urbe. En realidad se trata del Museo de la Aldea, doce hectáreas al aire libre que en la práctica es un auténtico parque temático de la vida campesina rumana.

Fue fundado por el ministro de Educación Dimitrie Gusti en 1936 tomando como modelo el Museo Etnográfico de Transilvania y el Skansen de Suecia. Porque se dio la circunstancia de que Gusti, que además de político era sociólogo y antropólogo, dirigió un sistemático y profuso estudio sobre el mundo rural de Rumanía en el período de entreguerras. Dicho estudio también sirvió de base para promulgar en 1939 una moderna legislación social.

El primer museo, inaugurado por el rey Carol II, era más modesto que el actual, con la mitad de tamaño. El material recopilado se estructuró en treinta y tres secciones, cada una representativa de un aspecto característico de ese entorno agrario nacional: desde hogares a iglesias, pasando por pozos de agua, molinos, cuadras, fraguas, talleres artesanos…

En junio de 1940 la Segunda Guerra Mundial llegó hasta allí produciendo una paradoja. Miles de refugiados expulsados o huidos de los territorios que perdió el país (Besarabia, Bukovina, Hertei y parte de Transilvania) llegaron a la capital huyendo de la ocupación soviética; ante el problema de encontrarles alojamiento, las autoridades decidieron ubicarlos en el Museo, donde pudieron sentirse casi como en casa pues era como una gran aldea.

Sin embargo esto no le vino nada bien al centro, que pronto empezó a sufrir un uso para el que no estaba diseñado. Y por si no fuera suficiente con el progresivo deterioro causado por la gente, luego lo agravaron los bombardeos: piezas de gran valor antropológico y material como las casas macedonias o varios moilinos de viento resultaron muy dañados. Pero todo lo malo termina alguna vez y en 1948 el Muzeul Satului, que es su nombre rumano, volvió a la actividad normal reforzado con la incorporación de nuevos y numerosos fondos.

Éstos constan, hoy en día, de 340 construcciones populares y unos 54.000 objetos de todo tipo: herramientas de labranza, trajes, parafernalia religiosa, fotografías, libros… Algunos tiene una consideración especial, caso de la Biserica Timiseni -una pintoresca iglesia de 1773 con preciosos murales-, las casas decimonónicas de Guicea Micâ, los cruceros de Rasinari y Feteni, etc.

El Museo de la Aldea es una de las grandes y más prestigiosas atracciones de Bucarest, a la vez que un remanso de tranquilidad y verde para pasear tranquilamente mientras se aprende una lección de antropología cultural. Apúntala en la lista cuando programes tu vuelo.

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