La necrópolis de Puig des Molins

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Los vuelos baratos a Ibiza no tienen por qué suponer sólo a sol, playa, discotecas y juerga noctámbula; la isla cuenta también con una importante oferta histórico-cultural. A los pies del monte Puig des Molins y cubriendo parte de sus laderas está la necrópolis púnica más grande y mejor conservada de esa civilización, siendo distinguida como Patrimonio de la Humanidad en 1999 (junto con el recinto Dalt Vila, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas submarinas de posidonia). Debe su nombre al hecho de que antaño había en la cima unos molinos de viento del siglo XV.

Cuando los fenicios fundaron Eivissa a finales del siglo VII a. C. establecieron su cementerio razonablemente cerca de la Puig de Villa, separado por una vaguada que hoy corresponde a la calle Joan Xicó. Durante seiscientos años fue creciendo hasta alcanzar los 50.000 metros cuadrados y, como en época cartaginesa, romana y en la Baja Edad Media lo siguieron utilizando, se puede decir que permaneció en activo hasta el siglo VII d. C.

La necrópolis está formada por cerca de 3.000 hipogeos o cuevas subterráneas excavadas y cerradas con losas. Toda la ladera del monte está horadada por estas tumbas, de las que tres centenares son visibles desde la superficie. Algunas han sido acondicionadas con escaleras y luz para que se puedan visitar: son las correspondientes al sector noroeste (números del 6 al 13) y reciben el nombre de Hipogeos de la Mula porque fueron descubiertos en 1946 cuando se hundió el suelo al paso de uno de estos animales. Cada pozo ocupa una superficie de 15,7 metros cuadrados aproximadamente, lo que da una media de 637 hipogeos por hectárea; si tienes en cuenta que hay 5 hectáreas puedes hacerte una idea del vasto tamaño del lugar. Los ladrones pasaban de una tumba a otra sin necesidad de salir a la superficie: les bastaba perforar el tabique que las separaba.

Durante mucho tiempo los hipogeos fueron utilizados por los campesinos para plantar olivos. Pero en su origen se depositaban las urnas funerarias con los restos del difunto -inhumado o incinerado según la época- acompañado del correspondiente ajuar. La mayor parte de las joyas ha desaparecido pero se conservan lucernas, amuletos, monedas y, sobre todo, cientos de figurillas de cerámica con formas antropomórficas y animales. Muchas de ellas representan diosas (la fenicia Astarté, la cartaginesa Tanit y la griega Deméter, que venían a ser la misma), como la Dama de Ibiza, una estatua de arcilla de medio metro ricamente adornada, correspondiente al siglo III a. C. realizada a molde y que se cree que representa a Tanit; como todas las llamadas damas ibicencas, tiene una oquedad en su cabeza quizá para guardar reliquias o quizá para colocar ofrendas.

Todas estas piezas, se guardan en el Museo Monográfico de Puig des Molins, anexo a la necrópolis. Cuando mires Ibiza en el buscador de vuelos recuerda que la isla te espera para enseñarte esta interesante lección de Historia.

Foto: www.commons.wikipedia.org