
Hay capitales en Europa que pueden visitarse en uno o dos días pero conocer Roma requiere bastantes más. Sólo la parte antigua ya es inmensa y sigue excavándose arqueológicamente con regularidad. Por suerte dispones de muchas ofertas de vuelos que pueden facilitarte las cosas.
La Roma republicana y la imperial, la que pisaron Sila, Julio César, Octavio Augusto, Séneca y otros famosos personajes de la Historia, no se parecía mucho a la actual. Entonces la vida, entendiendo como tal la pública, tanto en lo político como en lo económico, giraba en torno al Foro, el centro de la ciudad o Umbilicus Urbis, estructurado entre dos calles paralelas, la Vía Nova y la Vía Sacra -ésta perfectamente conservada hasta el punto de que cuando fue descubierta en el siglo XVIII se pensaba que era medieval-. Ambas se desarrollan entre dos arcos triunfales, el de Tito y el de Septimio Severo comunicando el Palatino con el Capitolio. De hecho, hacia este punto desfilaban por la Sacra los desfiles triunfales y las paradas religiosas: era el extremo occidental, donde se alzaban los templos de Vespasiano, Saturno y la Concordia; de todos ellos apenas quedan unas columnas en pie. También allí se localizaba la Rostra, una plataforma desde la que se hacían los discursos, la columna de Focas (muy tardía, del 608 d. C.), la basílica Julia, erigida por César para procesos judiciales de importancia y la Curia Julia, antigua cámara del Senado (hoy sustituida por un edificio moderno). También hay una iglesia cristiana reconstruida en 1640 por Pietro de Corona a partir del original medieval: Santa Luca y Santa Martina.
Si sigues avanzando en dirección este encontrarás los restos de la basílica Emilia, destruida en el siglo V d. C. y, al otro lado de la calzada, los templos de Cástor y Pólux, y de Julio César, construido en su memoria por Octavio en el lugar donde fue incinerado tras su asesinato. Aquí una calle transversal, en realidad la entrada oficial, marca el paso a la zona oriental del Foro. Lo primero que encontraban los ciudadanos romanos eran los templos de Antonio y Faustina, hoy parte de una iglesia, y la Regia, oficina del Pontifex Maximus o sumo sacerdote. Luego, el templo de Rómulo, actualmente incorporado a la iglesia de los Santos Cosme y Damián, al igual que ocurre con el templo de Venus y Roma, que fundó Adriano y ahora está integrado en la iglesia de Santa Francesca Romana. Más abajo, el reconstruido templo de Vesta, donde ardía un fuego sagrado custodiado por las vestales, sacerdotisas de la diosa que vivían en la casa vecina.
Así llegas al Arco de Tito. Si giras hacia el norte te toparás con la majestuosa mole de la basílica de Majencio-Constantino, que aún conserva buena parte de su estructura en arcos y techos. Anexos al Foro hay otros foros más pequeños construidos por César, Augusto, Vespasiano, Nerva y Trajano. En éste último está la espectacular columna con los doscientos metros de friso.
Ten paciencia y lleva un plano porque intentar desentrañar este conjunto sobre el terreno es complicado y confuso. Pero es una de las grandes visitas que has de hacer cuando reserves uno de esos vuelos baratos a Roma de los que hablábamos.