La National Gallery de Londres

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Si decides aprovechar los vuelos baratos a Londres que ofertan las aerolíneas low cost, una de las visitas casi inevitable es la National Gallery. Se trata de una de las pinacotecas más importantes del mundo y además está situada en un marco de lujo, en pleno Trafalgar Square, sirviendo de telón de fondo a la columna de Nelson.

La National fue fundada en 1824 a iniciativa del rey Jorge IV, cuando a instancias suyas el Gobierno británico compró 38 cuadros de maestros de la pintura que formaban la colección de un notable llamado John Julius Argenstein. Por entonces París y Madrid también estaban enbarcados en la formación de sus grandes museos pictóricos nacionales, el Louvre y El Prado, y Londres no iba a ser menos. Lo que empezó como una pequeña colección creció con el paso de los años gracias a las aportaciones de varios benefactores hasta las 4.500 obras que posee actualmente, de las que sólo hay expuestas la mitad por falta de espacio. Y es que el arquitecto William Wilkins diseñó la que había de ser sede apenas diez años después, cuando nadie imaginaba que habría de acoger tal cantidad de lienzos. El edificio es de estilo neoclásico y está estructurado en tres pabellones, a los que se sumó otro anexo en 1991, el Sansbury (esta familia lo sufragó en plan mecenas). El trio antiguo, cuyos nombres son Norte, Oeste y Este, expone las obras correspondientes a los siglos XVI, XVII y del XVIII al XX respectivamente, mientras que el Sansbury está reservado para la pintura renacentista. Las obras más recientes del Patrimonio Británico, de 1920 en adelante, se exponen en otro lugar, la Tate Gallery.

Este museo puede presumir de algunas piezas maestras del Arte. La más destacada es, probablemente, la Venus del Espejo de Velázquez, que llegó a Inglaterra tras una rocambolesca historia: formaba parte del tesoro que José Bonaparte se llevaba a Francia en su retirada de España cuando fue alcanzado y derrotado en Vitoria por Wellington. El hermano de Napoleón tuvo que huir precipitadamente a caballo abandonando el producto de su rapiña y Fernando VII decidió premiar al duque regalándole buena parte de aquellas riquezas artísticas. El inglés no se negó, claro, y el cuadro terminó en su museo privado, del que pasó luego a la National.

Pero Velázquez no es el único genio presente. Van Eyck aporta su archiconocida tabla El matrimonio Arnolfini, en el que los dos esposos se reflejan, al fondo, en un pequeño espejo; de Piero della Francesca está el Bautismo de Cristo que pintó para una iglesia de su Umbría natal; Leonardo da Vinci tiene un dibujo sobre cartón de la Virgen con el niño; Hans Holbein, Los embajadores, con la famosa y alegórica calavera estirada; Turner, Lluvia, vapor y velocidad, antecedente romántico del impresionismo; Rembrandt, un autorretrato; Gainsborough y Constable, sus paisajes; una buena muestra de impresionistas franceses… Imposible mencionarlos a todos.

La National Gallery abre todos los días de 10:00 a 18:00 y puede recorrerse en una mañana con la ventaja añadida de que, al ser una colección pública, no hay que pagar entrada. Así que aprovecha para visitarla si finalmente eliges ese vuelo.