La catedral de Notre Dame

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Hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando la Torre Eiffel la desplazó con su originalidad futurista, la catedral de Notre Dame era el edificio más indiscutiblemente emblemático de París. Punto de referencia de la Historia y protagonista de la Literatura de la mano de Víctor Hugo, esta iglesia nació por iniciativa del papa Alejandro III, quien el año 1163 puso la primera piedra sobre los restos de un antiguo templo romano de la Île de la Cité. En menos de dos siglos estaba prácticamente terminada (mediados del XIV) y mostraba su famosa fachada gótica estructurada en tres niveles horizontales superpuestos.

Siguiendo un recorrido ascendente, el primero se caracteriza por las tres bellas portadas ojivales coronadas por la Galería de los Reyes, un friso con esculturas en piedra de los 28 monarcas de Judea. En el segundo destaca el gigantesco rosetón central con la imagen de la Virgen flanqueado por el arranque de las torres. La visión sigue hasta el tercero, hasta la balconada (actualmente cerrada con barrotes para evitar los suicidios) donde las famosas gárgolas (o, más bien, quimeras) proporcionan al turista artísticos planos a sus fotografías con las monstruosas criaturas en primer plano y la ciudad de fondo. Sobre esta Galerie des Chimières asoman también las dos torres truncadas que le dan a la iglesia ese original aspecto entre la verticalidad y la horizontalidad.

La catedral ha experimentado algunos cambios desde la Baja Edad Media. Luis XIV, por ejemplo, remodeló el coro en 1708 y a finales de ese siglo la Revolución Francesa implantó el culto a la diosa Razón, con lo que su nombre (Nuestra Señora) perdió parcialmente el sentido. Luego llegó Napoleón, quien restituyó parcialmente el orden anterior y recuperó la costumbre real de coronarse entre sus muros. Y como él no era rey sino emperador, arrebató la corona de manos del Papa para ponérsela a sí mismo en una escena inmortalizada por los pinceles de David.

A mediados del siglo XIX Notre Dame fue sometida a un proceso de restauración dirigido por el prestigioso arquitecto Eugène Viollet Le Duc, que le confirió algunas de las características que hoy definen a esta iglesia: y es que no sólo renovó la piedra de algunas zonas y reconstruyó las capillas interiores que habían sufrido los avatares de la Historia. Además elevó la altura total hasta los 90 metros (desde los 69 que tenían las torres) colocando una enorme aguja neogótica sobre el crucero y eliminó las edificaciones que había alrededor para convertir la catedral en exenta, pudiendo rodeársela a pie. Ello permite disfrutar de la fachada sur, uno de los extremos del crucero, donde descuella otro añadido: un rosetón aún más grande que el principal, en cuyos 13 metros de diámetro está representada la imagen de Cristo. Si se sigue hacia el este rodeando por detrás se pasan la capilla del tesoro y los espectaculares arbotantes de 15 metros de longitud que descargan los empujes de las bóvedas hacia los contrafuertes exteriores.

No hay problemas para encontrar vuelos baratos a París y Notre Dame abre de 8:00 a 19:00 todos los días aunque te recomendamos visitar primero las torres (hay que ver las gárgolas de cerca y sentirse Quasimodo) porque hay grandes colas para sacar la correspondiente entrada y subir.