El castillo de Bellver

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Hay demasiados vuelos baratos a Palma de Mallorca como para no haber tomado ya alguno y conocer la isla. Y si no ¿a qué esperas? Aunque la vista de los arribantes actuales no será como la de otros tiempos, cuando los navíos se iban acercando a tierra y en el horizonte empezaba a recortarse el perfil de la ciudad. De éste descollaban dos figuras inmensas y poderosas, una religiosa, otra guerrera: la Seu (catedral) y el castell de Bellver.

El castillo de Bellver se alza majestuoso sobre una arbolada colina costera de 113 metros a unos tres kilómetros de la bahía de Palma, dominándola. De hecho, su nombre es suficientemente expresivo: Bellver, bella vista. Lo mandó construir para residencia de verano Jaime II, cabeza del reino de Mallorca, durante los escasos 73 años que duró ese período de independencia (1276-1349). Su arquitecto fue Pere Salva, el mismo autor del palacio de la Almudaina, que también te recomendamos visitar en la capital insular. Salva le confirió una planta circular con un gran patio central y cuatro torres, una de las cuales es extrañamente exenta y se une al resto del conjunto por un arbotante-pasarela. Este curioso y peculiar diseño -es uno de los pocos castillos europeos de estructura circular y el más antiguo de ellos-, combinado con la refinada arquería que bordea el patio y un estilo gótico catalán que resulta un tanto chocante fuera de su más habitual emplazamiento religioso, le restan al lugar apariencia militar y se la dan residencial; al fin y al cabo para eso fue creado originalmente.

Luego cambiaron las cosas. Tras el reinado de Jaime II, el de su hijo Sancho, en 1343 la Corona de Aragón se apoderó de las Baleares y si bien permitió a sus habitantes conservar sus privilegios, el heredero Jaime III fue desplazado por Pedro IV, desapareciendo el reino autóctono. Luego Jaime intentará recuperarlo sumiendo la isla en una sangrienta guerra pero las Baleares ya estaban irremediablemente en la órbita de Aragón. Paralelamente también el castillo trocó su función, convirtiéndose en prisión hasta el siglo XX. Uno de sus presos más ilustres fue el ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos. Otros huéspedes, voluntarios o forzados, fueron el militar liberal Luis Lacy, fusilado por Fernando VII en el patio, o el catalanista Valentí Almirall.

Si aprovechas los vuelos de bajo coste, tal como recomendábamos al principio, podrás visitar esta peculiar fortaleza sin mayor problema, pues abre todos los días de 8 de la mañana a 8 de la tarde (en verano, de 10:00 a 19:00). Actualmente sus muros acogen el Museo Histórico de la ciudad de Palma, con la importante gliptoteca del cardenal Despuig.