El Empire State Building

vuelos baratos a Nueva York

Uno de los destinos más frecuentados por los turistas europeos últimamente es Nueva York. La proliferación de vuelos económicos ha permitido que muchos españoles formen parte de esta oleada a la ciudad más cercana en espíritu al viejo continente.

Vieja podría ser la palabra, en parámetros americanos, para describir al edificio que durante décadas ostentó el récord mundial de altura. El World Trade Center, las Torres Petronas y las Taipei y Sears se fueron sucediendo para destronar al Empire State Building, que pese a todo puede haber cedido el primer puesto en la atención de los medios pero mantiene el interés del visitante. Y si no, prueba a subir a las legendarias terrazas desde las que se ven las mejores vistas de la ciudad y alrededores (125 kilómetros a la redonda) y donde Cary Grant y Deborah Kerr se citaban para renovar su amor en la película Tú y yo: como hay que subir en ascensor las colas son inacabables. Los suicidas al menos pueden ahorrárselas, pues los miradores se cerraron con rejas y cristales para poner fin a una costumbre que iba in crecendo.

Y eso que muchos de los banqueros arruinados en el Crack de 1929 que decidieron quitarse de en medio tuvieron que elegir otros edificios para arrojarse, porque el Empire apenas había empezado a construirse. Bien es cierto que gracias a un sistema de prefabricación y ensamblaje de piezas se terminó en un tiempo sorprendente, sólo nueve meses, lo cual nos deja doblemente asombrados si vemos las imágenes de las obras que realizó el fotógrafo Lewis Hines, con los trabajadores moviéndose por las espeluznantes alturas sin la más mínima medida de seguridad.

Porque no hay que olvidar los 381 metros coronados por una antena que en su época era puerto de amarre para zepelines y que hoy, aparte de transmitir TV, absorbe el impacto del medio millar de rayos que atrae cada año. Los 73 ascensores suben a una velocidad de 366 metros por minuto para no eternizarse; pueden atestiguarlo los participantes en la carrera anual que parte desde el gran vestíbulo art decó y, tras 1.862 escalones, tiene la meta en la planta 102. ¿Trataría de ahorrarse el esfuerzo el piloto del avión que en 1945 se estrelló contra el piso 78? Lo que resistió el Empire State no lo hizo su competidor, el World Trade Center, cuando Bin Laden decidió imitar al susodicho piloto.

Y puesto a aguantar, a ver qué otro rascacielos admite que un gorila gigante suba por sus paredes y se enfrente a la fuerza aérea de EEUU. Un caso prácticamente de simbiosis, pues en 1933, cuando el Empire State daba fuste a la odisea de King Kong, éste le devolvía el favor a través de la popularidad que da el cine: porque desde su inauguración dos años antes, el lugar estaba casi en quiebra; curiosamente, fueron los miradores los que lo salvaron económicamente. El simio no tuvo tanta suerte.

En fin, recuerda que si te decides por los vuelos baratos a Nueva York dichos miradores abren a diario hasta medianoche. Su precio es de 18,45 dólares (12,92 para los niños).