Archivos mensuales: julio 2009

El Mercado de las Flores de Amsterdam

Vuelos a Amsterdam

Pocas ciudades pueden presumir de que los turistas se llevan flores como souvenir y visitan un mercado floral como parte de su estancia. Pero si coges uno de los frecuentes vuelos baratos a Amsterdam tú también caerás porque forma parte del encanto del lugar.

La capital holandesa es sobradamente famosa por sus tulipanes. Lo que puede que no sea tan conocida es la antigüedad de este negocio -porque es un gran negocio nacional-, que se remonta ya al siglo XVI. Fue en 1594 cuando el jardín botánico de Leiden alumbró el florecimiento del primer tulipán. Desde entonces esta bella flor se convirtió en símbolo del poder comercial holandés junto con la Compañía de las Indias Orientales. Muchos comerciantes se enriquecieron gracias a la fiebre que desató su cultivo y venta a todos los países de Europa. Los bulbos se cotizaban a precios de escándalo. En 1637 uno solo valía 10.000 florines, lo mismo que una casa bien situada.

Hoy en día ya no cuestan tanto, claro. De hecho se ha convertido en costumbre habitual de los turistas llevarse una bolsa con bulbos de tulipán para regalar a su regreso. Y si no hay que viajar, un buen ramo siempre es una espléndida tarjeta de visita.

El Bloemenmarkt del canal Singel, en el centro mismo del casco urbano (recuerda que Amsterdam está formada por casi un centenar de islas), es el único mercado flotante de flores de Europa. Su originalidad, al estar en barcazas, lo convierte en una atracción incluso para aquéllos que no están especialmente interesados en el mundo vegetal; basta con disfrutar de la catarata de colores y aromas que desprende.

El Cabildo de Buenos Aires

Vuelos a Buenos Aires

Si tomas alguno de los cada vez más abundantes vuelos baratos a Buenos Aires es inevitable visitar el Cabildo, no tanto por la belleza del edificio, más bien discreta, como por respirar la Historia que acumula entre sus paredes pese a la relativa juventud de la nación.

Los cabildos eran las sedes de la administración municipal de los virreinatos coloniales, una versión de los ayuntamientos, y también se ocupaban de la justicia, albergando las cárceles en sus sedes. En cierta manera se trataba de una institución pre-democrática, pues sus miembros se elegían por votación entre los vecinos. Éstos eran convocados, además, en casos de emergencia para tomar una decisión común en lo que se llamaba Cabildo abierto.

Precisamente fue un cabildo abierto el que surgió de la reunión entre el virrey Cisneros y los patriotas Manuel Belgrano y Cornelio Saavedra, y el que traspasó el poder a una Junta de Gobierno, dada la invasión francesa de España y el cautiverio del monarca Fernando VII. Corría el año 1810 y fue el pistoletazo de salida para el movimiento de emancipación de Buenos Aires, capital hasta entonces del Virreinato de La Plata.

La sede del Cabildo bonaerense se levantó en 1725 sobre el modesto edificio de adobe primigenio. A partir de ahí sufrió una constante oleada de remodelaciones que en la segunda mitad del siglo XIX le hicieron perder la mitad de sus arcadas originales y parte de la torre. En 1940 se llevó a cabo una restauración, recuperando parte del aspecto perdido y haciendo honor a su declaración como Monumento Nacional en 1933.

Actualmente es la sede del Museo Histórico Nacional, exhibiendo piezas relacionadas con la Independencia, las invasiones inglesas de 1806 y 1807, y una muestra de artesanía local. Está custodiado por soldados del Regimiento de Patricios, fundado hace doscientos años, cuyos cambios de guardia son un curioso espectáculo al que se puede asistir las tardes del último martes de cada mes, a partir del 22 de mayo. El museo, por su parte, abre de martes a viernes entre las 10:30 y las 17:00, y los domingos de 11:30 a !8:00.

La Curtea Veche del príncipe Vlad

vuelos a Bucarest

Es casi inevitable recurrir al tópico del conde Drácula cuando coges alguno de los nuevos vuelos baratos a Bucarest, pero si el tema concreto son los castillos, más aún. Aunque la fama se la lleva Bran (donde, por cierto, parece ser que Vlad Tepes, el Drácula histórico, jamás estuvo), en pleno centro de Bucarest puedes encontar un auténtico castillo que sí habitó el famoso Empalador. Hablamos de la Curtea Verche, la Corte Vieja, así llamada porque fue este príncipe el que la estableció en la actual capital rumana.

La Curtea Verche era un palacio que Tepes mandó levantar sobre lo que ya eran ampliaciones de edificios anteriores, de ahí que la superficie total llegara a alcanzar los 25.000 metros cuadrados. Eso en sus buenos tiempos, que duraron hasta el siglo XVII. A partir de ahí una serie de catástrofes naturales (terremotos -es una zona de fuerte actividad sísmica- e inundaciones provocadas por las crecidas del cercano río Dambovita), unidas al abandono por parte de sus dueños, lo redujeron al triste estado en que se encuentra actualmente.

En efecto, hoy en día apenas queda en pie un montón de ruinas de las que resaltar precarias arcadas, salas desnudas bajo tierra y alguna columna. Eso sí, todo presidido por un fotografiadísimo busto del príncipe Vlad. También subsiste la iglesia de la Anunciación que, aunque actualmente está separada, antes formaba parte del complejo; es del siglo XVI y era el lugar donde se coronaba a los mandatarios. El conjunto se ubica en el barrio medieval de Lipscani, que nació y creció en torno a la corte de Vlad y debe su nombre a los abundantes comerciantes germanos que venían de Lepizig (Lipsca, en rumano).

Para viajar a Rumanía, el mejor acceso es a través de alguno de los vuelos baratos que conectan distintas ciudades europeas con Bucarest.

San Pietro in Vincoli y Moisés

vuelos a Roma

Si coges uno de los frecuentes vuelos baratos a Roma y visitas el barrio de Rione Monti , vía Eudossinia, podrás visitar uno de los lugares más curiosos de la ciudad: San Pietro in Vincoli. En esta antigua iglesia, muy cercana al Coliseo, se conservan unas insólitas reliquias que dan nombre al lugar: las cadenas con las que San Pedro habría estado atado en su cautiverio. En realidad se trataría de dos, las que tuvo en Jerusalén primero, y las que sufrió en la capital del Imperio después, justo antes de su crucifixión, pero la leyenda dice que un milagro las fundió formando una sola.

En el año 442 d. C. se levantó el templo para acoger los eslabones, ya venerados por peregrinos que acudían -y siguen llegando- para adorarlos, considerándolos auténticos. Se guardan bajo el altar mayor

Pero, vestigios aparte, San Pietro in Vincoli es objeto de admiración desde 1516 por la soberbia estatua de Moisés, una de las obras maestras del Renacimiento que esculpió en mármol el gran Miguel Ángel Buonarrotti para decorar la tumba del papa Julio II. Al final, el mausoleo no se concretó por los desacuerdos entre ambos y hubo que esperar a la muerte del pontífice para que el artista interrumpiera provisionalmente su trabajo en la Capilla Sixtina y terminara la escultura.

Dice la Historia que la perfección de sus rasgos, el vigor insuflado a una personalidad que rebasa su naturaleza pétrea, llevaron al orgulloso escultor a gritarle a su propia obra un nada modesto “¡Respira!”. Por cierto, si te preguntas a qué se deben los cuernos que hay en la cabeza de Moisés la respuesta es que se debe a un error de la época al traducir la Biblia; deberían ser rayos.

Una última anécdota sobre la figura: en la película Los diez mandamientos el actor Charlton Heston fue caracterizado para interpretar a este personaje tomando como modelo la estatua de Miguel Ángel; el parecido es asombroso.

La abadía de Westminster

vuelos a Londres

Templo, museo y mausoleo, todo en uno, la abadía de Westminster es uno de los lugares más impresionantes de que te encontrarás al bajar de cualquiera de tus vuelos baratos a Londres. Una obra única por su belleza artística y la Historia que destilan sus capillas. Allí fueron coronadas Isabel II y la reina Victoria, así como Guillermo el Conquistador y la mayor parte de los monarcas británicos; y en el suelo y paredes del crucero reposan los restos mortales de insignes figuras de la Literatura (Rudyard Kipling, Charles Dickens), Ciencia (Isaac Newton, Charles Darwin), Música (George Frederic Haendel, Henry Purcell), Arte (William Turner, Lawrence Olivier) y otros campos (David Livingstone, William Pitt). También albergó el funeral por la princesa Diana. Ahora que las compañías de bajo coste ofertan numerosos vuelos baratos a Londres con frecuencia diaria aprovecha la ocasión y no dejes pasar la oportunidad de verla. Te sorprende a cada paso.

El edificio actual es, en realidad, el resultado de un proceso de reformas sobre el original normando. Eduardo el Confesor fue quien levantó la abadía benedictina allá por la primera mitad del siglo XI. Eduardo, convertido en santo, terminaría enterrado en la capilla que lleva su nombre, junto al trono de coronación, que se sigue usando. En 1245 se acometió un cambio de aspecto siguiendo el modelo gótico de las catedrales francesas, entonces de moda. No es difícil reconocer un cierto parecido con las de Amiens o Reims: fuerte estilización, considerable altura de las naves (31 metros) que contrasta con su estrechez (10 metros), grandes vidrieras que permiten buena iluminación natural…

Pero la construcción de una iglesia de estas características y dimensiones lleva su tiempo. En el siglo XIII se le añadió la peculiar Sala Capitular, de planta octogonal y decorada con bellos mosaicos, cuyo arte es fácil de apreciar gracias al caudal de luz que se cuela por los vanos policromados. Entre 1503 y 1512 Enrique VIII bautizó la espectacular capilla que lleva su nombre, obra maestra del gótico tardío inglés: este estilo, caracterizado por su acentuada verticalidad y los dorados que decoran las nervaduras, sirve hoy de sepulcro de dos reinas antagonistas como Isabel I y María Estuardo. Como es sabido, fue también Enrique el que impulsó la reforma anglicana para conseguir el divorcio de su esposa española, Catalina de Aragón. El resultado fue que se abolieron las órdenes religiosas, con lo que en 1540 el monasterio quedó clausurado. De él subsisten los bellos claustros que servían de nexo de unión con el templo.

Los años siguieron pasando. Los puritanos fracasaron en su intento de prenderle fuego en 1640; paradójicamente, su líder Oliver Cromwell hallaría descanso eterno en su suelo, aunque luego, con la Restauración, Carlos II cambió el cuerpo de lugar. En 1734 el famoso arquitecto Nicholas Hawksmoor comenzó a erigir dos elegantes torres occidentales, en la fachada oeste, terminándolas once años después. Los trabajos se remataron definitivamente en el siglo XIX.

El Rijksmuseum de Amsterdam

vuelos a Amsterdam

Casi todas las capitales tienen una importante pinacoteca. Si quieres conocer la más grande de los Paises Bajos, recomendamos tomar uno de los vuelos a Amsterdam y llegarse hasta la plaza Museumplein donde se encuentra el Rijksmuseum, con una amplia e importantísima colección de piezas no sólo de pintura sino también de otras artes decorativas, dibujos, grabados, estampas e, incluso, una sección histórica.

Pero lo más destacado del Rijksmuseum, es la pintura. Aunque hay cuadros de Goya y de italianos renacentistas y barrocos es forzoso hacer mención especial a los artistas holandeses del siglo XVII, una centuria que no fue de oro sólo para España.

El financiero Alexander Gorel fundó el museo en el año 1800 bajo el nombre de Galería Nacional de Arte. Por entonces la sede no estaba en Amsterdam sino cerca de La Haya. Luis Bonaparte, puesto en el trono por su hermano Napoleón, lo trasladó a la capital instalándolo en dependencias del Palacio Real, del que sumó más obras. Tras varios traslados y sucesivas ampliaciones de la colección, en 1885 el arquitecto Petrus Cuypers diseñó un edificio exclusivo para el museo en estilo neorrenacentista holandés al que algunos dieron en llamar la Catedral, por su tamaño.

Aún así se concibió para un cuarto de millón de visitantes anuales cuando hoy en día la afluencia es diez veces mayor, razón por la cual actualmente se halla sometido a unas obras de reforma -a cargo de arquitectos españoles- que se prolongarán hasta el año 2012. Estando así las cosas sólo puede exhibirse una pequeña parte de lo habitual, hallándose el resto en exposiciones itinerantes internacionales. Pero es la parte del león la que se puede contemplar, como es lógico. En el ala sur, pabellón Phillips, tendrás la oportunidad de admirar las obras maestras de Lucas Van Leyden (Tríptico del becerro de oro), Frans Hals (El alegre bebedor), Jan Vermeer (La lechera, La carta de amor) y, sobre todo, Rembrandt. El mejor representante de la pintura holandesa el XVII tiene aquí 19 cotizados cuadros, como La novia judía y, sobre todo, La compañía de fusileros del capitán Frans Bannigh Kok, más conocida como La ronda de noche. Este óleo de 1642, que no gustó a sus protagonistas de entonces, ahora no tiene precio y atrae a millones de turistas.

Si tú vas a ser uno de ellos y vas a elegir entre posibles vuelos a Amsterdam, recuerda que ésta es una visita obligada. El Rijksmuseum (o la mitad, de momento) puede recorrerse aproximadamente en dos horas y tiene disponibles audioguías en español.

Museo del Campesino Rumano, en Bucarest

vuelos a Bucarest

La antigua sede del Partido Comunista Rumano en Bucarest ha sufrido un proceso de reciclaje, como ocurre en este país con casi todo lo que recuerda o recordaba al régimen de Ceaucescu. Así, este curioso edificio de un estilo similar al art-decó que algunos llaman neo-rumano, es ahora el Museo del Campesino Rumano, si bien sus sótanos conservan aún una pequeña muestra nostálgica de la etapa comunista con retratos y bustos de dirigentes soviéticos.

Pese a su juventud, pues fue creado en 1990, el Muzeul Taranalui Roman no sólo se ha convertido en uno de los más importantes del país sino que también recibe reconocimiento continental: en 1996 obtuvo el premio al Museo Europeo del Año. Y es que se trata de un centro vivo, muy activo, que organiza periódicamente cursos, seminarios y proyecciones en una exhaustiva muestra de un modo de vida, unas costumbres y una espiritualidad arraigadas en el corazón del país a lo largo de los siglos.

Sus 8.000 metros cuadrados no son suficientes para exhibir las cerca de 100.000 piezas de los fondos de colección, por lo que muchas duermen en los depósitos esperando su día. Aún así lleva su tiempo contemplar todo tipo de objetos relacionados con la vida rural rumana, desde los que formarían el ajuar de una casa campesina (alfombras, muebles, estufas) hasta los propios de las labores agrícolas (molinos, arados), pasando por los que caracterizaban las creencias (lápidas funerarias, crucifijos, ex-votos, iconos) o el ocio (instrumentos musicales, libros antiguos).

Se trata en suma de un espejo sobre esa Rumanía que aún no desapareció del todo pero con el paso de los tiempos va siendo engullida por el progreso; la Rumanía que en otros tiempos era un cruce de caminos, un crisol de razas y culturas, reflejado en la sección de trajes típicos: turcos, zíngaros, húngaros, ucranianos, alemanes…

Una buena forma de completar esta visita sería ver también el Museo de la Aldea, un lugar donde pueden contemplarse casas de campo de madera o iglesias reconstruidas en patios al aire libre, y el museo de Trajes Folklóricos, creado recientemente (en 2004) con una donación privada de 300 trajes. Así que ya sabes, aprovecha los cada vez más frecuentes vuelos a Bucarest y descubre un país desconocido pero en alza turística.

La Manquita de Málaga

vuelos a Málaga

Si eliges Málaga para unas vacaciones (hay bastantes vuelos a Málaga desde distintos puntos de España), probablemente oigas a los paisanos hablar de la Manquita con su característico deje. No te extrañes de que alguien a quien falta una mano sea tan famosa porque no es lo que piensas; ellos llaman así con sorna a la catedral porque una de sus torres quedó a medio terminar cuando se agotaron los fondos. Tradicionalmente se dice que el dinero se desvió para financiar la guerra de independencia de los colonos norteamericanos contra los ingleses, aunque documentos recientes apuntan simplemente a obras públicas.

Comenzada en 1528 bajo la dirección del prestigioso Diego de Siloé, las obras de construcción de la Basílica de Nuestra Señora de la Encarnación -verdadero nombre de la Manquita– fueron demorándose así por problemas de financiación y no se concluyeron hasta casi finalizado el siglo XVIII, razón por la cual el edificio es una amalgama de estilos diferentes, cada uno de una época: si la planta es gótica, la cabecera pertenece al arte renacentista y las torres (o la torre y media) entran ya en el barroco.

Una antigua mezquita árabe, de la que sólo sobrevive un patio con naranjos, es la base sobre la que se asienta este templo, cuya erección fue ordenada por los Reyes Católicos y pagada con la plata que venía de América. De las nerviaciones góticas originales no queda apenas rastro y las tres naves tienen la particularidad de que son iguales en altura, aunque la central es un poco más ancha.

Traspasada la Portada del Sagrario, lo más destacado de una fachada barroca estructurada en dos pisos, en el interior hay que visitar las capillas de Santa Bárbara (aquí sí hay un retablo gótico), la de San Francisco (con interesantes tumbas) y la de la Encarnación (retablo neoclásico de Juan de Villanueva). Pero, sobre todo, la magnífica sillería del coro que talló el famoso Pedro de Mena (hay otras obras suyas en la iglesia, así como pinturas de Alonso Cano), y los dos órganos del siglo XVIII que tienen 4.000 tubos.

La inconclusión de la torre sur provoca filtraciones de humedad en este declarado Monumento de Interés Cultural, lo que ha dado paso a una interesante polémica: ¿debería terminarse o dejarse como está? Y de elegir la primera opción ¿en estilo barroco o en uno nuevo?

Los Reales Alcázares de Sevilla

vuelos a Sevilla

Si has visto películas como Lawrence de Arabia o El reino de los cielos puede que reconozcas alguno de los escenarios sevillanos en que se rodaron. Si no, alquílalas en un videoclub y luego toma un vuelo a Sevilla para comprobarlo in situ. Los Reales Alcázares de Sevilla son uno de ellos. Se asemejan a un gran puzzle en el que se juntan piezas de varias épocas, estilos, reyes, dinastías, y usos.

Cronológicamente los almohades fueron los primeros. En el siglo IX, ante las incursiones normandas que osaban remontar el Guadalquivir, decidieron iniciar la construcción de una alcazaba en el mismo lugar que antes ocupaban una basílica visigoda y, más atrás en el tiempo, restos romanos. Con el tiempo fueron añadiéndose dependencias más refinadas y cómodas, y se combinó el carácter militar con el residencial. El llamado Patio del Yeso, del siglo XII, con su jardín y su acequia, es buena muestra de este período. Puede verse a la izquierda, una vez pasadas la Puerta del León (entrada principal) y el Patio del mismo nombre. Junto con la Sala de Justicia, donde se reunían los visires, forma los recios vestigios almohades.

Se llega luego al Patio de la Montería, un atrio descubierto que se llama así por ser donde se reunía lña corte antes de la partida de caza. Cuando hablamos de corte nos referimos a la de Pedro I el Cruel, pues para 1364 el territorio llevaba tiempo en manos cristianas. Siguiendo la iniciativa de reformas que ordenara Alfonso X el Sabio, Pedro I mandó a artesanos toledanos y nazaríes granadinos edificar un bello palacio mudéjar dentro de la fortaleza árabe. El núcleo de la residencia real se organizó en torno a otros dos patios: uno para la vida privada, el de las Muñecas, que debe su nombre a las dos caras humanas en bajorrelieve que se observan en uno de los arcos; otro, el de las Doncellas, muy similar al de la Alhambra, para el día a día oficial.

Poco después, en 1427, era construida una de las estancias más espectaculares, el Salón de Embajadores: arcos de herradura azulejados y una preciosa cúpula de media naranja sobre pechinas y tallada en madera con filigranas doradas.

Tras Pedro I otros monarcas quisieron también aportar su añadido personal al complejo. Los Reyes Católicos, por ejemplo, situaron allí la sede de la Casa de Contratación. Este organismo, encargado de la administración de todo lo relacionado con las Indias, desarrolló sus funciones en los Reales Alcázares hasta su traslado a Cádiz en el siglo XVIII.

Pero fue el hijo de Isabel y Fernando, el emperador Carlos V, quien más transformó lo existente al elegir el lugar para celebrar su boda con la bella princesa Isabel de Portugal. Para ello mandó levantar nuevos aposentos, el Patio del Crucero y parte de los jardines, rebosantes de naranjos y palmeras, fuentes, estanques y laberintos de setos.

En la actualidad los Reales Alcázares siguen teniendo uso oficial. Los reyes de España y los jefes de Estado se alojan allí en sus visitas a Sevilla; la infanta Elena celebró su banquete nupcial en sus dependencias.