La catedral de Santiago

Catedral Santiago

La catedral de Santiago de Compostela es uno de los santuarios más importantes del mundo cristiano, no sólo por el hecho de que contenga las presuntas reliquias del Apóstol o que se haya constituido en meta final de decenas de miles de peregrinos, sino por su propio valor artístico-monumental.

La imagen exterior que puede apreciarse desde la amplia plaza del Obradoiro, la fachada oeste que recibe el mismo nombre que la plaza (o, más bien, a la inversa), ha experimentado numerosos cambios con el paso de los tiempos hasta llegar al recargado aspecto barroco que luce desde el siglo XVIII, con las dos torres gemelas de 74 metros de altura. Pero el interior del templo se conserva casi como la etapa altomedieval en que se construyó aprovechando la basílica primitiva del siglo IX, erigida por el rey Alfonso II. Según el Códex Calistino, en su construcción intervinieron los maestros Bernardo el Viejo y Roberto, que aportaron al edificio elementos cosnstructivos de carácter internacional, similares a otras que pueden apreciarse a lo largo del Camino.

Traspasada la primera puerta, la barroca, llamada del Paraíso, está el famoso Pórtico de la Gloria gótico, obra del maestro Mateo: un espectacular tímpano con un apostolado bajo el que se desarrolla una alegoría de Moisés, Daniel, ángeles, ancianos y el pecado presidida por la figura central del Pantocrátor mostrando sus llagas; bajo él, en el parteluz, la figura del Santo dos Croques -Santiago- da la bienvenida a los peregrinos que, siguiendo la tradición, lo tocan con sus cabezas para tener suerte y sabiduría.

Se entra entonces a la nave principal (la iglesia tiene la clásica planta de cruz latina) en cuyo extremo se halla el altar mayor. Bajo él, en la cripta, se guardan las reliquias de Santiago; detrás, los peregrinos pueden besar el manto de la estatua del Apóstol. El gran botafumeiro, un incensario movido por ocho personas, aguarda el momento de que se la haga oscilar pero sólo ocurre en eventos solemnes muy especiales.

Por el brazo derecho del crucero se sale a la plaza de las Platerías a través de la puerta del mismo nombre, decorada con un bello tímpano románico cuyos bajorrelieves representan las dos naturalezas de Cristo, divina (las Tentaciones) y humana (la Pasión) y su Transfiguración ante Santiago. Al lado de la portada se alza la famosa Torre del Reloj, marcando las horas que faltan para que tomes un vuelo a Santiago de Compostela y veas todo esto por tí mismo.