Las cuevas de Artá

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Mallorca es como un queso de Gruyere. Su subsuelo está taladrado por numerosas grutas naturales, con edades geológicas de millones de años. Si tomas un vuelo a Mallorca no dejes de visitar alguna de ellas; son todo un espectáculo y han sido inmortalizadas en más de una película.

Las cuevas de Artá están situadas en el extremo oriental de la isla, en el término municipal de Capdepera, cerca de Canyamell. Su ubicación ya es de por sí impresionante, colgadas a 40 metros de altura sobre la superficie del mar. La visita, que dura unos 40 minutos, se hace en grupo, entrando uno solo cada media hora. Te recomendamos que lleves algún jersey porque en el interior, aunque no hace frío, sí notarás el contraste de temperatura respecto al exterior (dentro suele haber 18º y un 80% de humedad).

La primera estancia es el Vestíbulo. En él encontrarás las primeras estalactitas (las que cuelgan) y estalagmitas (las que están en el suelo) con caprichosas formas de aspecto vagamente humano, casi fantasmagórico. Entre las segundas destaca la Reina, una gigantesca columna de 22 metros de altura que hace honor a su nombre.

A continuación pasas al Infierno, donde podrás disfrutar de un espectáculo de luz y sonido. Las salas siguientes son el Purgatorio, el Teatro (donde está el Órgano, una formación calcárea que asemeja los tubulares de ese instrumento) y la Sala de Banderas, en la que se perciben sonidos en distinto tono según la roca en que se golpee (no te lances, que sólo el guía está autorizado). Las últimas formaciones son el Elefante -huelga decir por qué- y, ya cerca de la salida, las Piedras de Diamante, rocas compuestas de carbono que adquirieron forma de gemas.

El precio del billete es de 10 euros pero los niños menores de seis años entran gratis. Y si al acabar la visita quieres ejercer el papel de turista clásico hay una tienda de recuerdos, un bar y párking gratuito.